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36 semanas de embarazo (y final) – Oxitocina, la hormona más tímida de todas.

Me da un poco de nostalgia escribir este último capítulo del diario del embarazo. Hace 36 semanas compartí con ustedes las primeras líneas llenas de susto. Miedo porque acababa de perder una guagua y volvía a las pistas luego de un legrado y prohibición de embarazo. Sin embargo he aprendido que las cosas suceden y que uno es capaz de adaptarse a cada una de ellas, mi marido y yo queríamos tener guagua y así fue…

Ahora miro a Jacinta y a pesar de lo tormentoso del puerperio, de las conexiones con el pasado/presente/futuro, recobro algo de cordura y percibo lo feliz que estamos- en el refugio- los 4.

Ya saben que desde la semana 33 tenía síntomas de parto prematuro, estuve en la clínica por varias temporadas. Finalmente en la semana 36, estaba en mi casa con reposo absoluto y comencé por vez 3º con contracciones de parto. A pesar de las contracciones el monitoreo, la Jacinta, estaba muy bien (latidos-movimientos), no había dilatación del cuello del útero. ¿Qué pasaba?

Para que un trabajo d parto se inicie debe haber contracciones que dilaten el cuello del útero, la oxitocina aparece en el cuerpo y hace su trabajo. Sin embargo habían frenado tantas veces mi oxitocina (para frenar las contracciones) que en el momento que la necesitaba me abandonaba un poco – eso sentí claro. La oxitocina es una hormona tímida: se activa en intimidad y en confianza: lejos de mi casa, en una ciudad nueva para mí, asustada (la adrenalina que aparece cuando nos asustamos, anula a la oxitocina) y medicada, no iba a conseguir que esta señora tímida fluyera correctamente.

“¿Qué funciones tiene la oxitocina?

La oxitocina interviene en determinados procesos fisiológicos, activando comportamientos a nivel mecánico en órganos específicos como el útero y las mamas, pero también influye en el comportamiento por su acción en determinadas áreas del cerebro.

Liberada al torrente sanguíneo desde la hipófisis posterior, la oxitocina recorre grandes distancias hasta encontrarse con su receptor específico en la membrana de las células mamarias o del útero. Al final del embarazo aumentan los receptores de oxitocina en estos órganos. Esta hormona activa estos órganos provocando en ellos una reacción, una actividad física o fisiológica determinada. En el caso del útero la oxitocina estimula y mantiene la contracción del músculo liso del útero durante el parto y el alumbramiento, es decir, es la responsable de la existencia de las contracciones. El alumbramiento de la placenta exige unos niveles aún más altos de oxitocina que la expulsión del bebé, por eso el pico máximo de oxitocina en la vida de una mujer es justo después del nacimiento del mismo. En el caso de las mamas provoca el reflejo de eyección de la leche favoreciendo la lactancia.

La oxitocina y los procesos sexuales

La oxitocina no solo interviene en el cuerpo de la mujer durante el parto y la lactancia, sino que es una de las hormonas centrales de la excitación sexual y de los orgasmos tanto de hombres como de las mujeres. Los niveles de esta hormona en sangre aumentan durante el acto sexual y aún más durante el orgasmo. Durante el orgasmo femenino, la oxitocina produce contracciones uterinas que ayudan a transportar el esperma hacia el óvulo para facilitar la concepción, y durante el orgasmo masculino, la oxitocina provoca contracciones en la próstata y en las vesículas seminales.

Neurotransmisor en el cerebro

La oxitocina disminuye la actividad del sistema nervioso simpático y del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal, lo que aumenta los niveles endógenos de opiáceos e induce efectos anti-estrés, como: baja tensión arterial, ritmo cardiaco y hormonas del estrés, bienestar y relajación, además de una óptima termorregulación.

Es considerada también un gran mediador y controlador de las emociones y comportamientos sociales como el amor, la memoria, la rabia, la agresión y el establecimiento de correlaciones entre experiencias pasadas y presentes, promueve un aumento del umbral del dolor y un descenso de los niveles de ansiedad, disminuye el miedo e incrementa la confianza, la empatía y la generosidad.

La oxitocina y el comportamiento social

Por tanto bajo los efectos de la oxitocina sentimos bienestar, estamos más tranquilos y con una mayor y mejor predisposición ante los demás. Por eso la oxitocina juega un papel fundamental en el vínculo y el cuidado del bebé. Puede decirse que su misión es facilitar la propagación de la especie. La oxitocina está implicada en comportamientos sociales como la memoria social que es la habilidad para reconocer un individuo del mismo grupo, la formación de vínculos, el apego, la empatía y el comportamiento maternal y paternal. Los niveles de oxitocina son más altos en las hembras que en los machos de cada especie y en ellos provoca conductas agresivas y de competición.

¿Qué condiciones son necesarias para que se libere la oxitocina?

La oxitocina es la hormona del amor, de la calma y el contacto, sólo se libera cuando se dan estas condiciones. Por el contrario es inhibida por la adrenalina, una hormona que liberamos los mamíferos en situaciones de emergencia: cuando tenemos frío, miedo o nos sentimos en peligro. De esta manera la naturaleza regula la producción de oxitocina, frenándola en los momentos en que sería peligroso para la hembra dar a luz, por encontrarse un depredador cerca.

Los niveles de la oxitocina dependen a su vez de otras hormonas e influyen así mismo en la producción de otras como los estrógenos, la dopamina, serotonina, prolactina y endorfinas. La prolactina por ejemplo está directamente implicada en los cuidados maternales/paternales hacia las crías y tiene un efecto relajante. La dopamina es la encargada del sistema de recompensa, que hace que tendamos a repetir los comportamientos que maximizan recompensas. Las endorfinas por su parte son analgésicos naturales que nos proporcionan bienestar. De manera que una persona con altos niveles de oxitocina se sentirá más feliz.

La oxitocina endógena y el parto.

Es habitual que para provocar artificialmente el inicio del parto y/o acelerarlo, se utilice oxitocina sintética o syntocinón, un medicamento catalogado como de alto riesgo, tanto por la Asociación Americana del Medicamento (FDA), como por el Instituto para el Uso Seguros de los Medicamentos (ISMP) en España. Sin embargo la utilización del syntocinón es algo muy difícil de evidenciar como necesario o justificable cuando supera el 10% de los casos.

Toda mujer de parto produce su propia oxitocina natural y dicha producción dependerá en gran medida del ambiente que rodee a esa mujer durante el parto.

Una atención individual y respetuosa, que aporte a la mujer tranquilidad y sensación de libertad y confianza, redundará en que la producción de oxitocina sea adecuada para que el parto se desarrolle con normalidad. Cuando se crean las condiciones adecuadas para que la mujer genere su propia oxitocina, los partos se acortan y son vividos con menos estrés tanto por la madre como por el bebé. En un parto movido exclusivamente por oxitocina endógena, las contracciones son menos dolorosas y más llevaderas, que las originadas por el syntocinón. Entre las mismas el cerebro produce endorfinas que nos ayudan a descansar y nos proporcionan sensación de bienestar, lo que reduce la necesidad de otros tipos de analgesia con efectos secundarios indeseados. Tras el parto, esas mismas hormonas facilitan el vínculo con la criatura y la instauración de la lactancia.

Es obligación de los profesionales de la salud que trabajan en el ámbito del parto, conocer como funciona el sistema oxitocínico y como influye en el parto, para favorecer el desarrollo del mismo y disminuir la probabilidad de intervenciones médicas y la morbilidad materno-fetal”

Finalmente decidimos –  el médico, Mi marido (médico también) y yo, que Jacinta nacería por cesárea. En ese momento solo quería que ella estuviera bien y que las cosas se resolvieran pronto, estaba asustada.

Entramos a la cesarea, mi marido, todo el equipo médico y yo y comenzaron a anestesiarme. Debo agradecer enormemente al equipo médico de la Clínica Alemana de Puerto Varas. Explicando paso a paso todo con paciencia, acompañando con paciencia y respetando mis peticiones “extrañas” para el parto. Gracias por el respeto. A pesar de todo siempre me sentí respetada y cuidada.

Las cosas se pusieron difíciles porque la anestesia no me hizo efecto, es decir: no me adormeció ni un pelo. de pronto, el anestesista en una decisión rápida, necesaria y sorpresiva, indicó que me pondría anestesia general. De ahí en adelante no puedo contar más. Las siguientes tres horas fueron de Mi marido y Jacinta. El, con mucho cariño y dedicación desplegó todo lo que habíamos hablado alguna vez, en caso de estar en un caso extremo: tomó a Jacinta y la cangureó, es decir la puso en contacto con su piel (para que regulara temperatura, cosa que a los prematuros les cuesta enormemente), jamás la soltó de sus brazos, no la puso nunca en la cuna y, cuando vio que se inquietaba, le puso el dedo para que lo succionara. De esa forma se calmó y evitó que le dieran “suerito” o relleno porque la mamá no podía darle leche.

Me saco el sombrero, agradezco, se que fue fuerte emocionalmente para él y que además estaba siendo coherente con nuestras convicciones como familia, sin que todas éstas estuvieran del todo inscritas en la tradición científica clásica a la que él está inscrito y con la que trabaja a diario, incluso en esta misma clínica. Se sacó el delantal, me creyó, sintió a la Jacinta, usó su instinto – recién estrenado – de papá, e hizo lo que creyó que debía hacer siguiendo las pulsaciones de su pequeña. Lo amo con el alma y admiro más que antes.

Me desperté de la anestesia y ya todo fue historia… se empezó a escribir la nueva. Comencé la exterogestación, cangureando a la jacinta, enseñando a succionar a una prematura que se agarró inmediatamente al pecho materno.

El anestesista se me acercó triste, me dijo que no era la idea lo que había pasado, que teníamos otros planes pero en la contingencia era lo que había que hacer. Yo le agradecí: las dos estábamos bien. Valoro profundamente al equipo médico que estuvo ahí.

Así termina la Bitácora de mi embarazo. Las invito a todas a seguir El diario de un recién nacido: Paso a Paso. que comienzo a escribir desde hoy.

Agradezco a Medela el sostén de lactancia que me enviaron, ha sido una real ayuda para este comienzo. Me siento muy cómoda y segura en estos días. Me abastecí de otros iguales para usar durante un largo período, de Lactancia Materna, que me espera.

 

*Olvidé un dato muy importante: Lo último que escuché antes de caer presa d ella anestesia general, fue que en la música que sonaba en el pabellón, David Bowie tocaba “Modern Love” – una de mis favoritas – y alguien dijo: “Esta guagua va a ser rockera”

Varinia

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