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Adolescentes: ¿Es adecuado que vean “13 Reasons Why”?

Cuando mi hija de 12 años me preguntó si podía ver la serie de Netflix “13 reasons why”, que estaban viendo sus amigas, y después de contarme a grandes rasgos de qué se trataba, le dije que me dejara investigar un poco antes de tomar la decisión.

Para las que no la conocen, les cuento que la serie se basa en  la historia del suicidio de una adolescente, interpretada por la actriz Katherine Langford, quien deja una serie de casettes a los “responsables” de su decisión.

Ante esta situación varias preguntas se pasaron por mi cabeza. ¿Es una serie adecuada para su edad? ¿Debería dejar que la vea, si ya todas sus amigas la ven? ¿Sería mejor si la dejo solo si la ve conmigo? Las mismas inquietudes que, días después, mis propias pacientes, adultas y adolescentes, me presentaron.

Por esto, encuentro justo y necesario plantearles mi visión profesional sobre este tema. A continuación les plantearé los pro y contras del impacto que, a mi juicio, puede tener el mensaje detrás de esta exitosa serie de Netflix, que ya estrenó su segunda temporada.

En “13 Reasons Why” se refieren al efecto mariposa (concepto de la teoría del caos), que hace referencia al hecho de que el batir de las alas de una mariposa, si es realizado con un ritmo preciso, puede llegar a generar un huracán a millones de kilómetros, aludiendo a cómo los actos de los demás, por pequeños que sean, influencian tanto positiva como negativamente en las personas. Hasta ahí todo bien, ya que es cierto, y creo que es bueno que tomemos consciencia de los efectos del bullying en las personas y de no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros mismos.

Y creo que lo bueno de que muchos estén viendo la serie, por curiosidad, por morbo, por moda o por las razones que sean, es que estamos hablando de un tema tabú, donde su difusión puede ayudar a tomar consciencia de la depresión, del bullying, de la soledad, del suicidio en sí y de los efectos de éste.

Pero ojo, el hecho de que la protagonista se suicide a modo de “venganza” puede generar en los espectadores, y sobretodo en los adolescentes, la sensación de que se puede hacer pagar a otros por lo que le pasó, atribuyendo la decisión de suicidarse a la culpabilidad de los otros, posicionándose en el lugar de víctima como si no hubiese otra salida. Y es importante saber que siempre, pero siempre hay otra salidas.

Si no puedes contra el enemigo, únetele

Entonces es fundamental que aprovechemos esta instancia para crear consciencia, de manera reflexiva, en base a investigaciones y no sólo a opiniones. Ve la serie con tus hijos, habla sobre ella, reflexionen de los temas tratados, aporta con un punto de vista que aporte, que cuestione la decisión de Hannah. Pregúntale a tus hij@s ¿qué podría haber hecho distinto? ¿Qué otras opciones hay? ¿Si te sintieras así, que podrías hacer? ¿Conoces a alguien que lo esté pasando mal? ¿Cómo podrías ayudar? ¿Cómo te podría ayudar a ti? ¿Qué necesitas para tener la confianza de hablar de este tema conmigo? ¿A quienes podrías pedir ayuda?

A partir de la serie podemos también conversar de otros importantes temas, como lo es el bullying, ciberbullying, el sexting o envío de fotos sexualidades a través de las redes, sobre lo privado y lo público, sobre la presión social. Y tantos otros temas.

Incluso aprovechar lo que no aporta para reflexionar – sobretodo la escena explícita y gráfica del suicidio, que ha sido ampliamente cuestionado-. Si no es posible evitar esa escena, discutámoslo, reflexionemos, busquemos puntos de vistas que aporten, que ayuden, que eduquen. Seamos padres o educadores líderes, entendiendo por líder a quien dirige un proceso con actitud de servicio, con rol de acoger, conducir e inspirar, mediante un proceso que va revelando los recursos del otro desde su interior hacia afuera. Seamos un modelo, un ejemplo, mostremos la luz en los lugares de oscuridad, y acompañemos desde lo más simple, hasta lo más complejo.

Mi experiencia como madre

Con mi hija tuvimos una larga conversación para decidir qué era lo mejor para ella. Le pedí que me contara qué le habían contado sus compañeras (sabía muchísimos detalles, la trama central, etc.). Le fui preguntando qué pensaba ella de lo que le habían contado, y qué le llamaba la atención que hacía que quisiera verla. También le comenté que yo tenía sentimientos encontrados con que ella la viera, por una parte, porque confío en ella, y que entiendo su curiosidad ya que hay muchas de sus amigas y amigos están hablando de la serie y me imagino que es fome no poder comentar y opinar de ella con los demás.

También le dije que estoy tremendamente agradecida de su confianza al preguntarme y no verla a escondidas como muchas otras niñas. Por otra parte, le conté sobre mi experiencia viendo la serie, haciendo hincapié en que yo a pesar de que soy adulta y además psicóloga, había encontrado que las imágenes eran muy crudas, agresivas, y potencialmente traumáticas incluso para uno. Además le expliqué que habían varios puntos en los que estoy en desacuerdo con Hannah y con la finalidad de la serie en general, principalmente con el hecho de que culpe a los demás por la decisión de quitarse la vida, como si no hubiese otra salida, y hasta cierto goce en la venganza y sufrimiento ajeno. Por último, le dije que a mi me gustaría que si puede esperar a ser más grande, que mejor esperara. Y estuvo de acuerdo.

Creo que la serie no es adecuada para menores de edad, de hecho Netflix la cataloga como una serie para mayores de 16 años (+16) y estoy de acuerdo*. Menores de 16 años creo que no deberían verla, ni solos ni acompañados. Mayores de 16 años, ojalá la vean con la supervisión y reflexión de un adulto de confianza, para que puedan enriquecerse de la visión de otro y a su vez alimentar la confianza y comunicación de su relación. Entiéndase 16 años es un número estimativo. Creo que más allá de la edad cronológica de cada niño, va a depender de su madurez, estado emocional, entre otros factores, que a veces coinciden con la edad cronológica, como a veces no. Lo dejo a su criterio.

Creo que lo que decida cada familia es personal, y que cada cual debe elegir la forma de educar a sus hijos. Además, cada uno conoce a sus hijos mejor que los demás. Si yo le digo que no a mi hijo, y sé que me hará caso, pues no. Creo que no es para menores de edad. Pero si creo que aunque le diga que no, independiente de que tenga 11, 12 o 15 años, y sospecho de que la verá igual, considero que es mejor que la vea acompañado de un adulto.

M. Camila Bascou Bentjerodt
Psicóloga Clínica y Coach de Crianza
Contacto:
E-Mail: camilabascou@gmail.com

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