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Cerrando ciclos

Es la vida un abrir y cerrar de ciclos, buscamos fechas, hitos, momentos especiales pero realmente damos vuelta la página cada segundo, cada vez que tomamos decisiones. Elegir implica dejar caminos atrás y siempre lo hacemos.

Así como para los adultos es importante cerrar ciclos, es lógico que no debemos olvidar a nuestros niños. Los hitos de fin de año ayudan a cerrar los ciclos de los niños pero debemos estar atentos y ser respetuosos con los cambios que hacemos en la vida de ellos.

Si bien cargamos con la responsabilidad, porque no podemos consultar a los niños, tenemos el deber de comunicarles los cambios que se van a ir presentando a lo largo de su vida (viajes, cambios de colegio, de casa, de amigos, etc.) no podemos obviar la importancia de transmitir la verdad y de preguntarles como se sienten con los cambios que se avecinan o con los ciclos cerrados.

Es importante escucharlos para que sientan lo importante que son, para poder contener y aclarar dudas, para alivianar penas y solventar miedos. No podemos olvidar la importancia del comunicarnos con la familia y en especial con los más pequeños.

Los niños necesitan ser considerados por sus padres, necesitan sentir el espacio para el dialogo, así como también el espacio de relevancia en cada dinámica.

Cada piedrecita que construimos en escuchar con paciencia y amor, cada tiempo que entregamos, cada mirada que cedemos a los más pequeños, pavimenta el cimiento de lo que serán nuestras relaciones futuras con ellos.

No debemos olvidar que los adolescentes vienen luego a decirnos aquello que nos querían decir cuando niños y no le dimos el espacio, exactamente lo mismo. De nosotros depende si acuden a nosotros con cariño y amabilidad, si así se han sentido tratados o con rencores y rebeldías, si es que hemos acallado su voz o invisibilizado sus opiniones.

De nosotros depende la relación que tenemos hoy con ellos y la relación que tendremos a futuro, así como también el estrechar los lazos y validar hermandades para que sean lo suficientemente compañeros como para respaldarse cuando ya no estemos con ellos.

Estás fechas son importantes porque cerramos ciclos, tenemos la oportunidad de empezar de nuevo, de pedir disculpas luego de un poco provechoso balance y que no se nos olvide que pedir disculpa a los niños no es mostrarse débil, sino que capaces.

Capaces de enmendar errores y capaces de seguir siendo valiosos y enteros a pesar de equivocarse. Transmitir a nuestros niños la posibilidad de equivocarse y de volver a comenzar una y mil veces es el mejor regalo que podemos transmitir a nuestros niños.

Les alivianamos la carga y les damos la posibilidad de obrar libres en la construcción de sus propias realidades.

Varinia Signorelli C.

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