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Cómo convertirnos en padres y madres, sin dejar de ser pareja

El hecho de enfrentarnos a ser padres trae consigo una enorme ilusión, fantasías y  expectativas. Esto suele enfrentarse de golpe con la falta de sueño, la escasez de tiempo y el esfuerzo que implica la dedicación a nuestro nuevo hijo. Se ha demostrado que en esta etapa, la gran mayoría de las parejas sufren momentos de tensión y crisis, lo que transforma a este período en un gran desafío y  en una enorme oportunidad de crecimiento.

Ser nuevos padres significa un cambio en toda la dinámica familiar. Debemos asumir que la vida cambiará y para siempre. Y es que nuestro hijo requerirá de nuestra atención gran parte del tiempo, y eso es una demanda muy alta que requiere toda nuestra energía.

La transición a la paternidad

Diversos estudios en psicología han usado el concepto de “transición a la paternidad” para referirse al proceso de continuos cambios adaptativos en los padres, desde que nos enteramos que esperamos un bebé hasta que cumple los 12 meses de vida.

Se ha documentado que en este período de tiempo ocurren modificaciones psicológicas, hormonales, neuronales y emocionales en los nuevos padres, que son parte de mecanismos de ajustes a la nueva vida con nuestro hijo. Estos cambios también afectan a la vida en pareja, el poco tiempo disponible y el cansancio son gatillantes de estrés que estará presente sin duda. No podemos olvidar que somos padres, pero también pareja.

  1.  La Importancia de los ajustes en la organización de la pareja.

Uno de los elementos que son causantes de frustración en los primeros meses de paternidad es la imposibilidad de poder dedicar tiempo a las cosas que nos gusta hacer. Normalmente la llegada del nuevo hijo requiere de nuestra energía y atención las 24 horas del día. Debemos asumir que no podemos pretender que nuestras vidas sigan siendo iguales y es necesario una serie de ajustes de reorganización de vida personal y de pareja en relación a los tiempos, roles y tareas que nos asignamos en los primeros meses de crianza. Este periodo de reorganización suele darse con cierto grado de conflicto, debemos ser flexibles, probar e intentar distintas formas dando tiempo a la adaptación. No son ajustes automáticos sino un proceso adaptativo que tiene su propia curva de aprendizaje.

Sabemos que los tiempos para estar en pareja se ven cada vez disminuidos, por lo que el primer paso es funcionar como un equipo, el apoyo mutuo es primordial en esta fase de cambios, al mismo tiempo que nos predisponemos a estar abiertos a variedades de experiencias. La vida calculada y sobrecontrolada no tiene mucho espacio aquí.

Estudios de Faircloth en 2015 y de Sevión en 2012 analizan percepciones en padres primerizos. Encontraron un discurso repetido en torno a que la relación cambió, sintiendo ser padres antes que pareja. Mencionaron también sensación de falta de tiempo, energía, lo que interrumpió las relaciones sexuales y el tiempo juntos. Discusiones en relación a las tareas del hogar, distribución equitativa de funciones y organización del tiempo fueron mencionadas frecuentemente. Muchas mujeres sintieron que sus parejas seguían haciendo su vida casi normal, mientras ellas se llevan gran parte de la carga.

Las parejas que mostraron aspectos positivos en esta área indicaron ser creativos en estrategias de administración del tiempo y organización y distribución equitativa de tareas. Muchas madres agradecen a sus parejas rutinas tales como “mi esposo cuida a la bebé todas las noches mientras yo puedo cocinar y escuchar algo de música, lo que me permite recargar energías para volver estar con mi hija”.

  1. El bebé como centro del universo.

Toda nuestra atención está puesta sobre el bebé, es lógico. Pero esto no puede hacer olvidar nuestra dimensión amorosa y atenta con nuestra pareja, a la vez que hacemos parte al otro de este proceso de paternidad. No son pocos los hombres que se sienten postergados y poco considerados. Los estudios mencionados indican que muchas mujeres sienten tener un mayor control y confianza en su manejo con el bebé lo que hace dar poco espacio para que sus parejas se hagan cargo de tareas o cuidado. Esto gatilla una sensación de desplazamiento por parte del hombre lo que lleva a sentirse poco involucrado.

Es cierto que lo más común es que las parejas sientan que están todo el día pendiente del bebé y que los tiempos juntos son muy escasos. Pero no puede ocurrir que uno de ellos no se sienta parte o menos involucrado del proceso de crianza ya que genera un ciclo de distancia en la pareja. Incluso algunos padres llegan a sentir celos del bebé por la nula atención recibida. Algunas mamás han mencionado que ser madres es lo único que les importa en esta etapa y que no les queda energía emocional para preocuparse de su pareja. Lamentablemente esta postura excluye a la pareja y genera esta competencia por afecto.

Desde el otro punto de vista, muchos hombres han manifestado un impacto positivo en este periodo donde lo primordial es el bebé. Identifican que la cercanía con su pareja es distinta pero no distante. Parece ser que la clave está en estar presentes juntos en todo momento con la atención sobre el bebé.

  1. Importancia de la comunicación

Si existe un elemento clave para que la pareja pueda salir ganadora en todo este proceso es la comunicación. Diversos estudios han mencionado que la tensión e irritabilidad son elementos que no favorecen la comunicación efectiva en el proceso de adaptación a la paternidad.

Sin embargo, no todos los padres vieron los desacuerdos como negativos, sino como necesarios para el desarrollo de su relación (Premberg, 2008). También hubo ejemplos de comunicación efectiva, siendo en las parejas, la herramienta utilizada para navegar con éxito al ajuste a la paternidad (Ahlborg y Strandmark, 2001).

Lo que más se repite desde mi experiencia en la consulta, es que en cuanto a la comunicación, se habla mucho sobre el hijo, poco acerca de la pareja y de cómo se siente cada uno, muchas discusiones y malos entendidos. La comunicación es poco efectiva, y por ende se asumen cosas y situaciones que puede que no se acerquen a la realidad. Es por esto que tenemos que revertir la situación; hablar mucho acerca de nosotros, de cómo nos sentimos, pedir ayuda y consejo.

  1. La lucha por mantener la intimidad.

Un estudio de Williamson en 2008 indaga en las causas de la poca actividad sexual en la parejas que acaban de ser padres. Entre ellas se encuentra la sensación de cansancio y los efectos hormonales inhibidores del deseo sexual que produce la lactancia en mujeres. Esto lleva a un desajuste en el deseo entre las parejas, sumado a que el sexo pierde prioridad sobretodo en los primeros 3 meses. En contraste, también hubo ejemplos en otros estudios de mejoras en la intimidad observando aumento de la actividad sexual.

Muchas parejas mencionan que posterior a la llegada del bebé la calidad de los encuentros íntimos son más importantes que la cantidad. Yo agregaría desde mi experiencia como psicóloga, que también disminuye la duración de los encuentros ya que los bebés parecen tener una notable habilidad para interrumpir encuentros amorosos. Esos momentos, por más cortos que sean, son igual de importantes, ya habrá la oportunidad de una intimidad más elaborada. Incluso, por muy poco romántico que parezca, elige una noche en la que tengas relaciones sexuales sin importar nada. Muchos padres primerizos descubren que una vez que retoman sus encuentros, éstos se transforman en un refugio.

5.- Resolución de problemas en la pareja.

Estudios indican que sobre el 80% de las parejas enfrentan crisis moderadas a severas en su transición a la paternidad. En mi trabajo con parejas, he observado que los conflictos en este proceso se originan de forma muy fácil. La falta de sueño y el cansancio nos predispone a estar en un ambiente tenso, donde cualquier cosa puede ser motivo para una discusión.  

En los estudios de Sevión y Johnson se ha evidenciado que la presencia de tensión y discusiones en el corto plazo tienen un efecto negativo en parejas, donde la comunicación no es del todo fluida. Por otro lado, han observado que los momentos de tensión son comunes, necesarios y parte de un proceso de ajuste hasta que la pareja encuentra un nuevo equilibrio con relación a su intimidad y su bebé. En estos estudios también se evidenció el sentir de parejas quienes informaron convertirse en mejores padres luego de este proceso de tensión y que sin duda su relación se vió fortalecida. Llegar a esa sensación mutua luego de un proceso de muchos desafíos sin duda es el ideal. La paternidad aporta una nueva afinidad a la pareja, un nuevo equilibrio. Ambos, padre y madre, logran sacar a relucir nuevas habilidades que ni siquiera sabían que tenían, y eso muchas veces es un motivo de admiración mutua.

¿Y ahora qué?

Hagamos un resumen con las claves a considerar para ser padres sin dejar de ser pareja.

Ya sabemos que cuando nace nuestro hijo todo cambia y es realmente hermoso, pero es un desafío como pareja poder salir adelante. No te desanimes acá te entrego algunos tips para que puedas ir implementando en tu vida.

  • Infórmate. Estudios demuestran que informarse acerca de esta etapa no te hace mejor papá o mamá pero si te hace tener expectativas más reales y puedas predisponerte de mejor forma a este cambio.
  • Seamos flexibles. Esta etapa es probablemente donde hay mayor plasticidad cerebral de adultos. Deja atrás las estructuras y el control. Mientras más flexible seas, te adaptarás con mayor rapidez y menos frustración.
  • Comunicación efectiva. Hablemos, hablemos y hablemos. Siempre será un buen momento para hacerlo. Hablemos de lo que quiero, de cómo me siento, de lo que me pasa, de lo que pienso, de mis miedos, y también preguntemos por el otro.
  • Pide ayuda. Pedir ayuda no te hace mejor ni peor mamá, reconocer que no puedes con todo, te permitirá relacionarte contigo misma de una manera más genuina.
  • Establece redes de apoyo. Habla con otras madres o parejas, siempre es bueno escuchar otras experiencias. No compararte, te darás cuenta que cada situación es muy distinta de la otra.
  • Establece un día para una cita romántica. Agenda un día (o varios) para un encuentro íntimo y también valora todos los momentos que puedan estar en pareja por cortos que sean. Sean cariñosos y contenedores.
  • Trabaja como equipo. Establezcan funciones relativamente equitativas, esto ayudará mucho en el día a día.
  • Sentido del humor. Este siempre es mi salvavidas. Poder reírse en pareja incluso de nuestras “desgracias”, no ser tan graves y darle el peso justo a las cosas, ¡ayudan mucho!
  • Relájate. Recuerda que es un periodo de cambio y de acomodarse, no te darás ni cuenta cuando ya tendrás todo bajo control y estarás disfrutando de tu nueva vida de padres y de pareja. Todo pasa.

La buena noticia para los nuevos padres, es que las dificultades en el periodo de transición a la paternidad es normal y esperable, incluso las crisis, como consecuencia de las nuevas responsabilidades que se enfrentan, sumado al necesario proceso para encontrar un nuevo equilibrio como padres, pareja y familia. Que estén tensos, estresados o que experimenten un aumento en la cantidad de problemas no significa que sean una mala dupla, o que estén condenados al fracaso. Así como hay parejas que enfrentan estos desafíos con facilidad y naturalidad. Otros van a los tropiezos pero logran encontrar el rumbo, y un último grupo pareciera ir cayendo sin ver la luz.

Afortunadamente, hay ciertas claves y estrategias que pueden aprenderse para vivir esta transición de mejor manera. Así, podrás tomar los cuidados necesarios, mentalizarte como pareja y procurar mantener su relación energizada y viva, para ser felices como pareja y familia.

Recuerden que somos el ejemplo para nuestros hijos, el cómo ellos nos observen será en parte cómo ellos se relacionarán en el futuro. Si ven a padres alegres, cariñosos, comunicativos y que trabajan en equipo estaremos dando buenas señales para su futuro.

 

Carla Zapata Gómez

Psicóloga Clínica Adulto – Terapeuta Gestáltica

Puerto Montt

Correo: carlazapatagomez@gmail.com

Instagram: @psicologa.carlazapata

Facebook: @psicologa.carlazapata

 

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