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Confinamiento, teleeducación y crianza: ¡Permitámonos un respiro!

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Confinamiento, teleeducación y crianza: ¡Permitámonos un respiro!

Estamos viviendo un momento histórico, no sólo en Chile, si no que a nivel mundial. No sé ustedes, pero la verdad es que yo nunca imaginé vivir una experiencia parecida. Estos meses, para mi, han tenido sabor a ciencia ficción, con un toque hollywoodense que a ratos se hace muy difícil sobrellevar.

Hoy día por ejemplo nos reunimos por Zoom para cantarle cumpleaños feliz a la hija de una amiga, que por supuesto a sus 3 inocentes años, no entendía nada de la situación, pero ahí estaba frente a la pantalla esbozando una sonrisa divertida.

Esto me hizo reflexionar, que así como ella, ¿cuántos niños tendrán que conformarse con celebrar su cumpleaños a través de una pantalla? (si es que tienen acceso a una). ¿Cuántos niños todos los días tienen que aceptar el hecho de que del colegio quedaron sólo las tareas? Tener que aceptar y conformarse con la idea de que ya no existen los recreos, los juegos, las risas, las carreras en los pasillos, los almuerzos con sus amigos y todo lo que involucra el mundo escolar, no es fácil.

Y es que del colegio no quedó nada. Excepto una pantalla a través de la cual deben intentar aprender algo, esforzándose por adaptarse a esta nueva metodología que hasta para los profesores se hace difícil, y qué decir para nosotros, los padres. Que, sin ánimo de queja, estamos hasta el cuello. En mi caso, que tengo dos niños full time, de tres meses y tres años, además de las tareas domésticas, una pareja que intento mantener a flote en el escaso tiempo que me queda libre, un trabajo que me encanta, pero que puedo dar un cuarto del tiempo que quisiera, y dos hijas que pasan medio tiempo con nosotros; una de 10 y otra de 16 años, que como nosotros, intentan responder a esta rara experiencia, con la mejor de sus actitudes y el esfuerzo bien puesto. Porque ambas quieren tener buenas notas y aprender, a pesar de que lo que realmente quieren es volver a ver a sus amigos y celebrar su cumpleaños presencialmente.

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Todos estamos dando nuestro mejor esfuerzo, pero para qué negar lo innegable; ¡la situación es realmente insostenible! Y para los niños es peor. Les estamos pidiendo una madurez y una responsabilidad enorme, al esperar que sigan cumpliendo con las evaluaciones, tareas y conexión a las clases. Creo que esperar además que los logros del aprendizaje no se vean interferidos, es demasiado pedir.

Me parece que lo realmente importante es ayudarlos a asimilar esta experiencia haciendo de ella lo más llevadera posible, entregarles momentos gratos, devolverles la risa, el juego y lo mágico de la niñez, que por lo demás es un derecho de la infancia.

Por favor mamás, por favor papás, no pongan el foco en que su hijo o hija aprenda a leer, sepa las ecuaciones, prepare el Simce, lea libros de 500 páginas, haga 5 proyectos de investigación o pase 5 horas al día preparando la PSU. Este año no.

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¿Si a usted le suspenden su contrato temporalmente y le quitan parte o todo su sueldo, no seguirá cumpliendo con sus compromisos laborales cierto? Pues a mí me parece que quitarle al niño la experiencia del contacto físico y el vínculo real con sus pares y sus docentes, es similar a querer que las personas sigamos trabajando sin recibir sueldo.

Si no hay cumpleaños, si no hay recreos ni visitas de amigos, no podemos exigirles que den el 100% en lo académico. No erremos el rumbo, no perdamos el foco de lo que realmente es significativo; su salud emocional y el cuidado del vínculo con ellos. El darles seguridad, protección, contención y mucho, pero mucho amor.

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En conclusión, como madre y psicóloga hago un llamado a declararnos en rebeldía. Me dirijo también a las Instituciones, el Ministerio y las autoridades educacionales a bajar la presión y la carga académica, para poder darles permiso a nuestros hijos a no ser los mejores alumnos si les está costando cumplir con la teleeducación y a nosotros a darnos el permiso de poner la prioridad en una sana, cálida y armónica convivencia familiar. Si eso significa que mi hijo no aprenda las vocales este año, no termine el periodo escolar leyendo, no sea una estrella en el Simce o no saque puntaje nacional. Pues que así sea.

Retomando la idea inicial; estamos viviendo un momento histórico, ¿Qué queremos que recuerden nuestros hijos de estos meses de confinamiento? Se los dejo para la reflexión.

Psicóloga Javiera Donoso
www.javieradonoso.com

Instagram: @javidonoso_amorpropio

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