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El fantasma de la Navidad pasada

  

Amamos la Navidad porque la Navidad que viene trae consigo todas las navidades que hemos pasado: trae los recuerdos familiares, sabores, olores y lugares que recordamos con cariño. La Navidad trae también todo lo que somos: todo lo que hemos sido alguna vez, todo nuestro niño interno y cuerpos juguetones. La Navidad no es solo la que viene es todo, todo desde la posición en la que hoy me establezco. Miramos hacia atrás y nos encontramos niños, mientas al mirar donde estamos nos encontramos acompañando y armando la Navidad para nuestros propios niños. Entonces no olvidemos ese que fuimos y entreguémosle a nuestros pequeños aquello que no es material y que habríamos esperado de nuestros padres: tiempo, paciencia, cariño, regaloneo, paseo, juego. Detengámonos y miremos a nuestros niños: entendamos sus pequeños problemas, interesémonos por sus relatos, hagámonos parte de su historia. De esta manera estaremos construyendo lazos potentes e historias ricas para que recuerden en sus navidades futuras. Muchos no recordarán el regalo específico o la cena pero sí las experiencias significativas que podamos brindarles.
La magia de la Navidad nace en cada casa, en cada niño, en cada familia, nace en cada deseo sincero hacia el otro. 

Cada uno de nuestros niños debería recibir una carta firmada por nosotros en la que le agradezcamos por ser quien es, por ser buen amigo, por esforzarse, por existir, cada niño debería vivir esa experiencia para sentirse importante y único. Así como también es importante que ellos puedan dar las gracias.

Regalemos a nuestros hijos un fantasma de la Navidad pasada lleno de risas: risas de terminó de año, de vacaciones, de satisfacciones. Demos de nuestro tiempo en esta construccion que en un pestañeo los veremos grandes y preparando navidades junto a sus propios niños.

Varinia Signorelli

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