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Consejos médicos para evitar las enfermedades respiratorias

Evitar las enfermedades respiratorias es una tarea que parece imposible, pero hay ciertas cosas que podemos hacer en nuestros hogares, lugares de estudio y trabajo para evitar estas molestas enfermedades que habitualmente nos atacan en invierno.

Los niños pequeños, adultos mayores, fumadores y personas con enfermedades crónicas son particularmente vulnerables a estas enfermedades. Es por eso que para ellos estas recomendaciones cobran aún mayor importancia.

¿Cómo evitar enfermarnos en invierno? ¿Cómo puedo prevenir o evitar el contagio de una infección respiratoria? Hay ciertas recomendaciones médicas que nos pueden ayudar a controlar estas molestas (y a veces peligrosas) dolencias.

Evitar las enfermedades respiratorias es tarea de todos

El invierno está asociado a la llegada de enfermedades respiratorias que incluso pueden ser epidémicas. Algunos de los virus más frecuentes y las enfermedades que causan están en la siguiente lista:

Síndrome respiratorio

Virus frecuente Virus menos frecuente
Bronquiolitis Virus Respiratorio Sincicial (VRS) Influenza
Parainfluenza
Adenovirus
Rinovirus
Resfrío común

Rinovirus

Influenza
Parainfluenza
Enterovirus
Coronavirus Adenovirus
Metaneumovirus

Virus Respiratorio Sincicial

Laringitis (crup) Parainfluenza Influenza
Virus Respiratorio Sincicial
Neumonía (viral) Influenza Parainfluenza
Enterovirus
Virus Respiratorio Sincicial Rinovirus
Adenovirus Metaneumovirus
Corinavirus

¿Cómo evitamos que estas enfermedades ataquen a los miembros de nuestra familia?

Las enfermedades respiratorias son muy frecuentes durante esta época, siendo la más frecuente de todas el resfrío común y la gripe.

¿Porqué nos enfermamos durante el invierno?

Al contrario de lo que la mayoría de la gente cree, no es el frío el que hace que las personas enfermen, al menos no directamente. Las vías respiratorias están cubiertas por un epitelio pseudoestratificado columnar llamadas comúnente epitelio respiratorio.

Estas células tienen estructuras llamadas cilios, pequeños pelitos que se preocupan de limpiar y barrer contaminantes y patógenos (virus, bacterias) que nos pueden causar enfermedades.

Para enfermarnos necesitamos ser atacados por alguno de estos virus o bacterias, muchos de los cuales afectan estas células, produciendo irritación y aumento de la producción de moco.

No está del todo claro aún el mecanismo exacto que nos hace más vulnerables en invierno, pero se ha establecido que ciertas características del ambiente nos hacen más susceptibles a los patógenos presentes en el ambiente.

Un estudio demostró que la inhalación de aire frío, temperatura corporal fría y una humedad ambiental baja aumentan la probabilidad de ser atacados por ciertos virus como el influenza.

El estudio además demostró que se pueden predecir los brotes de enfermedades respiratorias monitoreando las condiciones climáticas. Una baja de la temperatura y humedad promedios de los 3 últimos días habitualmente preceden el inicio de los síntomas respiratorios.

Es decir, el frío no es el que hace que te enfermes, sino que el frío y la humedad baja te hacen vulnerable ya que los mecanismos de defensa de la nariz, boca y sistema respiratorio están en condiciones en las cuales es más fácil ser atacados por los virus y bacterias.

Otro mecanismo por el cual enfermamos más en invierno es que debido al frío tendemos a quedarnos en lugares encerrados y poco ventilados, lo que posibilita el contacto entre personas sanas con personas enfermas.

¿Por qué los niños pequeños tienen infecciones más graves?

Aunque el virus sea el mismo, el efecto que produce en diferentes personas dependerá de su inmunidad y condiciones de salud previas. Adultos mayores por lo general tienen una condicion basal de mayor vulnerabilidad.

Lo mismo ocurre con los bebés y niños pequeños. Ellos tienen una inmunidad más débil que la de un adulto sano, por lo cual se enferman con mayor facilidad y con mayor gravedad.

Es por eso que los niños que comienzan en forma temprana en el sistema educativo (sala cuna) durante los 2 primeros años enferman muy seguido (y a veces de gravedad), pero a medida que crecen se enferman menos que niños que comenzaron su educación a mayor edad.

Las vacunas y las infecciones respiratorias

Una forma de prevenir enfermedades respiratorias graves en los niños pequeños, adultos mayores y personas con ciertas enfermedades crónicas es mediante la vacunación. Las vacunas nos entregan inmunidad adicional para poder atacar las enfermedades, sobre todo cuando estamos en una condición vulnerable.

En muchos países, incluído Chile, hay campañas de vacunación año a año, dentro de las cuales es importante la campaña contra la influenza. El virus de la influenza puede causar infecciones graves, pero afortunadamente la mayoría de las infecciones causa problemas leves.

Una de las vacunas que actualmente está en desarrollo es la virus contra el Virus Respiratorio Sincicial, la cual aún no existe como producto comercial, pero que ya está siendo probada. Esta vacuna fue creada por científicos chilenos.

¿Sirven las vitaminas para mejorar las defensas?

Lamentablemente no. No existe ningún remedio milagroso para mejorar las defensas ni sanar un resfrío en forma instantánea. Las personas no deberían utilizar vitaminas si no tienen alguna enfermedad o condición que lo requiera.

Una alimentación saludable y equilibrada son suficientes para que nuestro sistema inmune funcione en forma adecuada. Eso junto con la vacunación son los elementos fundamentales para que nuestro cuerpo esté en las mejores condiciones para enfrentar las enfermedades de invierno.

¿Cómo podemos prevenir las infecciones respiratorias?

En los recién nacidos y niños pequeños una de las mejores formas de protegerlos contra las enfermedades de cualquier tipo es la lactancia materna. A través de la leche la madre es capaz de reforzar el sistema inmune de los bebés.

La lactancia materna hace que los resfríos sean menos graves, disminuye el riesgo de otitis y riesgo de hospitalización por neumonía.

Para todos los niños y adultos hay un grupo de medidas generales que están relacionadas con nuestras defensas y riesgo para contagiarnos de enfermedades, dentro de los cuales podemos destacar:

  • Vivir en un ambiente libre de humo de cigarrillo. Nunca fumar dentro de casa, aunque lo mejor y lo más recomendable es abandonar el hábito tabáquico.
  • Controlar en forma adecuada las enfermedades crónicas. Esto es particularmente importante en los adultos que tienen diabetes mellitus, EPOC, enfermedad renal crónica, enfermos de VIH, insuficiencia cardíaca, insuficiencia hepática etc.
  • Disminuir el uso de tratamientos con corticoides a lo estrictamente necesario y por un tiempo prudente.
  • Mantener una alimentación saludable.

Por sobre todo hay 3 medidas de prevención fácilmente realizables y muy efectivas para evitar que se propaguen los virus respiratorios:

  1. El lavado de manos frecuente, sobre todo después de sonarse, estornudar o toser.
  2. Evitar la contaminación doméstica del aire (estufas que eliminan sus gases de combustión dentro de la casa, como estufas a gas, braseros o parafina).
  3. Si hay enfermos, ventilar los espacios cerrados para que se renueve el aire y limpieza general de las superficies con una solución de cloro al 0,05% (1 parte de cloro domiciliario con 100 partes de agua).

Es importante destacar que los spray de solución de cloro liberados en el aire no sirven para evitar las infecciones respiratorias. Todo lo contrario, porque incluso mal utilizados podrían irritar las vías respiratorias, dejándonos en condiciones de mayor vulnerabilidad.

De acuerdo a los mismos fabricantes, algunos desinfectantes de ambiente pueden producir problemas moderados a la salud si entran en contacto con nuestra piel o vías respiratorias.

Salas cuna, jardines infantiles, colegios y enfermedades

Los centros comerciales, salas cuna, transporte público, establecimientos educacionales y oficinas son el caldo de cultivo ideal para estos virus. Son un espacio cerrado y poco ventilado en el cual se aglomera gran cantidad de gente, en la cual fácilmente un enfermo pueden contagiar a decenas de personas.

Si hay muchos niños enfermos en el jardín de tu hijo y puedes evitar enviar a tu hijo durante unos días, una sana medida es evitar enviarlo. Pero lamentablemente eso no es posible para todo el mundo.

Si tu hijo está enfermo, no lo envíes a clases. Enfermará a otros niños que todavía están sanos.

Lo mismo si tu te enfermas, lo más aconsejable sería dejar de trabajar unos días y quedarte en casa. Para eso lo ideal es acudir con tu médico para que te extienda una orden de reposo o licencia médica por enfermedad.

¿Cuándo ir al médico?

A muchas personas incluso algunos médicos les es habitual pensar que el uso de antibióticos es necesario para las infecciones respiratorias. Eso no es del todo cierto, aunque si bien los antibióticos pudiesen ser necesarios en ciertos enfermos, la gran mayoría de ellos no los necesitan.

Los antibióticos no atacan a los virus y la gran mayoría de las enfermedades respiratorias son virales.

El usar un antibiótico no hará que una infección viral se mejore antes o que se pueda prevenir una complicación. Todo lo contrario, el uso de antibióticos mal utilizados podría incluso aumentar la probabilidad de ciertos problemas como las reacciones alérgicas, aumento de la resistencia a los antibióticos y aparición de diarrea.

¿Cuándo es aconsejable consultar?

Se recomienda consultar con un médico cuando se presentan algunos síntomas como los siguientes:

  • Alteración de conciencia (mucho sueño o poca respuesta a los estímulos).
  • Fiebre por más de 48 horas sin ningún otro síntoma.
  • Dificultad respiratoria (labios o manos de coloración violácea, costillas hundidas, respiración agitada, jadeo, etc).
  • Fiebre alta que no baja pese a las medidas tomadas en casa.
  • Fiebre y síntomas respiratorios que se prolongan por más de 72 horas.
  • Que el enfermo o sus cuidadores (padres, abuelos, etc), lo vean que está en una condición de anormalidad frente a una infección.

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Dr. Juan Eduardo Donoso
Especialista en Medicina de Urgencia

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