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Fular: detalles de porteo


El fular es de los portaguagua que mejor se adaptan y ajustan al cuerpo de la guagua (tanto recién nacidos como niños grandes) y también es el más versátil ya que permite ponerlo  en varias posiciones: delante, cuna, a la cadera y a la espalda.

El peso queda bien repartido por hombros, espalda y/o cintura (según el nudo) y son cómodos para ratos largos.
Según el tejido, largura y otros detalles personales, será más recomendable hacer unos nudos u otros y te dará más o menos soporte.
Fular Elástico

Generalmente es 95% algodón y 5% elastán que le da elasticidad al fular, lo que permite realizar el nudo preanudado: primero te anudas el fular y después puedes meter y sacar al bebé sin deshacer el nudo.
Este nudo da seguridad a los papás y mamás que empiezan en el mundo del porteo porque no lo anudas con tu guagua en brazos.
Con un elástico se pueden realizar nudos con el bebé en brazos pero hay que estirar mucho de la tela hasta que no esté elástica para conseguir un buen ajuste.
Si quieres hacer este tipo de nudos mejor soporte te dará un semielástico o aún mejor un fular tejido.
Edad recomendada: Se puede utilizar desde el nacimiento y es cómodo hasta que pese 8-9kgs ya que la tela cede con el peso, la guagua va bajando y rebota. Aunque según los fabricantes soportan hasta 15kgs.

Cuanto más grande sea tu guagua,  más ajustado tendrás que anudarte el fular (nudo preanudado) para que no baje ni rebote tanto.

Fular Semielástico


Muchas veces se tiende a confundir elástico con semielástico y son diferentes: el semielástico no lleva elastán, sino que suele ser 100% algodón, o algodón con bambú o sólo bambú.
La ventaja es que con la tela cede menos con el peso de la guagua y ofrece mayor soporte que uno elástico.
A la hora de colocar hay diferencias: el elástico se anuda bien ajustado al cuerpo del porteador y gracias a la elasticidad del tejido estiramos la tela para meter a la guagua, pero como el semielástico no es tan elástico hay que anudarlo más flojo dejando espacio para la guagua. Cuanto más mayor sea la guagua, más espacio dejaremos. Con la práctica se aprende a dejar el espacio necesario, al principio es normal que quede o muy flojo o muy ajustado.
Esto puede ser un inconveniente pero a la hora de hacer nudos con la guagua en brazos hay que estirar menos la tela que con el elástico, un punto a favor.
Edad recomendada: Igual que el elástico, desde el nacimiento pero será cómodo hasta los 10-15kgs según el modelo ya que no cede tanto la tela como en el elástico.

Fular Tejido


Aquí te encontrarás con gran variedad de tejidos (algodón, bambú, seda…) y tejidos de diferentes formas (sarga cruzada, sarga diamante, jaqcuard…).
La mayoría de los fulares son de algodón y está tejidos en sarga cruzada: son ligeramente elásticos en diagonal para facilitar el ajuste.
Tienes algunos nudos “medio preanudados” como el cruz doble en los que primero lo anudas, metes a la guagua y terminas de ajustarlo con el en brazos.
Pero la gran mayoría de nudos que encontrarás serán con tu hijo en brazos. Parece más complicado de lo que es. Todo es tiempo y práctica. Un nudo sencillo para comenzar es el cruz envuelta delante.

Edad recomendada: Para toda la etapa del porteo, desde el nacimiento hasta que quieras. Los fulares tejidos soportan 20kgs e incluso más.

Mi experiencia


El primer portaguagua que usé con mi hija fue un fular elástico desde que tenía un mes, antes ya había usado camisetas de porteo certificadas.

Seguí con el fular porque se ajusta bien a la fisiología del recién nacido y porque el nudo preanudado es fácil y sencillo. Este nudo consiste en anudar el fular y después introducir o sacar a la guagua sin deshacer el nudo. Es lo mejor porque puedes quedarte con el fular anudado y hacer tus actividades. Debo contar que en realidad es el único nudo que aprendí a hacer y el único que usé.
Generalmente el fular es más económico que las mochilas, pero debemos fijarnos que sea de buena calidad: debe ser de material certificado, resistente, flexible, respirable, cómodo y elásticado para mayor comodidad. Elegí un fular de algodón que tenía todas estas características.

El fular me quedó cómodo, y a mi hija también, hasta que comenzó a moverse libremente: al rededor de los 8 meses ya comienzan a gatear y se transforman en pequeños deambuladores: 

Siguen necesitando nuestros brazos pero la presión que ejerce el fular en contra de nuestro cuerpo limita su accionar y suele no acomodarles. Pasa con algunas guaguas, sin embargo otras siguen felices y las mamás las cargan hasta los 20 kilos de esta manera.

Luego del fular me pasé a una mochila de porteo ergonomica. El fular lo sigo usando cuando está dormida, cuando estoy en casa y quiero que siga durmiendo cerca de mis besos.

¿Usas fular? ¿Cuál es tu favorito?
Equipo Supermadre

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