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Generación Millennials: recomendaciones para reconocerlos


Seguro que tienes que ver con esta generación. Si tienes entre 18 y 32 años eres una. Y si no, seguro tu hijo es uno de ellos. 

Ser padres de hijos pertenecientes a la llamada “Generación Y”, “Millennials” o “Nativos Digitales”, es un gran desafío.  

La denominación Millennials fue realizada por los norteamericanos Neil Howe y William Strauss, generación a la que caracterizaron por su gran capacidad profesional y sentido emprendedor. Pero, ¿cómo son los millenials y qué los diferencia de otras generaciones?
“Corresponde a un grupo de jóvenes que nació en un mundo tecnológico digital, principal motivo de diferenciación respecto de las otras generaciones. Las comunidades online son parte esencial de su vida social. Se les conoce como la primera generación global, conectada con el mundo de una forma que nunca antes se podría haber imaginado. Además, constituye una población más grande que las anteriores”, señala la psicóloga Susana Arancibia, docente de la Escuela de Trabajo Social y de los Magister de la Facultad de Ciencias Humanas y de Educación de la Universidad del Pacífico.

Dentro de los múltiples estudios realizados a este grupo, se destaca su gran capacidad de emprendimiento y valoración de la calidad de vida por sobre lo laboral. “Les gusta optar por los desafíos y les resulta relativamente fácil la adaptación a los cambios, siempre y cuando estos obedezcan a una meta que los motive y apasione. El trabajo ocupa sólo un segmento de sus vidas. Valoran mucho más su tiempo libre que el dinero e intentan equilibrar ambos aspectos”, plantea la especialista.

A nivel familiar, se constituyen en un grupo que ha crecido con más experiencias que cualquier otra generación. “No obedecen necesariamente a la familia clásica nuclear; se calcula que un tercio de ellos fueron criados en familias monoparentales. Han vivido las inseguridades asociadas a temas económicos, como los laborales y familiares. Han observado la validación de comportamientos no éticos a nivel local y mundial. Tratan de conectarse de una manera distinta con sus padres, ya que en vez de mostrarse rebeldes, tienden a generar una conexión con ellos. De hecho, sus padres habitualmente son considerados parte de su círculo social. Más aún, parte importante de los adultos aprendió el uso de las redes digitales a través de sus hijos, transformándose estos últimos en mediatizadores del conocimiento propio del siglo XXI”, explica Arancibia.

Igual como sucede en otras partes del planeta, esta generación ha postergado la salida del hogar de origen. Según un reciente estudio realizado por Gfk Adimark, un 23% de los pertenecientes a la generación millennial pasaron los 25 años y sigue viviendo en la casa paterna, y de ellos un 70% lo hace por necesidad, ya que generalmente son los primeros profesionales de la familia y sienten que deben retribuir la ayuda de sus padres.

“Una vez que inician su vida laboral, no abandonan necesariamente la casa de sus padres, pues tienden a sentirse cómodos en ese lugar. De hecho, la mayoría de ellos posterga el compromiso, matrimonio y natalidad hasta pasados los 30 años. En algunos casos, los recursos económicos obtenidos se gastan en viajes y promoción de una buena calidad de vida. Tal situación contrasta con la vivencia de sus padres, habitualmente de la generación Baby boomer, para quienes la meta fundamental se asociaba al trabajo permanente como medio para asegurar un futuro económico estable”, comenta la académica de la Universidad del Pacífico.
Surge entonces una gran contradicción entre los objetivos que los padres esperan respecto de estos jóvenes y sus propias expectativas, generando en algunos casos desencuentros y conflictos familiares. “Es fundamental poder comprender que se origina el choque de dos generaciones distintas, más aún donde los jóvenes levantan fuertes críticas a la percepción de vida que tenían sus padres. Sin embargo, y a pesar de que en muchos aspectos son los más jóvenes quienes ilustran respecto de ciertas materias, es fundamental poder comprender que los adultos siguen siendo los padres y no sus amigos”, plantea la psicóloga.
Ante este panorama, Susana Arancibia ofrece algunos importantes consejos:
· Siempre es útil recordar que para comunicarse con un hijo millennial, la conversación casual, simple y cotidiana es fundamental. Además, el lenguaje no verbal transmite mucho más que cualquier palabra.

· Se debe evitar criticar y rotular la forma de vida de estos jóvenes, ya que dichos comentarios no ayudan a la comprensión y menos a la acción. En general, las etiquetas no promueven los cambios. Además es necesario comprender que los seres humanos de esta década estamos asistiendo probablemente a la mayor metamorfosis vivida desde tiempos inmemoriales.

· Dadas las particulares características presentadas por esta generación, el afecto sigue constituyéndose en la estrategia más segura para lograr el objetivo. No debemos olvidar que muchos de ellos, a pesar de su edad, siguen funcionando como adolescentes y, por tanto, necesitan hoy más que nunca de una guía segura que los oriente en el competitivo mundo en que se encuentran.

· Finalmente, la negociación se transforma en la mejor forma de resolver conflictos generacionales, donde los adultos comprendan que sus propias vivencias históricas poco o nada pueden servir a sus hijos. Hecho distinto ocurre con la madurez que otorga la experiencia. Si los hijos han terminado sus estudios, ingresan al mundo laboral-económico, pero se niegan a abandonar el hogar, pareciera por ahora que lo más lógico es generar una nueva negociación, donde ambas partes logren visibilizar y asumir obligaciones. Así, los hijos dejan de ser una carga para los padres, asumiendo un rol colaborativo, tanto en lo económico como doméstico frente a este nuevo clan familiar que comienza a configurarse dentro de nuestra sociedad.
Equipo SuperMadre (somos todas Millenials)

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