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El juego de encaje: una maravilla en forma de cubo

El cubo de encaje Playskool es un juego casi básico en la casa de muchos bebés. En el baby shower, para el primer cumpleaños o en la visita de una amiga nos llega este objeto que muchas veces no conocemos a cabalidad. Sin embargo, si entendemos un poco acerca de su funcionamiento, podemos sacarle partido y sorprendernos de los avances de nuestros niños cuando manipulan bien este objeto y cuando se lo mostramos adecuadamente, motivándolos a una utilización y a sacarle todo el provecho que tiene.

En la primera etapa, los niños necesitan estar en contacto con objetos que potencien su desarrollo visomotor y el desarrollo del pensamiento. Esta capacidad básica, permitirá más adelante y actuará como precursor para el desarrollo del pensamiento que incitará el logro de habilidades más complejas que requerirá en una siguiente etapa para adquirir, por ejemplo, la lectora escritura que requiere coordinación visomotor, coordinación en el movimiento de sus extremidades: brazo, mano, dedos.

El cubo de encaje permite primero que todo motivarlos a jugar, entusiasmarlos a que de esta manera se sientan capaces e importantes al lograr pequeños desafíos. Esta es la base ara adquirir cualquier habilidad. No debemos olvidarlo. es por eso que gracias a esta motivación y usando el material correcto podrán adquirir habilidades como: coordinación viso manual. Ayudará a balbucear primeras palabras, estimulará la creatividad, mejorar el equilibrio, conocerá las nociones de forma, color y espacio.

El cubo encajaba posee distintos lados con bloques de encaje con distintas formas y colores. Nuestro hijo tendrá que encajar la forma correcta en el orificio específico, lo cual parecerá misión imposible en un primer acercamiento. A partir de los 9 meses o 1 año, dependiendo de las particularidades de nuestro hijo, podremos ir presentando este objeto para que lo vayan conociendo y explorando su “funcionamiento”, de esta manera comenzará con diferentes formas de uso hasta conocerlo a cabalidad.

A medida que pasan los día irá intentando encajar, pero es posible que en los primeros intentos no comprenda cómo hacerlo. Es ahí que nuestra intervención es crucial para seguir intentado y entrenar la tolerancia a la frustración y la constancia.

Una buena forma será tomar el cubo, presentar una de las caras, darle una pieza de ensamblar y dejar al descubierto solamente el orificio que permite el calce perfecto. Es decir, vamos a tapar los tres espacios restantes con nuestras manos, dándole la pista absoluta del camino que deberá elegir. De esta manera irá comprendiendo la lógica del juguete y se sorprenderá del logro, lo cual lo instará a seguir intentando.

Podemos acompañar esta búsqueda y tapar los orificios cuantas veces queramos para ayudarlos a entusiasmarse y acertar. Luego, al ver que ha entendido la lógica y que ha comprendido cómo lograrlo, vamos a dejar solamente dos a la vista, así lo ayudamos a discriminar entre dos. De esta manera y cuando lo veamos seguro, incrementamos la dificultad de ir poco a poco abriendo una posibilidad más. Hasta que sea capaz de cumplir con el desafío y ensamblarlos todos.

¿Suena entretenido no? Para nuestro hijo lo será más aún.

Atentas al video de juguetes de este mes, porque para que entiendan mejor lo sugerido se los mostrare en vivo a través de nuestro blog. Así todas estaremos tardes enteras en lo mismo ¿se animan? De verdad que te sorprenderá el resultado.

 

Equipo Supermadre

 

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