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Los beneficios del sentido del humor en los niños.

En ocasiones los cambios en la rutina pueden provocar que nuestros niños se tornen algo irritables. Incluso puede ser que no quieran levantarse en la mañana o incluso que les cueste quedarse dormidos.

Si a los adultos nos afectan los cambios de rutina y el término de las vacaciones, más aún a los más pequeños de la casa. A veces no querrán venir al colegio pero no porque el colegio no les guste, sino que porque prefieren quedarse en casa regaloneando con los padres o porque quieren de alguna manera volver al estado anterior de vacaciones y ninguna obligación.

Es importante el manejo que tengamos como padres de estas situaciones: el lograr entenderlos, hacerlos sentir queridos, contenidos y evitar castigos o gritos cuando muestran mal humor, hará que poco a poco vaya cediendo su conducta de mal humor por otra más adaptativa. No es buena idea rechazar a nuestros niños cuando están enojados porque sentirán que tienen razón de mantenerse ene se tono afectivo y pocas ganas les dará de no volver a tenerlo. Es difícil a veces, principalmente porque a nosotros mismos nos enseñaron así: nos rechazaban o castigaban para que “aprendiéramos”. Los avances en neurociencias, hoy en día, muestran que los niños necesitan sentirse aceptados y que los castigos no sirven para enseñar.

El mal humor que se provoca durante el cambio de rutina se debe a la falta de sueño o hambre que pueden provocar los nuevos horarios.

Debemos detectar esta dificultad en el humor de los niños e intentar recuperar el tono emocional ya que se ha determinado que el mal humor afecta la capacidad de los niños para para concentrarse y desarrollar las habilidades necesarias.

Es así que un estado de ánimo negativo puede afectar a las capacidades cognitivas básicas de una persona, tales como la escritura, el habla, y la capacidad para contar. De la misma manera, cuando un niño está de mal humor, se expone a factores desencadenantes adversos: por ejemplo, si nuestro hijo está enojado en el recreo los niños no van a querer jugar con él y se sentirá solo lo que hará que se incremente su mal humor.

De la misma manera, el mal humor va a mermar la capacidad de atención y concentración de nuestros niños de manera notoria, lo cual hará que se pierda de importante contenido visto en clases.

 

¿Qué hacemos para que nuestros niños mantengan el buen humor?

Existen varios recursos que podemos usar en la mañana, al levantar a nuestros niños para ir al colegio, que permiten tengan una mejor disposición, mejorando su humor.

– Reproducir la música favorita de su hijo: que sea alegre y movida puede contribuir a mejorar su humor.

–  Sonreír – Investigaciones han demostrado que una simple sonrisa puede ayudar a levantar el estado de ánimo de una persona.

– Crear una “lista feliz ” – Preste atención a las pequeñas cosas que hacen felices a sus hijos y haga una lista. Recuerde con él alguna de éstas cuando esté de mal humor

– Reconocer y evitar los factores desencadenantes – Note qué cosas en particular son desencadenantes del mal humor y evítelos o antepóngase: por ejemplo, si su hijo se pone muy mal humor tiene hambre, esté preparado por tener bocadillos saludables a la mano.

 

Varinia Signorelli C.

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