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Malos hábitos alimenticios en los niños: ¿Cuál es nuestra responsabilidad como padres?

Las cifras de obesidad y diabetes en el mundo y en Chile son alarmantes. Según indicadores del Ministerio de Salud, en 10 años el sobrepeso y la obesidad en menores de seis años, se ha duplicado.  Así mismo de acuerdo a datos de la OMS, la obesidad alcanza al 25% de la población mayor de 18 años.

Claudia Narbona, docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, señala que enfocarse en los hábitos en edades tempranas sería una de las medidas más eficaces. Y dentro de ese planteamiento no se explica por qué a medida que los hijos crecen, los padres parecen desvincularse de su responsabilidad en la formación de estos hábitos.

“Cuando nace un hijo, la familia se transforma, uno vive y respira por ese hijo. Cuando este se enferma, pasamos noches en vela, preocupados por su salud, lo llevamos al doctor, le brindamos los remedios, nos preocupamos porque se recupere pronto, ya que lo único que queremos es que nuestro hijo este bien, sea sano, sea feliz. Sin embargo con el pasar de los años, algunas situaciones van cambiando y se empiezan a generar cambios en nuestra forma de ver el bienestar de nuestros hijos, que van asociados a frases como: ‘¿Qué quiere comer hijito?’, ‘¿Saca plata de mi cartera para que te compres algo en el colegio?’, ‘Ya no llores, yo te compro papas fritas o ¿quieres una bebida?’, ‘Vamos a chanchear alguna cosita’ ” comenta.

Pero esto es un peligro, todas estas frases paternales no hacen otra cosa sino que perjudicar el estado de salud de nuestros niños.  “Denominación de la Organización Mundial de la Salud, para las enfermedades de larga duración, lenta progresión, que no se resuelven espontáneamente y que rara vez logran una curación total, como indica Minsal, 2013, y entre las cuales están las enfermedades cardiovasculares,  el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes, patologías prevenibles relacionadas a estilos de vida no saludables como tabaquismo, alimentación no saludable, inactividad física y consumo excesivo de alcohol”, comenta.

Y es debido a esta falta de preocupación real, que Chile también se está enfermando. “Pero este problema se está manifestando en forma muy rápida y con cifras nada alentadoras, especialmente en nuestra población menor de 15 años, lamentablemente por todas estas frases dichas por los padres en situaciones que deberían ser manejadas por ellos, y no por los niños”, insiste la experta.

En Chile el 22,3% de los niños de pre kínder son obesos, el 23,6% de Kínder, el 25,3% de primero básico. “Esto se debe a que el consumo de algunos alimentos en Chile se dispara. Por ejemplo, el consumo de sal, en Chile, es de 9,8 g diarios versus 5 g que se consumen en promedio en América Latina. Con el azúcar, no nos va mejor, tenemos un consumo de 40 k al año, versus los 20 kilos que se consumen en el resto de América latina”, detalla la experta.

Exceso de azúcar

Claudia Narbona agrega que el azúcar contenido en los alimentos, en forma de golosinas o bebidas, también nos presenta cifras nada alentadoras. “Acá encontramos un consumo de 47,08 g/día para niños de 2 a 5 años y de 65 g/día para niños de 6 a 13 años, como indica la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario.  Y si nos pusiéramos a hacer un ejercicio matemático básico, de multiplicar este consumo diario de azúcar por 30 días del mes, nos daríamos cuenta que un niño preescolar está consumiendo al mes casi dos kilos de azúcar, es como si usted le diría a su hijo dos cucharadas soperas de azúcar granulada para que se comiera todos los días”, ejemplifica la especialista.

Lo mismo sucede con el consumo de lácteos altos en grasas, leche líquida y quesos principalmente. “Donde los niños de 2 a 5 años están consumiendo en promedio 673,8 ml/día y los niños entre 6 y 13 años, consumen 388,9 ml/día”, comenta.

Para la docente la sal, no presenta un mejor panorama. “Ya que esta misma encuesta, indica que los niños menores de 6 años consumen aproximadamente 2356,7 mg/día, siendo que las recomendaciones diarias indican un consumo menor a 1200 mg/día”, detalla.

En todo esto juegan en contra otros factores como la capacidad de compra. “Fundación Chile indica que hoy existe una mayor capacidad de compra, principalmente en los grupos de menores ingresos, los que tienden a aumentar el consumo de alimentos de alto contenido energético”.

Equipo SuperMadre

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