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Menoscabo y discriminación por embarazo: testimonio en primera persona de una realidad chilena

Mujer

Menoscabo y discriminación por embarazo: testimonio en primera persona de una realidad chilena

En toda mi carrera profesional nunca sentí algún tipo de discriminación o diferencia por ser mujer, creía que era un mito o que yo había tenido la fortuna de trabajar en buenos ambientes, hasta que quedé embarazada.

En diciembre de 2013 ingresé a una empresa internacional con un cargo de jefatura y fue una experiencia grata, pude desarrollarme profesionalmente y crecer en un ambiente de oportunidades y desafíos. Al año de entrar quedé embarazada, a mis 41 años tuve un primer embarazo complejo y de cuidado y por indicación médica debí ausentarme de mis labores durante un año. Pero al volver nada volvió a ser igual

Mis responsabilidades ya no eran las mismas, las personas a mi cargo ya no lo estaban y mi puesto, que si bien nominalmente me pertenecía, en la práctica nunca me dejaron volver a ejercerlo. Estaba confundida, no entendía si lo que estaba pasando se debía a que yo estaba “fuera de training” o porque simplemente la ausencia durante mi embarazo había sido causal para prescindir de mí.

Creí que pasado cierto tiempo todo volvería a la normalidad, pero no fue así, por lo cual decidí acudir a distintas entidades para que me orientaran respecto al tema, entre ellas: mi jefa directa, dos vicepresidentes y recursos humanos. Todos normalizaron la situación y no le dieron mayor importancia, argumentando que reincorporarse luego de un post natal era así y debía estar tranquila.

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Evidentemente, las respuestas que recibí no me dejaron conforme, sabía que algo andaba mal y lo corroboré al ir a la Inspección del Trabajo, donde me aseguraron que lo ocurrido merecía ser denunciado, pero transcurridos 60 días desde mi regreso a la empresa, lo cual no hice por lealtad a mi empresa.

Luego de unas semanas desde que terminó mi fuero, se me notificó mi desvinculación de la empresa por necesidades de la compañía, lo cual no se concretó debido a que estaba embarazada nuevamente.

El tema de mi desvinculación es secundaria, porque quiero centrarme en el hostil ambiente que me ha rodeado y la pérdida de responsabilidades que he sufrido luego de regresar de mi post natal.

Cuando comuniqué que estaba embarazada nuevamente, se me indicó que la postura de la empresa era desvincularme de todas formas, a pesar de mi estado, así que debía negociar mi salida. Me hicieron una oferta que no acepté, frente a lo cual me indicaron que debía llevar un examen de sangre para corroborar mi embarazo;  me retuvieron mis herramientas de trabajo y mi tarjeta de acceso a la empresa. El día lunes siguiente se me informó que la empresa no me desvincularía, dada mi condición.

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Desde ese día mi situación en la empresa fue ambigua; nuevamente no sabía cuáles eran mis responsabilidades, se me devolvió mi notebook pero sin información para trabajar, las reuniones en las que debía participar habían sido canceladas y reflejo de esto es que al llegar a una reunión mi jefa me solicitó abiertamente que me retirara, pues mi presencia no era necesaria.

Todo lo descrito anteriormente, respecto a mi segundo embarazo me pareció una situación sumamente compleja y delicada, motivo por el cual me mantuve hermética respecto a mi situación, sin realizar ningún tipo de comentario al respecto con mis compañeros de trabajo. No obstante, se me acercaban colegas preguntando por mi situación: mi desvinculación, mi embarazo, mi reincorporación, lo cual me resultó incómodo y poco pertinente dado lo reciente de mi embarazo y lo complejo de la situación en general.

Me parecía extraño, además, que se conociera mi situación, dado que yo no había efectuado ningún comentario al respecto. Al consultarles a algunos, hacían alusión a que mi jefa directa había entregado esta información.

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Sé y tengo claro que el propósito de la empresa donde trabajo es ser una organización inclusiva, y por ello quiero pensar que mi situación es una excepción a la regla; dado esto, espero que a través de mi testimonio se tomen los resguardos pertinentes para que ninguna mujer trabajadora pase por un hecho similar.

¿Acaso embarazarse necesariamente implica un perjuicio en la vida profesional? ¿No se puede ser madre y una buena profesional al mismo tiempo? ¿Debemos tener miedo cuando nos embarazamos?

Los invito a que hagan una pequeña reflexión al respecto, la familia y la vida profesional pueden ser compatibles, las mujeres trabajadoras no deben sentir que sus embarazos son una amenaza a su vida profesional, pero es necesario que todos los miembros de la empresa estén alineados en el mismo propósito.

Ingeniera Civil Informática, madre de un hijo de 2 años y 6 meses

Colaboradora Supermadre.net

contacto@colaborandojuntas.cl

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