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Mi hijo/a tartamudea, ¿qué debo saber?

Por Camila Aguilar

Mañana, 22 de octubre, se conmemora el día internacional de la toma de conciencia de la tartamudez, y se me viene inmediatamente una pregunta a la cabeza, ¿qué es la tartamudez?

La tartamudez es una forma de hablar diferente, caracterizada por rupturas de fluidez cómo repetición de silabas (pepepepero), repetición de palabras de una sílaba (yoyoyoyo), repetición de sonido (eeeeestoy), prolongación de sonidos (m_ama) y bloqueos (pausas al inicio de las palabras o dentro de ellas, cómo: j/ugar). Estas rupturas pueden venir acompañadas de movimientos de cabeza, ojos, cuerpo, tensión en su cuerpo y cara. Todo esto se denominan “aspectos visibles de la tartamudez”, pero es aún más importante conocer los aspectos no visibles.

Imaginémonos la tartamudez como si fuera un iceberg, la punta serían los aspectos visibles (aspecto motor) y bajo el nivel del mar están los aspectos no visibles, éstos se dividen en 4:

Cognitivo:

Es el más importante. Se enfoca en los pensamientos y creencias respecto a la tartamudez. Cualquier comentario que hagan sobre su forma de hablar, puede traer consecuencias negativas con la vivencia que el niño o niña tenga con su comunicación. Por ejemplo: si le decimos cálmate, el niño puede pensar que está haciendo algo mal e intentar mejorarlo, pero su tartamudez no es algo que él maneje, por lo que puede producirle pensamientos cómo “no soy capaz”, “soy poco inteligente”, “no puedo”, etc. Según cómo los cuidadores vean la tartamudez, es cómo el niño la percibirá y vivirá, por esto es de suma importancia que los cuidadores se eduquen en el tema (esto es algo que trabajamos en terapia especializada de la tartamudez).

Afectivo:

La tartamudez puede producir emociones tanto en el niño como en sus cuidadores, cómo en el ejemplo anterior, el niño puede sentir frustración, rabia y tristeza por no poder controlar sus rupturas.

Lingüístico:

En este aspecto se encuentran las conductas de evitación, que son aquellas estrategias que el niño o niña desarrolla de forma autónoma o por solicitud de alguien más para poder ocultar su tartamudez. Por ejemplo: cambiar la palabra por otra, hablar poco o dejar de hablar, bajar el volumen de la voz, entre otras. Estas conductas conllevan un gran esfuerzo mental y refuerza la creencia de que tartamudear esta mal.

Social:

Este aspecto se puede ver afectado si el niño limita su socialización por su forma de hablar o si los familiares, establecimiento educacional u otro contexto donde se desenvuelva no cuentan con la información adecuada y limitan al niño sólo por hablar de una forma diferente al común de los niños.

Entonces, ahora que sabemos los aspectos que forman la tartamudez y cómo éstos funcionan, estoy segura qué se estarán preguntando el por qué sus hijos tartamudean.

Causas de la tartamudez

La causa más conocida es la genética. Si el niño o niña tiene antecedentes familiares de tartamudez, se puede explicar por ese motivo que este presentando tartamudez. La tartamudez se causa por una predisposición neurobiológica al tartamudeo y se sabe que el cerebro de quienes tartamudean es diferente, en estructuras y función, pero ojo que no significa que tengan una lesión cerebral, sólo que funcionan de forma diferente. Quizás les llamó la atención o se asustaron pues sus hijos no comenzaron a tartamudear al mismo tiempo que empezaron a hablar.

Esto sucede pues, para que la tartamudez se exprese, se necesita que los niños puedan realizar enunciados más complejos. Generalmente esto sucede en niños con desarrollo típico del lenguaje entre los 2 y 3 años, por lo que es a esa edad en la que recién se presentan los episodios de tartamudez. En niños que son hablantes tempranos, se puede presentar antes y en hablantes tardíos después, incluso los estudios indican que la tartamudez puede iniciar hasta los 12 años aprox.

También es importante conocer las características de la tartamudez, ya que muchas veces en consulta escucho que los padres me dicen “mi hijo sólo tartamudea algunas veces”, “es como que le da por días”, “no creo que sea tartamudez, porque no es todos los días”. Esto se debe a que la tartamudez es cíclica o intermitente, es decir, no se presenta todos los días, semanas o meses (sobre todo cuando son niños pequeños), también puede suceder que esté presente todos los días, pero que dentro del día fluctúe, por ejemplo: que sólo se trabe en las mañanas.

Otra de sus características es la variablidad, la que se puede manifestar cuando el niño o niña se enfrenta a personas, contextos o temáticas diferentes, por ejemplo: tartamudea sólo cuando habla con los adultos, o sólo cuando cuenta historias.

Mitos sobre la tartamudez

Ahora que ya conocemos lo que es la tartamudez, es importante que derribemos algunos mitos frecuentes sobre el tema:

  • Es normal en niños pequeños: como les explicaba, la tartamudez inicia en edades tempranas. Por lo tanto, si sus hijos están presentando rupturas en su fluidez, la recomendación es consultar cuanto antes con un fonoaudiólogo especialista en tartamudez (no todos los fonoaudiólogos tienen formación y/o experiencia en el área).
  • Es causada por nerviosismo o ansiedad: La tartamudez tiene causa neurobiológica, es decir, el cerebro funciona diferente. El nerviosismo o la ansiedad pueden exacerbar las disfluencias (trabas), pero NO las causan.
  • Es causada por un trauma emocional: Similar a la respuesta anterior, ya conocemos la causa de la tartamudez, un evento emocional fuerte podría desencadenar la tartamudez, pero en ningún caso la genera.
  • Esperemos, se le pasará solo: La tartamudez puede producir limitaciones e incomodad en la comunicación tanto del niño como de sus cuidadores, por lo que es importante solicitar ayuda profesional cuanto antes para acompañarlos, pues la tartamudez si bien en algunos niños puede desaparecer, la limitación comunicativa puede persistir.
  • Es culpa de los padres: La tartamudez en ningún caso se causará por acción de terceros, pero la vivencia del niño o niña con su forma de hablar sí puede verse afectada por las acciones de sus cuidadores, por eso la importancia de que se eduquen en el tema.
  • Lo debe evaluar un psicólogo o neurólogo: La tartamudez es una alteración de la fluidez del habla, la cual afecta la comunicación de las personas, por lo que el profesional idóneo para su evaluación, diagnóstico y terapia es únicamente el fonoaudiólogo. La tartamudez no tiene causa psicológica, por lo que la evaluación con psicólogo no es necesaria, a menos que el fonoaudiólogo estime adecuado realizar una derivación posterior por las consecuencias que podría estar produciendo esa tartamudez a nivel de salud mental, pero estas derivaciones son poco frecuentes. Respecto a la evaluación por neurólogo, no es necesaria.

Ya hemos hablado harto desde la parte teórica, pero en la práctica, ¿qué debo o no debo hacer cuando mi hijo tartamudea? Aquí te dejaré algunas recomendaciones:

Que NO hacer con quien tartamudea:

  • Decir que respire
  • Decir que hable más lento
  • Decir que se calme
  • Colocar nuestra atención en su fluidez
  • Hacer cómo que no le entiendo y pedirle que lo repita
  • Decir “que bien te salió” cuando habla fluido (es una microagresión)
  • Completarle las palabras o frases (ellos saben que quieren decir, sólo necesitan más tiempo)
  • Referirse a la tartamudez como algo malo

Que SÍ hacer con quien tartamudea:

  • Escucharlo atentamente
  • Mirarlo a los ojos (como lo hacemos con cualquier persona)
  • Colocar nuestra atención en lo que nos está contando y realizar comentarios sobre ese tema
  • Hablar sobre la tartamudez (si no sabes cómo hacerlo, busca ayuda profesional)
  • Preguntarle cómo se siente con su tartamudez (aún si tiene 2 o 3 años)
  • Iniciar proceso terapéutico con fonoaudiólogo especialista en tartamudez. Si tu hijo es pequeño, es probable que la terapia tenga un enfoque indirecto y se centre más en ti que en él o ella.

Si tienes alguna duda, contáctame a mi correo: flga.camiaguilar@gmail.com o a mi Instagram @flga.camiaguilar

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