Revisa nuestras redes sociales

Niños estresados: el impacto de la pandemia en la salud mental de nuestros hijos

ABCD

Niños estresados: el impacto de la pandemia en la salud mental de nuestros hijos

Hemos vivido condiciones absolutamente extraordinarias el último año, a las que a lo menos podemos nombrar como “grandes desafíos”. De pronto nos encontramos ante la obligación de cambiar completamente nuestro estilo de vida, nuestros hábitos y rutinas. De un día para otro, la familia extensa, los amigos, los vecinos y toda persona “ajena” a nuestro grupo familiar, se convirtió en una amenaza.

En marzo nos cambió la vida a todos, sufrimos grandes pérdidas. Principalmente en nuestra vida social y en las posibilidades de salir a la calle libremente.

Las consecuencias que ha tenido el COVID 19 y el encierro en nuestros hijos

La gran parte de la población al menos ha tenido síntomas de estrés y dificultades de adaptación, entre ellos; ansiedad, preocupación, trastornos del sueño, tensión corporal, malestares psicosomáticos y cansancio. En los casos en los que ya se cursaba algún trastorno ansioso o depresivo, estos se han agravado y complejizado.

Sin duda, dentro de los más afectados con esta pandemia y confinamiento están los más pequeños de la casa, debido a que para ellos, es más difícil entender y asociar esta “nueva realidad”, sumado a que han tenido que dejar de ver a sus amigos, la mayoría no puede ir al colegio y desarrollarse en condiciones favorables y que permitan la adquisición de las habilidades propias de cada etapa. Su sistema nervioso está muy exigido y esto inevitablemente interfiere en el aprendizaje, en la conducta y la respuesta emocional.

Tienes que leer esto:  Tos: preguntas y respuestas frecuentes sobre este mecanismo de defensa

Hay una pregunta que muchas madres me han hecho: ¿se estresan los niños? En esta oportunidad responderé como mamá de 3 niños; de 11, 3 años y 9 meses. Lo haré desde este lugar para poder describir en palabras cotidianas, los efectos de la pandemia en los niños y niñas, de ese modo espero encontrar empatía y compasión hacia ellos, que hoy día les toca otra vez quedarse encerrados.

En ellos he observado 3 grandes síntomas:

1.       Ansiedad: Expresada como inquietud motora, desorden en la alimentación y el sueño, irritabilidad, impulsividad, demanda de atención constante, pérdida de autonomía e independencia, temores y preocupaciones sobre el futuro, pérdida o disminución de habilidades sociales, sumado a una gran ansia de ver a otros niños y jugar, hipersensibilidad a estímulos externos.

2.       Tristeza: Expresada como desmotivación, aburrimiento, pena, desánimo, cansancio, sedentarismo, inestabilidad del ánimo que varía muy rápido, frustración por pequeñas cosas, aislamiento, retraimiento, dificultad para disfrutar, vergüenza, dudas e inseguridad.

3.       Dificultades o retrasos cognitivos: No han aprendido lo que se espera para su rango de edad, les cuesta concentrarse, disminuyen su rendimiento escolar, no logran los hitos del desarrollo, pareciera que no están aprendiendo.

Tienes que leer esto:  Ayúdalo a superar su timidez

Como mamá esta situación es preocupante y a la vez frustrante, es confuso en cuanto no sabemos cuánto presionar, exigir o pedirles a nuestros hijos. Nos preocupa que esto les impida continuar con su desarrollo normal, nos angustiamos pensando qué pasará si no controla esfínter, si no aprende a leer, si no se duerme solo, si no empieza a comer y deja el pecho, si se envicia con los dispositivos móviles, si miente y en lugar de entrar a clases o hacer tareas se dedican a ver Youtube, etc.

Todas son aprehensiones razonables y hasta abordables en condiciones “normales”, pero más difíciles en tiempos de COVID-19. En estas circunstancias, creo que lo que nuestros hijos quieren transmitirnos es que no pueden, no son capaces de adaptarse a estas circunstancias sin consecuencias. Nos están diciendo que necesitan contención, amor, paciencia y sabiduría de nuestra parte. Nos piden que reflexionemos antes de actuar, que pensemos en este estado de “excepción” en el cual las reglas del juego cambian. Necesitan que comprendamos lo difícil que es aprender a través de una pantalla, sin contacto real, sin tocar, sin experimentar el aprendizaje.

Para mí no hay duda de que mis hijos están estresados, cansados, tristes y que todos estos afectos y emociones interfieren en su normal desarrollo.

¿Qué me ha resultado a mí como mamá?

Abrazar, acariciar, regalonear, jugar, llorar y pedir ayuda. No me ha resultado exigir, amenazar, castigar, obligar o gritar. Es preciso regular nuestras expectativas, separar los “logros” de nuestros hijos de nuestros “logros” como madres o padres. Tenemos que poder ver a nuestros hijos e interpretar sus necesidades, hacernos la pregunta: ¿qué me estará diciendo con su conducta? No sólo me está jodiendo o llevando la contra, me transmite una necesidad, dificultad o estado de ánimo.

Tienes que leer esto:  Pataletas, desde ahora un desorden mental

¿Cómo enfrentamos el estrés de nuestros hijos? Hoy día más que nunca el énfasis debe estar en la educación emocional, en fortalecer la autoestima de nuestros hijos, en enseñarles a cuidarse y cuidar de otros. Estamos ante un momento crítico y nada volverá a ser como era antes. La pandemia nos va a transformar a todos. Urge entonces un cambio cultural. Salir de la lógica del mérito, el éxito, la comparación y la competencia. Entrar en la compasión, el respeto y el cuidado.

Tenemos la oportunidad de criar desde el amor, de sembrar relaciones de cooperación. Comencemos por ver, validar y acoger estos momentos de debilidad para nosotros y nuestros hijos.

Javiera Donoso

Psicóloga especialista en reparación emocional y temáticas de autocuidado y autoestima.

www.javieradonoso.com

Instagram: @javidonoso_amorpropio

Click para comentar

Debes ingresar para poder escribir un comentario Ingresar

Más en ABCD

Subir
A %d blogueros les gusta esto: