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¿Por qué el otoño nos baja el ánimo?

Días de frío nos invaden y se nos viene a la cabeza la pregunta una y otra vez: ¿qué hacer cuando baja nuestro ánimo en otoño?

Los días parecen ser más cortos, estamos menos horas con luz y los rayos de sol ya no nos acompañan para hacernos sentir cálidas. Nos da más apetito y necesitamos estar quietas en nuestra casa para arrancar un poco de esta sensación. A algunas les gusta abrigarse y otras nos sentimos pésimo con mil capas de ropa.

Todas las sensaciones antes descritas responden a cambios que se provocan, debido a la falta de luz, a nivel biológico, ésta genera respuestas a nivel endocrino, inmunológico, lo cual altera nuestro reloj interno.

Pasa que, al igual que los animales, percibimos el frío como un momento de cese, de realización de actividades más tenues, es por esta razón que muchas sienten esa necesidad interna e imperiosa de “hibernar”.

A pesar que nuestro animo baja, tenemos que cumplir con nuestras obligaciones tal cual como lo hacíamos con calor, en verano o primavera por lo cual nos exigimos a pesar de que el cuerpo clama por calma. Esto genera un desgaste emocional importante ya que no estamos haciendo lo que en verdad queremos y muchas veces no estamos tan motivadas como en otras ocasiones.

Vamos a tomar un plan de emergencia para que estos síntomas comiencen a decaer y seamos las mismas impetuosas de siempre:

Evitemos hacer dietas, para bajar de peso, en esta época, necesitamos calorías, necesitamos alimento adecuado (no olvidar las infusiones, té con miel y el chocolate caliente de la abuela).
Vamos a acostarnos temprano para aprovechar al máximo el descanso nocturno (desconectémonos del teléfono y la computadora 1 hora antes de meternos a la cama).
Hagamos de nuestro espacio de descanso el lugar que soñamos (y en donde soñemos) con los colores que nos agradan, las texturas y olores que nos gusten.
Intentaremos dormir siesta (cortitas pero reponedoras).
Reducir compromisos y tareas innecesarias, gastar energía en lo realmente necesario.
Buscar espacio para nosotras mismas: leer, darte un baño de tina, un masaje, etc. (regalonearse calienta el alma)
Rodearnos de nuestras personas importantes y propiciar reuniones en nuestra casa (recibir y regalonear/se).
Debemos ser positivas y buscar ocupaciones que nos motiven para que así el levantarse temprano y con frío no sea un suplicio.
Buscar música que nos levante el ánimo y nos haga felices (preparar nuestra banda sonora otoñal-invernal).
Es verdad que la mayoría de estos puntos debiéramos practicarlos todo el año, pero es cuando el frío llega que más los necesitaremos poner en práctica.

 

Varinia Signorelli

 

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