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¿Por qué mi hijo no habla? Todo lo que debes saber sobre el retraso del desarrollo del lenguaje

En la actualidad son muchas las madres, padres y/o cuidadores que llegan a consultar por qué su hijo/a no habla.

Las preguntas más frecuentes son: “¿Por qué no habla si su hermano hablaba todo a esta edad?”, “¿Cuándo los niños empiezan a hablar? ¿Por qué tiene 2 años y no pasa nada?”. También llegan con afirmaciones porque algunas personas les han dicho que “es de regalón y fundido“ o que “da igual que no hable ahora, espera hasta los 3 años es súper normal”.

Frente a estas interrogantes primero que todo hay que indagar en una serie de elementos que podrían entregarnos información de por qué realmente nuestros hijos/as no hablan.

En general, la literatura describe hitos del desarrollo del lenguaje que en resumen indican que, alrededor del año, los niños comienzan a decir sus primeras palabras “mamá”, “papá” ,“tata”, “papa”, etc. Y que luego comiencen a incorporar nuevos elementos a sus palabras, armando frases de dos y más elementos alrededor de los 2 años.

Pero la realidad indica que no hay fechas ni plazos específicos para que esto suceda. Sin embargo, es importante consultar a un especialista cuando observemos ciertas conductas que nos llamen la atención de nuestros hijos/as.

Hay varias razones por las que un niño podría presentar dificultades con su desarrollo del lenguaje, pero para la mayoría resulta ser ambiguo cuyas causas muchas veces no resuenan claras.

Razones que podría retrasar el lenguaje

Podría ser entonces que un niño presente estas dificultades porque:

– Falte de estimulación de padres y/o cuidadores

– Factores genéticos

– Síndromes que impliquen dificultades en la comunicación 

– Factores de crianza de un niño

– La escasa interacción con pares (situación que se da con más frecuencia en ambientes de jardín infantil)

– Nivel socioeconómico

– Otitis a repetición

– Entorno social

– Factores de vulnerabilidad social, como :abuso sexual, violencia intrafamiliar, entre otros.

Por lo general, los retrasos del desarrollo del lenguaje se describen como un desfase en la aparición del lenguaje. Es decir, que tienen un comienzo tardío en su aparición, que no se explica por una condición específica, como podría ser: hipoacusia, síndromes específicos o trastornos de origen neurológico, entre otras alteraciones que cursan con dificultades de habla y/o lenguaje.

Se observa por lo demás que su comprensión es aparentemente “normotípica” (si le das una instrucción probablemente la ejecute) Por ejemplo: “tráeme tu auto rojo”, lo hace, ya que recibe la información, la procesa y la ejecuta. Pero, a pesar de eso, se comunica muy poco y prefiere muchas veces apuntar o usar gestos para conseguir algo o simplemente comunicarse.

Por lo general, no se escuchan las primeras palabras como se mencionó anteriormente, alrededor del año, o no es capaz de mencionar objetos, personas significativas, entre otros.

Entonces, ¿qué hacer? Lo primero es detectar oportunamente si nuestros niños/as se encuentran en presencia de un retraso en la adquisición del lenguaje y comunicación, para ello es importante destacar si no hay otro diagnóstico de base que explique esa dificultad.

No obstante, si tus hijos presentan algún diagnóstico de base, es importante otorgar la estimulación en todas las áreas de su desarrollo, incluyendo la forma en la que se comunica.

En el desarrollo de tus hijos/as, los antecedentes genéticos y ambientales, así como antecedentes pre, peri y pos natales, los estilos de crianza, entre otros factores, pueden generar impacto en el desarrollo de las niñas y niños. Entender que cada uno de ellos es un ser integral y que debemos respetar sus ritmos de desarrollo es fundamental, teniendo en consideración que hay signos importantes que hay que reconocer y que podrían ser parte de un retraso del lenguaje.

Algunos indicadores de que el desarrollo del lenguaje es oportuno es el balbuceo, uso de gestos, atención conjunta (cuando el bebé y su interlocutor comparten interés por un mismo objeto). Posteriormente la aparición de las primeras palabras y frases en los dos primero años se muestran como indicadores tempranos de desarrollo del lenguaje. Los niños con retraso en su desarrollo lingüístico, o hablante tardío, puede presentar dificultades en la adquisición de nuevos sonidos y palabras, o utiliza lenguaje muy simplificado para comunicarse.

Puede incluso que una vez que adquieren las combinaciones de palabras, muestran alteraciones en las formas de combinar estas. También pueden mostrarse menos sociables con sus padres alterando también las relaciones familiares.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo o hija?

Te presentamos algunos signos de alarma para que detectes un posible retraso en la adquisición del lenguaje:

– Los primeros 6 meses de vida presenta escasas reacciones a tu voz o a la de un familiar, no fija la mirada, manifiesta ausencia de vocalizaciones y balbuceo, no muestra atención a tu voz o al que esté en contacto con él/ella, si no gira la cabeza al foco, debes considerarlo.

– Entre los 6 y 9 meses sigue en ausencia de balbuceo, entre los 9 y 12 no dice sus primeras palabras como “mama” o “papá”, o no escuchas que experimente con sonidos.

– Entre los 12 y 18 meses no imite gestos, no responda al nombre, no use jerga o palabras sueltas para comunicarse y no comprende el significado de algunas palabras.

– Entre los 18 meses y los dos años no une dos palabras ni comprende ordenes sencillas

– Entre los 2 y 3 años tiene menos de 50 palabras (más cercano a los dos años), no combina 2 palabras o más, y manifiesta dificultades en la comprensión de instrucciones.

Lo más importante es tomarnos en serio la estimulación de nuestros hijos. Perfectamente puedes convertirte en un/a co-terapeuta.

Es importante conversarle a nuestros/as hijos/as. A pesar que son pequeños, ellos son capaces de escucharnos. El lenguaje que se enfoca directamente en los niños, se convierte en un elemento primordial por la dimensión relacional, acompañado de distintos parámetros claves como la prosodia en nuestra voz, la madresía (lenguaje maternal), el ritmo del lenguaje verbal y no verbal tiene un papel esencial en el desarrollo del niño/a acompañado de gestos, mirada y aproximación.

Además de entender que nuestro lenguaje (el lenguaje de los adultos principalmente), suele verse implicado en la toma de conciencia de sí mismo. En palabras más simples, también ayuda al niño a situarse en el entorno, a tener también cierto control sobre los otros que lo rodean, favoreciendo a su vez la autonomía a partir de sus propios intereses.

Nombrarle los objetos cotidianos, partes del cuerpo, nombres que resulten familiares, fomentando la comprensión y la expresión, y hacerlo participe de las actividades de la vida diaria son fundamentales para la estimulación.

Mirarlo a los ojos, ubicándonos siempre a su misma altura, podemos identificar si nuestros hijos generan contacto visual con nosotras, entendiendo a su vez el lenguaje no verbal.

Por el lado de ellos/as es una instancia significativa de compartir con quien seguramente más ama en la vida. ¡Recordemos que nos comunicamos con nuestros hijos incluso desde la gestación! Desde las primeras semanas de vida puedes comunicarle todo a tus hijos.

Leerles a los niños desde edades tempranas ayuda al desarrollo del lenguaje, mientras más exposición tienen a incorporar vocabulario, escuchar nuevas palabras, más posibilidades tiene tu hijo de desarrollar lenguaje incorporando de manera frecuente nuevas palabras en su repertorio lingüístico.

Otro aspecto importante es proporcionarle un espacio de juego, con el fin de entregarle las herramientas para el desarrollo de este, por ende darnos el tiempo para iniciar el juego con nuestros niños es fundamental.

Hay condiciones en algunos hogares en que no cuentan con un espacio para organizar un rincón de juego por diversos motivos… Ir al parque o a los juegos de la plaza, es un panorama que seguramente disfrutarán y transformarán también en una situación en donde podamos reforzar la comunicación.

Si tu hijo solo hace sonidos y no menciona las cosas, o apunta cuando quiera algo, te sugerimos no “retarlo/a” por qué no lo dice, si no que tú también ofrécele opciones y dale el modelado (es decir menciónale los objetos y ayúdalo a escoger). El hecho de entregar de inmediato ese objeto no le ofrece al niño/a el espacio para comunicar o sentir esa necesidad.

Intenta hacerlo de una manera respetuosa, y dale el tiempo necesario para que pueda comunicar lo que necesita. Desde la vereda de la autonomía, incentívalo a que se comunique en situaciones cotidianas, como cuando se viste, en el momento de la comida o el baño, etc. Es un buen momento, en los cuidados cotidianos, cuando puedes impulsar y promover el desarrollo comunicativo lingüístico.

Si sientes que estimulas a tu hijo/a y aun así consideras que no evoluciona, consulta en el control sano de tu hijo o consúltale directamente a un fonoaudiólogo. Seguramente te lo harán saber en el control sano cuando le realicen la evaluación del desarrollo psicomotor ya sea la enfermera o su pediatra de cabecera.

¡Háblales de manera cotidiana, fluye con ellos con tu lenguaje verbal y no verbal! Si alrededor de los 3 años, nuestros hijos persisten con dificultades en su expresión y/o comprensión, podría sospecharse de un trastorno del lenguaje y no precisamente de un retraso simple del lenguaje.

Diferencia entre un trastorno y retraso del lenguaje

Los trastornos específicos del lenguaje resultan de una dificultad que suele mantenerse en el tiempo, siendo un tanto resistentes ante las acciones de modificaciones ambientales y terapéuticas.

No así los retrasos del lenguaje, que tienen una evolución más fluida y/o rápida cuando se realizan las acciones sugeridas por los profesionales y fomentando la estimulación del lenguaje con un especialista.

Por ende, recibir los apoyos suficientes es fundamental para desarrollar y potenciar las habilidades comunicativas para que no tributen con el paso del tiempo una situación que involucre incluso fracaso escolar en la etapa del ingreso a la escuela.

Nuestro rol como fonoaudiólogas/os es ser la/el profesional capaz de detectar y prevenir las alteraciones del lenguaje, habla, voz, audio vestibular y motricidad oro facial, durante todo el ciclo vital, promoviendo en estos casos por supuesto las habilidades comunicativas que permitan la interacción social en esta etapa del desarrollo.

Es por eso que te invitamos a que si tus hijos manifiestan alguna o todas de estas características, consultes oportunamente para que ayude a pesquisar un posible retraso del lenguaje.

El/la pediatra , enfermera/o y las educadoras o guías del jardín también pueden ayudarnos en la detección oportuna y realizar la derivación pertinente al profesional indicado.

 

Camila Cruz Carvajal

Docente clínico área infanto juvenil

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