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Porteo ergonómico: los beneficios de llevar a tu hijo en brazos

Las razones para criar a nuestros hijos en brazos apuntan a los beneficios que esto tiene, tanto para el cuidador como para el bebé y el vínculo entre ellos.

Es importante revisar y recopilar la información asociada a esta práctica que tiene muchos años de antigüedad, y que solo con la modernización se perdió durante un tiempo.

A raíz de esto, se cree erróneamente que el porteo solo sería una moda, que “eso de traer a los niños encima todo el tiempo”, sería hasta nocivo, porque los “acostumbra” a estar con los cuidadores.

Pero lo cierto es que cuando uno investiga un poco, te das cuenta que el porteo es una práctica ancestral presente en muchas culturas alrededor del mundo. Inclusive, es posible encontrar datos arqueológicos que nos muestran que los egipcios de la época de los faraones porteaban (3150 AC – 31 AC circa).

Es más, son los coches los que llevan unos pocos cientos de años, siendo el primer transporte de bebés con ruedas habiendo sido diseñado alrededor del año 1733. Entonces, cuando comparamos una práctica que fácilmente puede llevar más de 2000 años en la humanidad, versus otra que lleva menos de 300 años, ¿cuál debería ser catalogada  peyorativamente de moda?

Beneficios del porteo para la madre y el padre

Los beneficios para el cuidador son muchos, partiendo por lo principal y más evidente, tener las manos libres. Una de las problemáticas más recurrentes en las madres de los recién nacidos, primerizas o no, es el no poder tener las manos libres para hacer cosas tan básicas como contestar el teléfono cuando se tiene un recién nacido.

Se ha visto además, que la práctica del porteo permite que la madre, o cuidador, se mantenga activa mientras lleva a su bebé consigo, lo cual pudiera inclusive ser un factor protector frente a la depresión post-parto. Definitivamente una madre que puede en primer lugar, salir del dormitorio, salir de la casa, salir a comprar, o simplemente sentarse en una banca a tomar aire, sabiendo que el bebé sigue con una y que está cómodo, calentito, y seguro, es un gran beneficio para la salud mental.

Esto aumenta con creces cuando existen hijos mayores que también necesitan la atención de la madre. Uno puede mantener al bebé consigo, pero teniendo las manos libres para jugar, mover o simplemente atender y acariciar a los hijos mayores que piden atención -y con todo derecho-.

Otro beneficio es que los dolores de brazos y espalda, propios de cargar a nuestros hijos en brazo, desaparecen por completo gracias a esta práctica.  Y es que llevar a los bebés en portabebé ergonómico incentiva a que el peso total del niño o niña se reparta por toda la espalda. Es por ello que progresivamente el cuerpo se va adaptando al peso y al aumento de éste, beneficiando la musculatura y el control postural.

El porteo beneficia además el vinculo entre el bebé y su cuidador, ya que al llevar al bebé en constante cercanía provoca que la madre y/o cuidador segregue oxitocina, conocida como la hormona del amor, lo que en la madre favorece la lactancia materna, entre otras cosas.

Beneficios del porteo para el bebé

Los beneficios para el recién nacido son innumerables, principalmente por la cercanía con el cuidador, especialmente la madre. Los bebés luego del parto solo reconocen los olores y el cuerpo de la madre. Generalmente reconocen las voces de quienes han estado cerca durante la gestación, pero es precisamente la voz de la madre el sonido que le resulta más familiar y que le genera más calma. Por tanto, mantenerse pegado, escuchar el latido del corazón, y estar prácticamente piel con piel con esta figura que es la única figura que reconoce al nacer, es beneficioso para el tránsito y la adaptación desde el útero a la vida en el mundo.

Los mamíferos humanos nacen completamente indefensos, porque no ha finalizado su gestación. La cual se termina desarrollando fuera del útero, concepto conocido como “exterogestación”. Y lo que permite el porteo es el poder beneficiar y desarrollar óptimamente la finalización de la gestación del cachorro humano, y el desarrollo físico y cognitivo de éste.

La postura correcta para cargar a los niños, es la que se conoce como “ranita”, es decir, piernas en M y espalda en forma de C. Esta postura, respeta la posición en la cual nace el bebé, respeta la posición en que el bebé se estaba formando dentro del útero, porlo tanto es la forma natural de estar para un recién nacido. Además, respeta y fomenta el correcto desarrollo de las caderas y columna y es especialmente beneficiosa para los cólicos.

Los beneficios sobre el vínculo tienen que ver con la cercanía que se genera al estar en constante contacto con el bebé. Además, los bebés que son porteados lloran menos y los padres que portean a sus hijos están menos estresados, lo que genera mayores momentos de relajo y bienestar en este periodo de adaptación a la nueva rutina familiar.

¿Por qué el bebé no debe quedar mirando hacia adelante?

El porteo SIEMPRE tiene que ser con el bebé mirando hacia quién lo portea, el bebé NUNCA debe quedar mirando hacia adelante, ni aunque los fabricantes del portabebé aseguren que sí se puede. ¿Por qué? Por varias razones.

  • La primera apunta a evitar la sobreestimulación del entorno y porque si el bebé necesita cubrirse, descansar o necesita refugiarse en su figura de seguridad, mirando hacia afuera le es imposible.
  • La segunda razón es que cuando se portea hacia adentro, el cuello y cabeza del bebé quedan fácilmente al alcance del pecho, por lo que si el bebé se cansa de mirar hacia cierto ángulo o se empieza a quedar dormido, solo debe relajar la musculatura del cuello y reposar su cabeza.
  • La tercera razón que explica por qué el bebé no debe estar mirando  hacia el frente, es que ni con el mejor portabebés, es posible que logren la postura de “ranita”, con espalda en C. Especialmente porque los portabebés ergonómicos se amoldan a la espalda sin mayor sobrecarga o presión, y cuando el bebé se encuentra mirando hacia afuera, esto no es posible de lograr.

¿Cómo elegir el portabebé correcto?

El portabebé que debemos elegir, dependerá de la edad y peso de nuestro bebé. A continuación detallo las características de cada tipo.

Fular

Para recién nacidos y hasta los 6 meses, la primera opción es el fular. El fular es una pieza de aproximadamente 5 metros (hay más largos y cortos) de tela, que permite cargar a los niños en el pecho, espalda y cadera mediante posiciones de atado. Lo beneficioso del fular es que se ajusta punto por punto y por ello es respetuoso con el cuerpo delicado del bebé. Puede ser usado hasta el fin del porteo (3-4 años, dependiendo del deseo de quienes lo usen) ya que tradicionalmente soporta hasta los 12-15-18 kilos dependiendo del tipo de tela. Existen fulares elásticos, semi-elásticos y rígidos, dependiendo de las necesidades de porteo, edad del bebé y preferencias de la madre.

Mei tai

Últimamente se ha hecho famoso en Chile ya que el programa Chile Crece Contigo entrega a cada madre que haya dado a luz en servicio público recibe uno junto a otros implementos del Programa de Apoyo al Recién Nacido.

En términos generales, se recomienda que su uso comience desde los 4 kgs del bebé hasta los tres años. Al igual que el fular, permite un ajuste punto por punto que respeta la posición natural y puede resultar más cómodo para aquéllos que consideren que el uso del fular es muy “engorroso”. Consiste en un panel de tela resistente que contiene cuatro amarras, las dos inferiores que son el cinturón del porteador y las dos superiores que van por sobre los hombros del porteador, para cruzarse por la espalda y volver a cruzarse por debajo de las piernas del bebé (o por encima, dependiendo de la edad y peso del bebé).

Bandolera

Menos famoso que los anteriores, puede llegar a ser un gran aliado para el verano cuando tanta tela más el cuerpo de un bebé pueden generar demasiado calor y transpiración para quienes portean. La bandolera es una tela (nuevamente, puede ser de tela de fular, o hay tejidas también) larga de aproximadamente dos metros de largo que en uno de sus extremos tiene dos anillas. La bandolera se usa típicamente a la cadera, pero también puede usarse al frente o en la espalda.

El peso va sobre un hombro, y cuando está bien ajustada se distribuye a lo largo de la espalda del porteador. Se puede usar desde recién nacidos (>3.5kgs), pero es más cómoda para niños más grande ya que cuando se usa a la cadera les da un rango de visión más amplio, pudiendo fácilmente sacar y entrar los brazos en la seguridad de su tela.

Pouch

Similar a la bandolera, carece de anillas de ajuste, por lo que se debe comprar cuando el bebé es mayor a 6 meses, haya alcanzado el control cervical y de su tronco, y se vende por tallas (talle de polera del porteador).

Mochilas Portabebés

Las hay de todos los tipos y existen para todos los gustos. Lamentablemente, se venden recomendadas desde recién nacidos, pero debido a que no se pueden ajustar punto por punto es mejor esperar hasta que exista un control cefálico completo del bebé y esperar a que pueda aprender a sentarse solo.

Lo anterior nos permitirá saber cuándo el bebé puede estar preparado para una mochila. Existen mochilas para recién nacidos, certificadas o no, pero diversas escuelas de porteo divergen en sí son recomendables. Afortunadamente en Chile existen diversas emprendedoras que diseñan y crean sus mochilas, de calidad comprobada y no es necesario gastarse un dineral en mochilas internacionales. Pero siempre es importante leer recomendaciones de otras madres y las valoraciones de sus productos antes de hacer una compra.

El beneficio de la mochila es la comodidad y facilidad para usarla, y cuando se portea niños mayores, debido a la estructura y telas con las cuales están diseñadas brindan la seguridad que se necesita.

¿Cómo reconocer cuando un portabebé NO es ergonómico?

Imagen: cuidadosycaricias.es

Lamentablemente, pese a las constantes advertencias de los especialistas, aún existen en el mercado portabebés tipo mochilas llamadas “colgonas”, que no son ergonómicas (aunque lo diga en la caja). Afortunadamente es fácil reconocerlas y distinguirlas de las que sí son ergonómicas.

El puente de la mochila, (que es donde se apoyan las piernas y trasero del bebé) tiene que ser ajustable y NUNCA quedar como calzón. Debe poder expandirse para cubrir hasta las corvas (parte de atrás de la rodilla) cuando el bebé está siendo porteado. Las rodillas NUNCA deben quedar más abajo que sus caderas.

Por lo general, los tirantes de la mochila son delgados tanto en la parte de los hombros como espalda del porteador, mientras que los de la mochila ergonómica siempre son más anchos y acolchados por comodidad y correcta distribución del peso.

El panel, que es donde el bebé apoya su espalda, en las colgonas no es ajustable en altura y es rígido, por lo que no respeta la curvatura natural que es en forma de C.

Incentivan el porteo mirando hacia afuera, incluso con una imágen en la misma caja del producto.

El cinturón de la mochila, que rodea la cintura/cadera del porteador no es suficientemente ancha o acolchada para distribuir correctamente el peso del bebé.

 

Melani Zepeda Trujillo -Psicóloga Clínica Infanto Juvenil (mczepeda@uc.cl)

Consejera de Lactancia, realizo asesorías pre y postparto a domicilio,

Rancagua y Machalí

Instagram @meli.psicolactancia

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