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Problemas de aprendizaje ¿Cómo abordarlos en familia?

El inicio de la escolaridad o la vuelta a clases, trae consigo muchos procesos nuevos para los niños, tales como adaptarse a horarios, a personas, reencontrarse con amigos o formar lazos, procesos emocionales, cognitivos, aprendizajes y junto con esto, en ocasiones, los tan temidos “problemas de aprendizaje”.

Los problemas de aprendizaje son las dificultades que presenta un niño/a en su proceso académico, generalmente se manifiestan desde los primeros niveles, siendo en los primeros años de enseñanza básica cuando se pueden observar con mayor claridad, lo que no indica que estos se puedan presentar en niveles más altos o en la enseñanza media. En ocasiones los problemas siempre han estado, pero no fueron diagnosticados a tiempo, como consecuencia de esto, el niño o adolescente siempre ha tenido bajos resultados académicos, a pesar de los esfuerzos realizados y/o las horas de estudio dedicadas, lo que genera en él desmotivación o bajo interés por aprender.

¿Qué son los Trastornos Específicos del Aprendizaje?

Los problemas más comunes dentro de un aula,  son los llamados “Trastornos Específicos del Aprendizaje”. Se trata de las dificultades que presenta un niño  para adquirir la lectura, escritura y el aprendizaje de las operaciones básicas de las matemáticas (sumar, restar, multiplicar y dividir).

¿Cómo se presentan?

  • En el caso de la lectura, el niño presenta dificultades en deletrear, identificar letras, sustituye, omite o invierte letras o palabras, al leer se salta la línea o lee dos veces la misma, presenta poca fluidez y su comprensión lectora es baja.
  • En el caso de la escritura, se observan inversiones de letras, sílabas, letras de diferentes tamaños y altura, no deja espacio entre una palabra y otra, no escribe sobre las líneas, su copia es ilegible, omite palabras u oraciones completas.
  • En el caso de matemáticas, inversión de números, de cifras, dificultad para entender el concepto de número y el valor de su posición, imposibilidad de resolver problemas.

Al ser estos contenidos indispensables y básicos para la adquisición de las otras asignaturas, es que se observa un rendimiento académico bajo en general y se puede confundir con otro diagnóstico, o con falta de preparación o estudio. Cabe señalar que un niño puede presentar dificultades en ambas áreas o solo en una, y que en la otra área tenga resultados sobresalientes.

Es importante destacar que estos problemas pueden aparecer y ser pasajeros, en este caso no correspondería a problemas de aprendizaje, para ser llamadas así debe repetirse con frecuencia o persistir en el tiempo.

Los problemas de aprendizaje no tienen relación con el coeficiente intelectual, ni se encuentran asociados  a otros diagnóstico, tampoco a la falta de motivación por el estudio o la mal llamada “flojera”. Quienes presentan esas dificultades, son niños o adolescentes que generalmente tienen distintos ritmos y estilos de aprendizaje.

Cabe destacar que un problema recurrente en nuestro sistema escolar es la metodología utilizada por el profesor, al no adecuarse a las necesidades del niño por diversos factores, como el desconocimiento por parte de la unidad educativa de la situación que afecta al estudiante, la falta de atención especializada, que por supuesto no puede cubrir el docente; el espacio reducido en la sala o el entorno del colegio. También ocurre que el niño requiera de una cantidad mayor de tiempo para lograr la tarea o aprendizaje, entre otros.

Sin embargo, sucede en ocasiones que estos niños al darse cuenta de su dificultad, (que no logran realizar la tarea como sus compañeros o en el mismo tiempo que el grupo curso), disfrazan su problema con desorden, acciones disruptivas, mostrando poco o nulo interés en lo que el profesor enseña o en las actividades solicitadas por él.

¿Qué es el ritmo  y estilo de aprendizaje?

El ritmo de aprendizaje es la velocidad con la que una persona va aprender u obtener un conocimiento. No existe clasificación para éste, pero podemos considerar tres criterios: rápido, moderado y lento. Éste está relacionado con los estilos de aprendizaje, pero no son lo mismo.

Estilo de aprendizaje, son las estrategias o métodos que utiliza el niño para enfrentarse a nuevos conocimientos. Estos se categorizan en:

  • Visual: recuerdan imágenes, colores, necesitan ver, para aprender.
  • Auditivos: aprenden mejor cuando reciben las instrucciones oralmente.
  • Kinestésicos: procesan la información con el movimiento, necesitan hacer para aprender.

Los padres al observar (o al ser informado por el docente responsable de la escuela), que su hijo presenta dificultades para adquirir los aprendizajes, deben actuar rápidamente y pedir una evaluación realizada por un profesional competente: Psicopedagogo o Educador Diferencial y frente al diagnóstico realizar el tratamiento completo de manera responsable, mientras más pronto se tenga un diagnóstico certero, mayor es el éxito del tratamiento.

Un niño sin tratamiento, puede presentar dificultades durante todo su proceso escolar, afectando su autoestima, la confianza en sí mismo y convertirse en un adulto que presente problemas en su desempeño laboral.

¿Qué hacer como familia?

1.- Como ya se mencionó antes, frente a la sospecha de que su hijo presenta dificultades  de aprendizaje, lo primero que se debe hacer es pedir ayuda, dirigirse a la escuela y reunirse con el profesor jefe para obtener una segunda opinión y más antecedentes sobre el rendimiento del niño, cómo reacciona frente a las tareas, su estado anímico y su comportamiento.

2.- Una vez realizado el diagnóstico, acompañar al niño en su tratamiento, en su quehacer educativo y el proceso de aprendizaje, respetando sus tiempos y no forzando a que logre de inmediato resultados positivos. Esto es un proceso y debemos respetar sus tiempos.

3.- Establecer una comunicación efectiva con el o los docentes a cargo del niño, con el fin de intercambiar información sobre los logros que se presenten tanto en la escuela, como el hogar, averiguar en qué tipo de actividades se desempeña mejor y en las que no,  informarse sobre los contenidos que se están presentando y cómo los están desarrollando dentro del aula, con el fin de realizar un trabajo colaborativo entre la escuela y el hogar.

4.- Fomentar las habilidades del niño, destacar las áreas en las que obtiene logros positivos sin importar cuál sea ésta, es importante no subestimar los logros obtenidos en áreas como artísticas o de educación física. Logros son logros y siempre se debe pensar que el niño puso su mejor esfuerzo. Cuando se verbalizan los logros, se reconocen sus capacidades y los hace sentir más seguros, así mismo desarrollarán interés y entusiasmo por seguir aprendiendo y esforzarse.

5.- Tener paciencia con su hijo, recuerde que las dificultades de aprendizaje no son por flojera o falta de interés, puede que su hijo tenga un ritmo más lento que sus compañeros, no apurarlo en terminar la tarea, tampoco realizar las tareas por él, no entregarle los resultados listos, ayudarlo a identificar la estrategia que resuelve un problema, pero no se la entregue, pues él en la escuela y frente a las evaluaciones tendrá que hacerlo solo.

6.- Establecer una rutina diaria, con el fin de optimizar el tiempo en casa. Crear hábitos de estudio, preocuparse de que el niño estudie, haga las tareas en un espacio adecuado, lejos del ruido, evitando distractores externos como la televisión, video juegos, celular, que su lugar de estudio cuente con buena luz natural, sea un lugar cómodo, con horas de estudio establecidas y con sus materiales a mano. Junto a esto, crear hábitos de sueño y descanso, necesarios para comenzar un día con energía, dormir lo necesario mejora el rendimiento escolar, la atención/concentración y el comportamiento de los niños.

7.- Monitorear y observar constantemente el estado anímico/emocional del niño, si nota que esto le afecta demasiado, buscar la ayuda de un profesional, tanto como para que atienda a su hijo, como para que le entregue herramientas y estrategias a realizar en el hogar y orientaciones para entregar en la escuela.

8.- Es importante no victimizar al niño, ni justificar cada fracaso con sus problemas de aprendizaje, pues existen asignaturas en las que esto no influirá, como por ejemplo, artes, música, actividades físicas o actividades que se realicen de manera práctica en la que el niño “aprende haciendo”,

9.- Enseñar al niño a pedir ayuda, a preguntar al profesor si tiene alguna duda, que le explique nuevamente lo que no logra comprender, que revise los avances realizados en la clase, enséñele que equivocarse es parte del aprendizaje y que no es malo, ni vergonzoso.

Lo más importante, es que el niño siempre sienta el respaldo de la familia, la experiencia demuestra que el compromiso, el apoyo y la participación de los padres y familia en el proceso de educación de los niños traerán resultados positivos, no solo a niveles académicos, sino también en comportamiento, autoestima, asistencia a clases con agrado. La educación se potencia favorablemente, así mismo, mejora las relaciones familiares, aumenta la comunicación entre padres e hijos y la confianza.

Cómo identificar los problemas de aprendizaje

Dejo a continuación algunas señales para identificar posibles dificultades de aprendizaje:

  • Dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.
  • Constantemente llega con las tareas  o contenidos sin terminar.
  • Letra ilegible
  • Desmotivación por asistir al colegio.
  • Dificultad en la adquisición del concepto de número
  • Dificultad para identificar los números
  • Problemas para recordar lo que alguien le acaba de decir.
  • Dificultad para identificar la derecha y la izquierda.
  • Escritura de letras, palabras o números al revés.
  • Falta de coordinación óculo manual, toma incorrecta del lápiz.
  • Cambios de conducta.
  • Niños irritables frente a la tarea o al estudio.

Cada niño es diferente, con habilidades, fortalezas y debilidades propias, por esto mismo presentan un desarrollo distinto que se debe respetar siendo acompañar durante sus procesos, sin olvidar que este niño es el actor principal en la historia de su vida.

Soledad Cornejo Martínez. Psicopedagoga y Docente en Educación Diferencial.

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