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Embarazo: ¿Sabes qué es el “Bebé Imaginario”?

 

Dentro del proceso de embarazo, pasamos por varias etapas que nos ayudan a ir conectándonos con nuestro cuerpo, con nuestra maternidad y con las características de nuestro embarazo.

 

Sabemos lo que implica la constelación maternal y que es natural que la identidad se redefina en torno a la maternidad, es lo que nos ayudará a conectarnos con nuestro bebé y con las necesidades de éste.

 

Nuestro bebé es real, lo sentimos, podemos percibir distintas manifestaciones de su existencia: mediante las sensaciones corporales, los movimientos, los cambios que va teniendo nuestro cuerpo y la forma en la que los demás me tratan. Esta mirada externa y sensaciones internas nos hacen experimentar nuevas sensaciones y cambios, de manera paulatina.

 

Si bien nuestro bebé es real y lo sentimos, también llevamos con nosotros la representación mental o imaginaria de nuestro bebé: la carita que tiene/tendrá, podemos imaginar algunos gustos que compartiremos o lo diferenciarán, pondremos también características de a su temperamento, etc. Tanto el bebé que está dentro nuestro como el que imaginamos coexisten en nuestro pensamiento. Y la mayoría de las veces tienen estrecha relación: tenemos pequeños atisbos de su rostro gracias a las ecografías, sabemos si es activo o tranquilo por los movimientos, etc. Sin embargo hay aspectos que siempre vamos a imaginar y que lograremos identificar una vez que lo tengamos en nuestros brazos.

 

La experiencia de fantasear a nuestro bebé nos ayuda a ponernos en distintas situaciones y ensayar imaginariamente la interacción y las sensaciones frente a determinadas circunstancias, nos entrega información de nosotras mismas y nos invita a explorar o buscar información frente a algunos temas que nos interesan. Poco a poco este imaginar a nuestro bebé va a ir apagándose para dar paso a quién en realidad es nuestro bebé. Es decir, al ir terminando el embarazo vamos a tener menos representaciones imaginarias o fantaseadas para ir dando paso al bebé real.

 

Este puente es necesario, normal, enriquecedor y adaptativo. Es buena idea compartir nuestras vivencias con quienes nos quieren, con la familia y amigos. De esta forma podemos sentirnos acompañadas en el proceso y también podemos manifestar nuestras preocupaciones o aprehensiones, de esta manera nos sentiremos más tranquilas.

 

Es recomendable, de la misma manera, una comunicación fluida con nuestro medico tratante, para así poder transmitir en caso de existir preocupaciones o situaciones que nos dejen algo inquieta. Poder aclarar nuestras dudas o miedos con un especialista es siempre tranquilizador.

 

Y tú ¿Imaginabas a tu bebé tal cuál era? ¿Qué característica crees que será la que más lo defina?

Cuéntame.

 

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Equipo Supermadre

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