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Carta de un médico: No quiero atender un enfermo de ebola

No quiero atender a un enfermo de ebola pero no quiero ser mal interpretado. Amo mi trabajo y me siento muy a gusto dando lo mejor de mí para mejorar la salud de las personas, pero no quiero atender un enfermo de ebola.

Se en qué consiste la enfermedad, sus síntomas, su forma de contagio y cómo debo protegerme. Pero esa información no me la dieron en mi hospital, claramente no la recibí en la universidad ni tampoco he visto a las autoridades de salud de mi país de preocuparse de las personas que tendremos que atender a los potenciales enfermos. En mi país no existe ninguna guía clínica ni sugerencias de manejo ni tratamiento para la enfermedad, aunque nos traten de convencer de lo contrario.

En mi hospital no hay expertos en enfermedades infecciosas, las unidades de paciente crítico habitualmente no tienen camas disponibles, la urgencia de mi hospital está permanentemente trabajando al límite de su capacidad, en la cual no tenemos médicos, enfermeros ni camillas suficientes para atender las necesidades habituales. No tenemos equipo especial ni tampoco un lugar donde atender a un enfermo con ebola, menos aún un lugar donde mantener a los enfermos con sospecha de la enfermedad.

La realidad de mi hospital no es especial, es lo que probablemente ocurre en la mayoría de los hospitales de mi país, probablemente ocurre lo mismo en los países vecinos. No queremos trabajar en condiciones que sean de riesgo para mi y mis compañeros de trabajo, menos aún quiero contagiarme de una enfermedad con una mortalidad muy alta y llevarla a casa, para que mi familia sea contagiada.

Desconfío de las autoridades de mi país.

Nos han dicho en la prensa que estamos preparados, que no hay nada de qué preocuparse y que podemos enfrentar la llegada de la enfermedad sin problemas. El problema es que en mi hospital no nos han dicho nada, tampoco a mis colegas de otros hospitales. No sabemos si el primer sospechoso lo traerán a mi urgencia ni tampoco nos han dicho qué hacer con un paciente que creamos que es sospechoso, pero pese a todo nos dicen que debemos estar tranquilos.

Tampoco sabemos que hacer si alguien fallece por la enfermedad, yo tengo claro que el cadáver también es capaz de contagiar la enfermedad. La morgue de mi hospital es un lugar antiguo y no está preparado para recibir un cadáver con estas características.

¿Que haremos con el cadáver? Las guías sugieren cremar el cadáver y me parece que sería ideal poderlo hacer en el mismo hospital, pero no tenemos esa capacidad.

Me pregunto también si la gente del laboratorio de mi hospital siente la misma inseguridad que yo, ellos estarán en contacto con la sangre del enfermo de ebola durante largo tiempo y me consta que ellos no tienen ninguna medida de seguridad especial para tratar las muestras, menos aún una cámara de flujo laminar. Al pensarlo en forma racional, me gustaría evitar a toda costa enviarles muestras de sangre, tampoco quiero exponerlos a ellos ni sus familias.

Ojalá nunca tenga que ver un enfermo de ebola, las guías norteamericanas sugieren al equipo de salud utilizar elementos PPE (Personal protective equipment) más completos que los que utilizamos habitualmente si vamos a atender a un sospechoso:

– Tenemos delantales impermeables.
– Tenemos sólo mascarillas quirúrgicas.
– Desde la cintura hacia abajo no tenemos ningún tipo de protección, estamos expuestos a fluidos.

Con la protección aérea comienzan los problemas, se sugiere utilizar un sistema PAPR (Powered Air Purifyng Respirator) o una máscara N95 aprobada por el NIOSH (Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional), ninguna de las 2 la tenemos disponible.

Lo complejo comienza al saber que no tenemos lugares físicos para los cuidados, no contamos con unidades de aislamiento apropiados para nuestros pacientes, no sabemos en qué lugar de nuestro país podemos realizar exámenes de confirmación de la enfermedad, probablemente el ministerio de salud los envíe a un laboratorio fuera del país, debiendo esperar varios días para poder confirmar la sospecha.

¿ Que hago si atiendo un enfermo de ebola ?

Si como médico, me voy a trabajar a Africa, podré volver a casa una vez que me hagan exámenes que descarten que tengo la enfermedad y que haya cumplido un período de tiempo (21 días) sin haber presentado síntomas. Si estoy en mi país y atiendo a un enfermo de ebola, al terminar mi jornada de trabajo me iré a casa igual que todos los días. La diferencia es que en forma involuntaria me veré expuesto a una enfermedad contagiosa y de alta mortalidad, en condiciones lejanas a lo ideal.

En muchos cursos que hay, al personal de salud se nos enseña que primero debemos velar por el riesgo, la seguridad y la salud de uno mismo, luego de eso uno tiene que velar por el riesgo, seguridad y salud del paciente. Mientras yo no tenga las condiciones adecuadas para atender a un enfermo de ebola , prefiero no hacerlo.

Manuel es médico y trabaja en un hospital mediano de una zona urbana.

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