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¿Has intentado dejar de ser asperger?: confesiones de un aspergeriano


“¿Que soy mientras tu existes? ¿Una sombra?, ¿un eco?”
Shinzon – Viaje a las Estrellas Nemesis – John Logan (guionista)

¿Has intentado dejar de ser asperger? Sin mala intención me lo dijo un ser querido hace unos días, lo oído muchas veces, una situación tan repetitiva como el tema que trataré a continuación, el problema es que tal como decía Dan Millman “la sabiduría es el conocimiento puesto en practica” y muchas de las cosas más importantes que creemos conocer en la practica las ignoramos, debiendo lidiar con las graves consecuencias que este desconocimiento acarrea.
Riéndome de lo ocurrido le respondo que ser asperger no es una enfermedad, es una condición y aunque pudiera cambiar no lo haría, las experiencias vividas han sido muy duras, incomprensión tanto con mi propia familia como con el resto de la gente con la que he tratado; porque “si la mirada es la que vale” como dice el viejo dicho, entonces ya estoy condenado, de hecho la mayoría de la gente que he conocido me juzga y condena sin conocerme, por ello el tiempo de soledad ha sido tan largo como abismante, pero a partir de aceptarme tal cual soy he descubierto las herramientas para disfrutar la vida de una forma distinta llegando incluso a lamentar no haberlas encontrado antes, no haber salvado tantas cosas hermosas, vivir tantas amarguras que fueron evitables
Y es porque, nos medimos y somos medidos en torno a la sociedad, primeramente existimos respecto a la imagen de nuestros padres, muchas veces intentando complacerlos o tomar lo mejor de ellos, al crecer nos rebelamos buscando nuestro lugar en el mundo pero sin entendernos a nosotros mismos ni al mundo y al no hallar este lugar llega la frustración, acompañada muchas veces de una profunda pena, el escarabajo de Kafka bate sus alas en un mundo que no le acepta porque tampoco él se acepta a si mismo, cree estar solo, se siente muy solo en presencia de otros a quienes llega a querer de una forma que no imaginan, a veces forzadamente silenciosa, y por eso intenta ser una persona, etimológicamente hablando “se pone una máscara” y como en una tragedia griega comienza a cambiarla según las circunstancias buscando algo, que llamamos: “nuestro lugar en el mundo”, el ser queridos, amados, ser parte de algo que nos deje fluir tal cual somos, perdiéndonos aun mas en otros ojos y otras voces, preguntándonos un día: ¿hemos brillado por nosotros mismos o nos convertimos en la sombra de nuestros padres o en el eco de aquello por lo que palpita nuestro corazón?
Suena muy sencillo hablar del “Desorden de asperger”, medirlo por sus características y sentirlo como una respuesta a nuestros sueños, una guía donde Einstein, Newton, el mencionado Kafka van desfilando desde los medios de comunicación a nuestra mente, como una gran variedad de héroes para elegir, aquellos que tras mucho esfuerzo lograron este objetivo que inconscientemente busca todo individuo; y aunque tengamos mucho o poco en común con ellos, la verdad es que cada uno logró avanzar tanto porque tomo lo mejor de sí mismo sin medirse conforme al mundo, sino con lo que podía beneficiar tanto a sí mismo como al mundo; por eso es aquí donde es necesario orientar la ambición de manera un poco egoísta, no permitiendo que otros nos abran un espacio, no por testarudez o malagradecimiento sino porque cuando la gente no quiere ver no importa lo que hagamos seguirán ciegos, es como una triste versión del cuento de “la bella y la bestia”, en donde la bestia aunque se convierta en un caballero de buen aspecto y modales, la bella no lo amará, porque su actuar esta dirigido a lo que su necesidad de amor lo guía, a ser lo que otros quieren, en palabras del “muchas veces mencionado”: J. Michael Straczynski: “Si haces lo correcto por las razones incorrectas, el trabajo se torna corrupto, impuro y finalmente autodestructivo.”
En un mundo plagado de máscaras, “la primera mirada ya no es la que vale”, la gente necesita aprender a ver más allá de las apariencia, las fabulas no aprendidas cobran su precio y es aquí donde surge la oportunidad de mostrar que bajo el gran iceberg con que algunos doctores nos han comparado, hay toda una riqueza esperando ser descubierta y eso requiere que nos preguntemos: ¿Por qué tengo esta condición?, ¿Qué es lo bueno de ser asperger? Y ¿Qué es lo malo?, ¿Qué es lo bueno que hay en mí?, ¿No es eso lo que hicieron los grandes aspergerianos?
No necesitamos ser sombra de nadie, necesitamos honrar lo que otros han hecho, tomar las lecciones y forjar nuevas que sirvan para otros que están redescubriendo sus pasos.
Mi madre me aburría con sus comentarios diciéndome que no le hiciera caso a los demás, que disfrutara de mi soledad, nunca le he encontrado la razón, pero entendía que por sus rasgos se lo decía a sí misma porque necesitaba compasión, necesitaba comprender y valorar lo que tenía, dado que estaba encerrada en sí misma en nociones de vida errada provenientes de experiencias ajenas que la llenaban de dolor y mucha amargura incapacitándola para aprender y disfrutar nuevas experiencias, una depresión de la que nunca pudo escapar.
Una imagen tan potente enseña el valor de la libertad, la necesidad de escuchar todas las direcciones y actuar conforme a lo que uno es, por eso la respuesta a ¿que me gusta de ser asperger?, es que no soy parte del mundo, soy libre para ser feliz, libre para conservar la inocencia, mi niñez y mi adultez van de la mano como dos amigos que nadie debe separar, crecen juntos, ríen juntos y como un escarabajo y una bestia encontrarán en su momento el castillo donde una princesa los recibirá como los caballeros que vencieron al mas terrible de los dragones: la ignorancia.

Juan Carlos Sánchez Emilfork.

*Aspergeriano. Co terapeuta  de Isabel López Turner, Psicóloga quien trabaja con pacientes Asperger en Concepción

Consulta: Colo Colo 379 Of. 2007 Concepción
Fono: 041 2252481
isabellopezturner@gmail.com

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