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Las frases que una madre con un niño con alergia alimentaria no quiere escuchar

En mis 20 meses de vivir con las Alergias alimentarias, he escuchado muchas de estas frases, otras me las comentaron algunas mamás amigas. A veces cansa responder lo mismo mil veces, molesta, más aun si vienen de personas cercanas, preguntas sin empatía, y muchas veces en tono no muy agradable.

Sin embargo, ante esto creo que lo mejor es sonreír, explicar, explicar y explicar. Así, cada día habrá mas conciencia y conocimiento, y nuestros hijos vivirán en un mundo más inclusivo con las alergias alimentarias. Los que no lo han vivido, no tienen por qué saberlo, así que les recomiendo verlo como una oportunidad de traspasar la información correcta.

¡No lo digas!

“¿Y hasta cuando tomará pecho?”

La OMS recomienda la lactancia materna hasta los 2 años de vida. Si a esto sumamos que para los niños con alergia a la leche de vaca la mejor alternativa es la leche materna, tanto por su inocuidad  como por el costo que tienen las fórmulas especiales. Por otro lado, cada madre es dueña de esta decisión tenga o no su hijo alergia, es un tema muy personal en el que nadie debiese opinar.

“¿Tu también tienes alergia?”

La alergia es de los niños, no de los padres. La dieta sin alergenos la hace la madre para poder amamantar a su hijo, y evitar que pasen los alergenos por la leche materna. Esto no quita que la mamá o el papá tengan algún tipo de alergia alimentaria, estacional o a alguna cosa específica.

“Pero dale leche sin lactosa. Hay hartas alternativas”

La lactosa es el azúcar de la leche. La caseína es la proteína de la leche.

La intolerancia a la lactosa se produce porque el sistema digestivo no tiene la cantidad suficiente de enzimas digestivas (enzima lactasa) necesarias para degradar el azúcar de la leche (lactosa) y esto causa síntomas gastrointestinales. La solución acá es simplemente usar productos sin lactosa.

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) se produce por una respuesta exagerada del sistema inmune, gatillada por un alergeno ( en este caso la proteína de la leche, caseína) y la respuesta puede ser tan variada desde causar una reacción cutánea hasta producir la muerte. En este caso la solución es evitar hasta el más mínimo contacto con el gatillante de esta respuesta, por eso no sirve la leche sin lactosa, ya que es leche igual.

“Pero que pruebe un poquito, si no le hará nada..”

Esta frase es una constante. El tema es super delicado, las alergias con mediadas por anticuerpos, los cuales amplifican la respuesta alérgica con mediadores inflamatorios. Basta una simple probadita para poder gatillar todos los síntomas adversos de las alergias, incluso generar un shock anafiláctico y con esto la muerte.

Así como una persona con rinitis alérgica le basta oler una flor para comenzar con estornudos, a una persona con alergia alimentaria le basta una pequeña cantidad de alergeno para desencadenar la respuesta.

“Uyyy que es flaquito(a) está tu hijo(a)”

Muchos niños con alergia alimentaria tienen dificultad para subir de peso, por múltiples causas, dentro de ellas el reflujo y vómitos constantes, la diarrea frecuente y por último lo restringida que es su alimentación en un principio, esto genera bastante angustia en los padres y no es agradable que se los estén recordando cada vez que ven a su hijo. Nadie quiere tener al hijo bajo peso, es una lucha constante para lograr el peso ideal.

“Cuando ustedes eran chicos esto no existía”

Seguramente así era, eran otros tiempos. Tampoco habían tantos cánceres, diabetes, obesidad, y muchas otras cosas. Se ha visto un gran aumento en los últimos años, en parte por mayor diagnóstico ( muchos de estos casos en los años 80-90!no eran diagnosticados). Pero parte importante se tiene que deber a otros factores que acompañan la vida moderna. La industrialización alimentaria, la manipulación genética de la ganadería, el abuso de antibióticos, el uso excesivo de pesticidas y transgénicos, preservantes, colorantes, saborizantes. Todo esto no es gratis, alguna consecuencia en la salud de la población tenía que haber.

¿Y por qué no le das relleno nomas?

Si esto fuera tan simple, creánme que muchas mamás lo harían, y sería todo mucho más fácil. Pero son mucho los puntos en contra. El primero, es que estas fórmulas lácteas están hechas en su mayoría a base de leche de vaca modificada, es decir, a la misma leche de vaca que le hace mal a tu hijo, le hacen algunas modificaciones en los enlaces de sus proteínas, para que sea menos alergena, pero eso no asegura que el niño alérgico la vaya a tolerar. Con mi hija probamos 5 distintas, después de eso no quise seguir probando.

Otro punto, no menor, es el sabor/olor de estas fórmulas. Hay que haber probado una para poder opinar. Uno cree que las guaguas no tienen idea de sabores ( eso me decía mi marido antes de que probáramos la primera) , pero creanme, el sabor es tan fuerte que es muy difícil que una guagua la acepte, aunque esté con hambre, más si no está acostumbrada a la mamadera. Muchas mamás tienen re recurrir a agregar azúcar, vainilla y otras cosas, para maquillarla un poco.

Y el punto más importante, el costo. El tratamiento mensual dependiendo la fórmula láctea puede ir entre 300 mil y 400 mil pesos, monto mayor al ingreso mínimo, e insostenible de costear para la gran mayoría de las familias.

Por todas estas razones, sumándole además todos los beneficios de la lactancia materna, es que muchas familias deciden hacer este sacrificio, y alfinal por los hijos uno es capaz de todo.

Claudia Acevedo

Médico Cirujano

Instagram @dietadelamor

Talleres de cocina saludable para alergias alimentarias.

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