Comer la placenta después del parto ¿hay beneficios?
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Comer la placenta después del parto ¿hay beneficios?

Embarazo y parto

Comer la placenta después del parto ¿hay beneficios?

Nuevamente se ha puesto de moda en la prensa el tema de comer la placenta después del parto, tema por lo demás recurrente y tabú. ¿Comerías tu placenta? ¿Cómo lo harías? Tal vez prefieras comerla cruda en forma de batido, asada o encapsularla para convertirla en una cápsula sin sabor.

El origen de la palabra viene del latín placenta (que significa torta), que a su vez proviene de la palabra giega plakous (que significa “pastel plano”). Si bien la palabra se usa cómo término médico desde el siglo XVI, para los griegos a la placenta le llamaba chorion, que significa “membrana que cubre al feto”.

Comer la placenta, en el reino animal

cordero recien nacido

Placentofagia es el término que se usa para describir la ingesta de la placenta después del parto, lo cual es muy frecuente en el reino animal. No sólo los animales carnívoros comen su placenta, sino que muchos herbiboros también lo hacen.

Se cree que los animales comen su placenta con el objetivo de no dejar rastro del nacimiento de una cría, para así defenderla de eventuales depredadores, pero lo curioso es que el líquido amniótico no es ingerido, por lo cual dicha justificación está en duda. La gran mayoría de los animales comen su placenta, lo que no sólo incluye a los carnívoros y primates, sino que también a animales herbívoros, roedores, insectívoros, pinnípedos (elefantes marinos, morsas, etc) y otros. Excepciones a esto son los camellos y los cetáceos (ballenas), tampoco comen su placenta los marsupiales (monito de monte, canguro, zariguella, etc), pero estos últimos lamen la placenta.

Se especula que la placenta tiene niveles altos de prostaglandinas que estimularían la retracción uterina, así como cantidades pequeñas de oxitocina (que calmarían el stress del parto y estimularian la producción láctea). La placenta también tendría una molécula que modificaría la respuesta natural a opioides endógenos, reduciendo el dolor luego del parto.

La placenta y los famosos

Kim Kardashian comio su placenta

Comer la placenta está de moda gracias a celebridades como KourtneyKim Kardashian, Alicia Silverstone, January Jones, Mayi Bialik, Tamera Mowry, Jennifer Lopez y localmente Josefina Montané, todas afirman haber consumido la placenta luego del parto (incluso Alicia Silverstone que es vegetariana). Jennifer Lopez además utilizó parte de ella para realizar un costoso tratamiento facial.

¿Cuál es la justificación de las famosas para comer su placenta?

Serían los beneficios atribuidos a la misma. Como argumento está el hecho innegable que la placenta tiene una gran cantidad de nutrientes y hormonas. Lamentablemente para ellas, aún no se ha logrado demostrar que comer la placenta (cruda, cocida o encapsulada) ofrezca protección alguna contra la depresión post parto, reduzca el dolor, fomente la lactancia, aumente la energía, promueva la elasticidad de la piel, mejore la circulación o que reponga la perdida de hierro. Es decir, por el momento las famosas sólo están promoviendo algo que sería sólo una moda.

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Estas mujeres mujeres no saben realmente lo que están comiendo. 

No hay ninguna pauta definida de cuánta placenta comer, cómo prepararla, cómo almacenarla ni por cuánto tiempo. Se requiere mayor investigación para poder tener una respuesta clara en relación a los supuestos beneficios.

¿ Cómo comer la placenta ?

Muchos creen que comerse la placenta (cocinada, en píldoras o licuada) después del parto es una práctica rara, pero es tan frecuente que está plagado de sitios en internet que explican cómo hacerlo. Cada vez son más originales a la hora de plantear las formas de comerla.

Si bien hay diversas formas de prepararlas, les presentamos a continuación algunas de las mas populares.

Batido de placenta (Placenta Smoothie)

placenta smoothie

Hay muchas preparaciones de batidos de placenta, que dependen principalmente de los gustos de la madre, todas tienen en común la utilización de frutas, hielo y un trozo de placenta cruda.

Smoothie de frutas y vegetales

  • 4 frutillas congeladas
  • 3/4 de taza de arándanos
  • un plátano (sin cáscara)
  • 1/3 de taza de espinacas
  • 1 cucharada de quinoa
  • 1 o 2 trozos de placenta cruda del tamaño de una frutilla
  • 3 hielos
  • 3/4 de taza de jugo de frutos rojos a elección
  • 1 limón (hecho jugo)

Se mete todo en la licuadora y se bebe bien frío.

Cápsulas de placenta

comer la placenta en forma de capsulas

Una encuesta realizada recientemente estimó que el 80% de las mujeres consumen su placenta en forma de cápsulas.

Preparación de cápsulas de placenta

Hay muchas sugerencias en relación a la preparación de las cápsulas, aunque todas tienen simulitudes.

  • Placenta
  • Cápsulas de gelatina para rellenar (las venden en Mercadolibre)

Para preparar las cápsulas se requiere primero lavar la placenta con abundante agua corriente (hay algunas personas que congelan la placenta luego del parto y la descongelan al momento de realizar la preparación). Posteriormente se pone en la lata del horno hasta que este cocina.

Una vez cocida, se corta en tiras, si hay cordón umbilical, este tambien se corta en trozos mas pequeños. Luego se lleva al horno nuevamente a temperatura baja para que se siga deshidratando y esté crujiente.

Una vez deshidratado (y muy seca), la placenta se muele en un molino eléctrico para café o una picadora (1-2-3) hasta que quede como polvo.

placenta en polvo

Posteriormente el polvo se introduce en las cápsulas de gelatina y se guardan en un frasco en un lugar fresco y seco.

capsulas de gelatina para placenta

En relación a las cápsulas de placenta, no se sabe que ocurre con la placenta en sí misma al ser cocinada y deshidratada. La cocción de los alimentos se sabe que destruye muchos de las sustancias beneficiosas de los alimentos, por lo que en el caso de la placenta debiese ser similar. Si hubiese algún beneficio en comer la placenta, probablemente la forma menos efectiva de comerla sería en forma de cápsulas de placenta deshidratada.

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En relación a las cápsulas, las dosis tampoco están establecidas, así como tampoco esta determinado con cuánta cantidad de placenta en polvo se llenan las cápsulas.

Placenta a la china

Una preparación popularizada en Estados Unidos es la llamada “placenta a la china”, en la cual se prepara al vapor con pimientos, jengibre y limón.

Placenta con brócoli

comer la placenta con brocoli

Ingredientes

  • 1/3 de taza de placenta picada
  • 2/3 de taza de brocoli picado
  • 2 huevos blancos
  • aceite
  • una pizca de tomillo

Se lava la placenta y se deja en un colador para que drene. Batir los huevos hasta mezclarlos bien. Mezclar los huevos, brocoli y placenta. Poner aceite en el sarten a fuego fuerte y freir la mezcla hasta que esté cocido. Apartar el líquido del sartén y servir en un plato.

Placenta cruda

comer la placenta cruda

Las preparaciones de placenta cruda son probablemente las que a primera vista parecen ser las mas desagradables (la placenta no es precisamente un corte de carne de aspecto apetitoso). La placenta cruda puede comerse en forma de cubos (fresca) o incorporada a un tazón con fruta fresca.

¿Todas se sienten bien al comer su placenta?

En relación a la ingesta de placenta, hay un reporte realizado en 1954 en el cual se habla de las molestias que presentaron 1 de cada 4 mujeres que comieron su placenta, algunas de las molestias referidas fueron rash en la piel del bebé, bochornos, calambres, sangrado y transito lento. Nunca se ha vuelto a repetir un estudio en el cual se describa lo que sintieron las madres luego de comer placenta.

¿Cuál es la opinión científica?

Desde el punto de vista médico se han revisado los potenciales beneficios de la placentofagia, en un artículo publicado el año 2015  se revisó lo ocurrido en 49 publicaciones relacionadas a la ingesta de la placenta posterior al parto, de los cuales sólo 10 estudios calificaron para su revisión (el resto fue excluido por motivos metodológicos o por no tener  validez científica). De los 10 estudios, sólo 4 eran en humanos y 6 en animales. La conclusión desde el punto de vista de salud mental fue que una minoría de las mujeres perciben que la placentofagia puede ser útil en reducir el riesgo de depresión post parto.

Por otro lado, concluyeron que los estudios relacionados con la reducción del dolor, no eran aplicables para los seres humanos (nosotros tenemos acceso a analgésicos, sedación y otras alternativas terapéuticas que no tiene el reino animal), por lo que no habría beneficio en relación al alivio del dolor. Los estudios originales realizados en ratones no son aplicables a los humanos.

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Otro de los riesgos de comer la placenta es que la gran cantidad de hormonas (estrógenos) presentes  en ella, aumentarían el riesgo de tromboembolismo pulmonar entre las mujeres que la comen. El tromboembolismo pulmonar es una enfermedad que puede llegar a ser muy grave, incluso mortal.

Debido a los puntos anteriores es que la comunidad médica desaconseja el consumo de la placenta, ya que no hay evidencia científica que apoye los supuestos beneficios, además se sabe que hay un riesgo potencial asociado, por lo que actualmente lo apropiado es desaconsejar dicha práctica.

Se carece de evidencia científica demostrable para corroborar que el consumo de la placenta tiene beneficios para la salud, sino que también tiene riesgos asociados ya que existe el riesgo de contraer infecciones si la placenta no fue manipulada o almacenada en forma adecuada.

¿Comer o no comer la placenta?

comer o no comer

Si bien la placentofagia es una práctica que puede ser común en ciertas culturas, localmente hay algunos temas importantes a considerar. Por ejemplo en nuestro país (y muchos otros) no hay una normativa adecuada para garantizar que la placenta llegué en buenas condiciones a las casas de las madres, por lo que se debe trabajar con un protocolo para reducir los riesgos a las que deseen ingerirla o llevarla a casa. Desde el punto de vista práctico, hoy en día la placenta es considerada un desecho orgánico que debe ser eliminado (de acuerdo a la normativa de los centros de salud).

Eso no quiere decir que las madres no puedan recibir sus placentas, pero si debemos garantizar que las que lo requieran la reciban en forma adecuada. Tenemos que darle la opción tanto a las mujeres de los pueblos originarios (en los que culturalmente comen su placenta),  como a las que por motivos personales creen que es un elemento necesario para su puerperio.

Finalmente, desde el punto de vista científico estamos de acuerdo en que no debemos aconsejar su consumo, ya que por el momento no hay beneficios demostrables, aún así, el comerla es una decisión es personal que debemos respetar.

Equipo Supermadre

Referencias:

– Placentophagy: ¿therapeutic miracle or myth?, Archives of Women’s Mental Health
– Consumption of the Placenta in the Postpartum Period, Journal of obstetric gynecologic and neonatal nursing
– The Conspicuous Absence of Placenta Consumption in Human Postpartum Females: The Fire Hypothesis , Ecology of Food and Nutrition

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