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Cuando los padres se convierten en hijos

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Cuando los padres se convierten en hijos

Por Eva González

¡Hola!, ¡mamá!, ¡papá!, gritamos mis hijos y yo por cerca de 10 minutos fuera de la casa de mis padres, llamamos a sus móviles, pero nada. Lo peor que sentía era saber que estaban ahí. Tenía miedo, aunque jamás se lo dije a mis niños, pero pensaba que algo les había pasado.

Tomé una piedra pequeña, varias en realidad y comenzamos a lanzarlas contra la puerta. A los cinco minutos aproximadamente, aparece mamá y nos dice: “¡hola, me alegra que estén aquí!”… Le digo: ¡pero ¿dónde estabas?, llevamos 15 minutos acá! Ella dice: “Nooo, si estábamos aquí viendo televisión”

¡Claro! Estaba tan fuerte, porque no escuchan, que fue una de las primeras veces que me di cuenta de que ellos ya no estaban de la misma forma que antes. Mi padre siguió sentado en el sofá, como sin entender qué pasaba. Al rato todos juntos almorzábamos muy normal, pero mi corazón sabía: había dejado de ser la niña de sus ojos, desde ahora tendrían que ser ellos los padres de los míos.

Mia padres han llevado una vida muy dura, han superado la muerte de tres hijos y aún así, han logrado seguir adelante. Recuerdo claramente la vez que comprendí que papá no era un súper héroe: mi hermano mayor estaba grave, pero mi padre siempre solucionaba todo. Bajo ese pensamiento lo llamé, para que me dijera que todo estaría bien como siempre lo hacía, pero en aquella ocasión no fue así. Esa voz no la olvidaré jamás, me dijo: “hija, su hermano está mal”. Ese día supe que esos super héroes construidos en mi cabeza ya no estaban, que no tenían control de todo y que ahora ya era tiempo de comenzar el largo camino de cuidarlos.

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Varios años han pasado, han envejecido bastante y cada día descubro algo nuevo que han perdido de esa cordura y habilidades que con tanto amor me enseñaron. Debo ser honesta, yo los veía poco, pero desde aquel día de las piedrecitas en la puerta, las cosas cambiaron. He comenzado a quedarme con ellos la mayor cantidad de tiempo posible, siempre estoy pendiente por evitar una caída, hago las cosas en su casa que ellos ya no logran hacer. A mi papá le corto las uñas de su mano (por un accidente quedó con una sola manito), le ayudo con su ropa, a entrar el auto, veo que maneja con dificultad. Mi maravillosa madre está llena de dolores, por lo tanto, requiere mucha ayuda, le hago su camita, y es como una niña, porque se pone tan feliz como me ponía yo cuando ella hacía la mía.

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Se han convertido en mis amores mayores de los que yo ahora debo cuidar. Al principio me angustié mucho, me sentí sola, si no eran ellos quienes me ayudarían ¿entonces quién? Me tocó pensar, elaborar nuevas rutinas, conducir mucho más porque mamá ama sus verduras, pero no puede ir sola por ellas, y después de mucho analizar, claro que sí, yo quiero cuidar de ellos.

Hablé también con mis hijos. Dentro de muchas cosas les pedí respeto, para cuando no los escuchen, que los mimen como a ellos les gusta que los regalonee yo, les pedí encarecidamente que los disfruten.

Yo creo que les queda vida, espero que más de la que sueño, no me importa estar a cargo y en ocasiones tener que ser quizás una bruja para el resto. Mis energías están puestas en que ellos puedan tener paz por una vez en sus vidas, les enseñé a llorar cuando lo necesiten, los acompaño a llorar, aunque a veces ni siquiera saben por qué lo hacen.

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Abrazarlos, decirles que los amo, cuidarlos como a mis hijos, me ha hecho saber que ellos fueron tremendos para mí, y sin duda mi mejor apego a esta vida. Hoy me toca, me toca y duro, pero ya por fin me siento preparada, el miedo se esfumó. No sé como viene el resto del camino, pero estoy muy segura que los acompañaré y cuidaré hasta el final.

Soy todo lo que ellos tallaron en mí, y de nada se deben arrepentir, si hoy estoy dispuesta a enfrentar la vida con mis viejos es porque todo, absolutamente todo, se los debo a ellos.

Gracias mamá y papá.

(historia real)


Eva Inés González Salas es madre y profesora y pertenece al espectro autista. Cree en la educación sin premios ni castigos, basada en el amor y en el respeto por los demás. La encuentras en Instagram como @profeeva29 y  @mujer.enelespectro

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