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Empatía en el aula: ¿cómo aprender a convivir?

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Empatía en el aula: ¿cómo aprender a convivir?

Hoy en día muchas veces como educadoras, madres, amigas o colegas nos preguntamos de manera continua, ¿cuáles son los procesos de convivencia que viven nuestros hijos, estudiantes, amistades en un entorno educativo?

Si bien, por defecto en una institución educativa se trabaja en torno a la convivencia escolar, es necesario contar con el apoyo de padres, apoderados, directivos, personal docente, administrativos y estudiantes…

¿Qué conocemos por convivencia escolar? Podemos referirnos a esta como el aprender a convivir con el otro, aceptándolo de manera integra, si nos basamos en un marco conceptual que nos entrega el Ministerio de Educación, en su documento público, se define a la convivencia escolar como un conjunto de interacciones y relaciones que se producen entre la mayoría de los actores de una comunidad educativa, involucrando las relaciones interpersonales que se producen entre todos los agentes pertenecientes en el establecimiento.

Es relevante considerar que para esto se incluyen relaciones formales e informales que se producen, refiriéndose a los diversos modos que existen de conviven, en la interacción docente y estudiantes, tomando en cuenta la formación pedagógica y curricular, como los conflictos, vínculos amistosos y todos los tipos de relaciones existentes dentro de un aula o no.

Si se habla de convivencia se debe tener en claro que el convivir es algo cotidiano, tomándola como un proceso continuo, presente en todas las actividades diarias que se realizan, pero ¿cómo aprendemos a convivir? Para generar un proceso de acompañamiento es necesario que se conforme una triada escolar, contando con todos los participantes de la comunidad, generando convivencia, esperando que el currículum del hogar se cumpla, exista comunicación entre directivos, docentes, apoderados y estudiantes de manera óptima y continua, generando un clima de confianza y empatía.

Tomando en cuenta el concepto utilizado ultimo en el párrafo anterior, la empatía según RAE, se define como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos, siendo capaces de este modo de ponernos en su lugar…

Dentro del aula se generan diversos vínculos, tanto como de enseñanza, aprendizaje, amistades u otro tipo de relaciones interpersonales entre pares, por lo que como docente y madre me es relevante que dentro de los establecimientos existan programa de orientación que ayuden a los estudiantes a generar un crecimiento personal óptimo, que les permita así enfrentarse a cualquier oportunidad o situación problemática que conlleve su proceso de aprendizaje y por cierto crecimiento y/o maduración.

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Plan de orientación

A partir de lo anterior, deben tener claridad que los establecimientos deben contar de manera obligatoria con un plan de orientación, siendo capaces de utilizar estrategias entregadas por Ministerio de Educación, donde la institución podrá generar talleres o jornadas de la misma, incluyendo a los actores pertenecientes al establecimiento educativo, como se mencionó anteriormente: la tan famosa triada escolar.

Antes de convivir, es necesario que cada persona, humano, alumno o como ustedes le quieran llamar, se sienta reconocido por el medio que lo rodea, ya sea familia, amistades y colegio, como un ser, único, original y también valioso que crece a partir del contacto con otros, una comunidad, una familia, un establecimiento y que también siempre tendrá la capacidad o facultad de conocerse y reconocerse en público y de manera individual, es relevante que a partir de esto, sean capaces de proyectarse, tomando en cuenta sus habilidades, capacidades y limitaciones que a partir de su crecimiento personal y con ayuda de su familia y establecimiento sea capaz de reconocer y admitir.

Como un consejo o aprendizaje para todas nosotras es muy importante que los estudiantes, nuestros hijos o cualquier ser que se encuentre en constante crecimiento tenga claridad en su construir de manera individual y colectiva una representación positiva de si mismo, tomando en cuenta sus valores, características, motivaciones y también sus intereses para salir adelante, considerando sus experiencias de cambio a lo largo de su vida, ayudándolo así a analizar sus inquietudes o situaciones de vida, tomando en cuenta las distintas dimensiones que conlleva el desarrollarse como un ser, el autocuidado, respeto por si mismo, la discriminación y las formas que existen en el desarrollo del ser.

A modo personal, en el establecimiento en que hoy me encuentro trabajando junto al equipo de orientación, nos encontramos trabajando en un taller del desarrollo de las habilidades socio afectivas, el cual tiene como objetivo que los estudiantes, junto con sus tutores a cargo o llámese también profesores, reflexionen en torno a la convivencia con sus pares, entorno para tener una valoración de los otros, de si mismo y sus relaciones.

Empatía

A partir de eso trabajamos con el proceso de la empatía, concepto que nos ayuda a ser capaces de resolver conflictos de manera pacífica, manteniendo buenas relaciones con quienes rodean a los estudiantes y a nosotros también como docentes, la idea es promover estados de calma y optimismo, siendo capaces de empatizar con los otros, tomando decisiones responsables, para así evitar las conductas de riesgo, no tomando lo anterior mencionado como un proceso de una sola vez, sino que es una práctica continua hasta lograr que la empatía y el ser capaces de conocer al otro, poniéndonos en su lugar, identificando sus emociones nos permita que sea un proceso de aprendizaje agradable y que nos acompañe a lo largo de nuestras vidas.

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Explico y les cuento lo anterior ya que podemos juntas generar un buen ambiente con nuestros niños y niñas en casa, para que así puedan llevarlo a sus establecimientos de manera personal.

Como padres o profesionales de la educación, nos es más fácil a veces reconocer la empatía como una habilidad que se entiende como ser capaces de ponernos en la piel del otro para entender lo que esta pasando y sintiendo, implicando un desarrollo personal que no es sencillo y necesita de todos nosotros para generar climas de aula y de vida afectivos y respetuosos en general.

Este proceso de empatía nos permite notar como pueden sentir los demás, aquellos que nos rodean y además sentir y darnos cuenta como las acciones que puedo realizar afectarían o afectan al otro, al que me rodea tanto de manera positiva como negativa.

Les recomiendo que en sus casas como madres  o establecimientos si son profesoras observen el siguiente video

 

En el cual podemos preguntar que aspectos pueden ellos observar en lo observado, generando un momento reflexivo sobre su propio actuar, realizando algunos tipos de preguntas como: ¿cómo eran estos niños? ¿qué hacian mal? ¿por qué nadie los quiso ayudar? ¿alguna vez me he comportado de esta manera?, es relevante que como adultos seamos capaces de guiar este proceso con nuestros hijos o educandos de modo que el concepto y/o habilidad llamada empatía lo veamos como algo cercano a nosotros, una cualidad que encontramos a dirario en nuestras vidas, si bien la estamos intentando educar, cabe destacar que como adultos somos responsables muchas veces de esta educación emocional.

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La idea de la actividad propuesta es recomendar o guiar procesos afectivos y emocionales de los estudiantes o nuestros hijos, permitiendo que ellos de manera personal sean capaces de ponerse en el lugar del otro, guiando este aprendizaje socio afectivo mediante videos, situaciones vividas en familia o establecimientos, permitiendoles reconocer e identificar situaciones que vivimos a diario como un proceso de aprendizaje mutuo.

Para finalizar la actividad anterior podríamos generar algunas preguntas para que educandos, nuestros hijos o hijos/as de nuestras amistades sean capaces de identificar situaciones tales como: estar triste, llorar de emoción, sentirme feliz porque tengo una mascota nueva, sentirnos solos, estar resfriados, llorar por alguna calificación que no esperabamos o algo tan cotidiano como tener miedo al momento de acostarnos a dormir y cuando nuestros padres nos apagan las luces y dan un beso de buenas noches, expresar a los demas, a nuestra familia, madres, padres, amigos, compañeros de curso como nos sentimos en estas situaciones y quizás se genere un ambiente de aprendizaje mutuo, en dónde muchos de ellos y ellas sientan empatía por los procesos de crecimiento y/o maduración que esta viviendo el otro, cabe destacar que la empatía no se trabaja como una situación en la cual solo me pongo en el lugar del otro y lo ayudo cuando ocurre una situación negativa, sino que también soy capaz de ayudar, de sentir felicidad por el otro cuando me cuenta que obtuvo una buena calificación, las cosas que hicieron el fin de semana o la felicidad que sienten cuando los papás, mamás, hermanos o alguien cercano a ellos va al establecimiento a buscarlos por sorpresa y luego los lleva a pasear.

Las invito a que eduquemos desde el amor, desde el ayudar al otro para generar un clima adecuado, que permita aprendizaje y crecimiento mutuo, individual y familiar, es un proceso arduo y complejo, pero si cada una de nosotras es capaz de aportar un granito de arena a los procesos de enseñanza y aprendizaje que se encuentran a diario en nuestros hogares y también establecimientos podremos generar climas de empatia, logrando educar desde el cariño, la comprensión y el respeto.

Franccesca Astorga Espinoza.

Profesora de Educación General Básica.

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