Mi hijo no quiere comer: No obligues a tus hijos a comer
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Mi hijo no quiere comer: No obligues a tus hijos a comer

Psicología

Mi hijo no quiere comer: No obligues a tus hijos a comer

Mi hijo no quiere comer

A menudo escuchamos a los padres diciendo “Mi hijo no quiere comer” (es cosa de ver la cantidad de búsquedas que hay en google diariamente en relación al tema), la verdad para todos esos padres será difícil que encuentren razón a estas letras, porque básicamente a nosotros nos obligaron a comer cuando éramos niños y nos da la impresión que no tuvimos ningún problema con eso. Sin embargo, nuestra infancia giraba siempre en la premisa que el adulto sabía lo que nosotros necesitábamos y que nosotros éramos “chicos” y poco o nada sabíamos, incluso de nosotros mismos. Hoy queremos algo distinto para nuestros niños.

Los niños nacen y sienten, comprenden todo lo que pasa a su alrededor (aunque no saben nombrarlo) y pueden sentirlo; así mismo sienten lo que su cuerpo necesita y lo saben mejor que nosotros. Los niños no saben de horario: de noche o día; de hora de la comida, de hora del té. Saben cuando deben comer porque les da hambre y saben cuando no quiere comer.

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La cantidad que debe comer un niño obedece a la necesidad de los adultos de medir todo y tener el control de todo, así también los horarios en los que un niño debe comer.

¿ Qué hago si mi hijo no quiere comer ?

“¿Mamá? ¿por qué debe darme hambre a las 12.00 del día? A veces me dará hambre a las 13.00 y otras a las 15.00, no te estreses en luchar para que coma sin ganas, las ganas llegarán porque soy un niño sano” Esto nos diría nuestra guagua de 6 meses cuando nos desesperamos porque no comió toda la sopa. La verdad es que más allá de comer lo que pusiste en el plato, el niño se alimenta de toda la experiencia de comer: la satisfacción de compartir con los miembros de la familia, la sonrisa que encontró de sus padres, de la dinámica en sí. Si encuentra reproches, obligación de comer lo que no le gusta o no quiere, asociará la hora de comida con un estrés en la vida y eso se lo llevará hasta la adultez.

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¿Qué haría usted si su marido no la dejara pararse de la mesa hasta comerse todas las guatitas que preparó su suegra? ¿Qué haría usted si su novio le metiera a la fuerza cucharadas de la sopa que le hizo con “tanto amor”? – le parecería maltrato o ridículo y seguro arrancaría de esa relación. ¿Por qué hacerlo a los niños es normal y recomendable? ¿porque “son niños”? ¿por qué “no saben”?

Déjame contarte que los niños sí saben lo que necesitan y casi siempre lo piden, seguro no es siempre lo que quieres darle o en los horarios que debería ser desde tu mirada adulta, pero siempre piden y siempre saben.

No quiero que a mis hijas las obliguen a comer, no quiero porque necesito que aprendan que el cuerpo es de ellas y que ningún adulto puede decidir por sobre lo que a su cuerpo les gusta o desagrada.

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No quiero que a mis hijas las obliguen a comer porque quiero que sientan que al decir que NO a un adulto, éste las respeta y no las obliga a hacer lo que el “adulto” quiere

No quiero que a mis hijas las obliguen a comer, porque entiendo que a veces pueden sentir menos hambre, entiendo que a veces tengan otras cosas más importante que hacer porque a mí también me pasa y no querría que me obligaran.

No quiero que a mis hijas las obliguen a comer porque quiero que para ellas la instancia de hacerlo sea siempre satisfactoria y siempre busquen ese momento para compartir con los que aman.

¿Y tú? ¿Volverás a obligar a comer a tus niños?

Varinia Signorelli C.

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