Recomendaciones para elegir un colegio para tu hijo

  
Historias de padres e hijos en este proceso hay muchas. Desde el niño al que postularon a 5 colegios y no quedó en ninguno, a la que admitieron en 3 y no sabían en cuál matricularla. Los papás que optaron por el colegio más cercano a la casa o los que por tradición quieren que sus hijos estudien en uno determinado.

Son tantos los factores a considerar antes de optar por un colegio, que no es una elección para pensar de un día para otro. Por lo demás, el proceso debe hacerse cada vez con más tiempo de anticipación, sumando un estrés más a los padres y los niños.

En qué fijarse:

• Lo más importante es que los padres consideren cómo es cada hijo en particular, ya que no todos los niños se adaptan de igual forma a todos los colegios. El lenguaje es el mejor predictor y un desarrollo del lenguaje con marcado retraso o definitivamente anormal es un factor de riesgo, sobre todo para colegios bilingües, por ejemplo.

• Valor de la colegiatura. No sólo pensando en 1 hijo, si no en los que desean tener.

• Ubicación presente y futura del establecimiento.

• Misión y visión, valores, exigencias religiosas o civiles, etc.

• Si es laico o religioso.

• Si es importante el tema del deporte e infraestructura para ello.

• Tipo de educación y formación.

Cómo vivir el proceso

• La mejor forma de que los padres acompañen a su hijo es manteniendo la calma y transmitiéndole al niño tranquilidad y entusiasmo.

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• Pueden decirle que será un día especial y entretenido, que conocerá un lugar nuevo y a otros niños. Pueden incentivarlo con un premio: un paseo al parque o un helado al terminar la actividad.

• No es aconsejable plantearle al niño que va a enfrentar una situación muy difícil, porque sólo se pondrá más ansioso. 

• Tampoco hay que forzarlo. Si, llegado el momento, no quiere dar el examen, lo mejor es que los padres se acerquen a la profesora y le pregunten si pueden dar una vuelta y regresar en un rato más. De esa forma podrán calmarlo y transmitirle seguridad y confianza para volver a intentarlo. 

Uno de los factores determinantes en esa ansiedad paterna tiene que ver con el nivel de incertidumbre sobre lo que realmente tendrán que hacer sus hijos en esa hora o mañana en la que estarán siendo evaluados. Porque una cosa es saber que los van a hacer “jugar” -como aconsejan las profesoras que se les diga a los niños para no estresarlos- y otra muy distinta tener claro que hay, al menos, cinco áreas en las que los postulantes serán analizados, y que dentro de esas cinco áreas hay una serie de pruebas que tendrán que realizar: 

1. Lenguaje: esta es una de las habilidades más importantes para los colegios y la razón es clara: dominar el lenguaje es fundamental para tener éxito en todas las áreas, ya que la lectura y la escritura permiten a los niños comprender desde lo que leen hasta entender y ejecutar las órdenes. 

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2. Madurez: en Chile, los establecimientos aseguran no medir los conocimientos específicos de los niños, sino su grado de madurez en distintos niveles. Claro, a uno le cabe la pregunta: ¿Qué significa ser maduro cuando se está a punto de cumplir los cuatro años? La respuesta, en resumen, es la siguiente: un niño maduro es uno capaz de integrarse a un grupo, respetar a sus compañeros y que sabe cómo interactuar socialmente a con su entorno. Hay dos vías para evaluar esta característica.

3. Motricidad: las habilidades de motricidad fina son las que permiten controlar las manos y los dedos. Se necesitan para actividades como tocar un instrumento, cortar, amarrar un hilo, doblar, abrochar o desabrochar, amarrarse los cordones, etc. y son, en buena medida, las que trabajan los jardines infantiles. De hecho, según un estudio estadounidense, entre el 60% y el 70% del trabajo escolar requiere de esta habilidad.

4. Razonamiento visoespacial: es la habilidad del niño para razonar y resolver problemas usando imágenes, fotos, diagramas, formas geométricas, mapas y tablas. Por eso, implica interpretar y comprender la información visual y espacial para crear estrategias expresivas que involucren ambas áreas, como dibujar, hacer puzzles y otras actividades que requieren habilidades motoras finas. Por ejemplo, ordenar la mochila o el escritorio requiere del razonamiento visoespacial de su hijo.

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5. Pensamiento matemático: no se trata de que sepa resolver operaciones matemáticas complejas, sino de que sea capaz de aplicar a tareas simples el razonamiento lógico que le permitirá desarrollarlas cuando sea más grande. Entre las habilidades que a los cuatro años un niño debería tener desarrolladas se cuentan la búsqueda de patrones y secuencias y la capacidad de ordenar elementos según criterios de tamaño, color o textura, entre otros. 
 

Sin duda es un tema que nos preocupa y que nos llega a todas ¿cómo fue tu experiencia buscando colegio para tus hijos?

Equipo Super Madre. 

One Response

  1. Marisol
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