Células madre y parálisis cerebral: qué dice la evidencia hoy

La sangre de cordón mostró un beneficio motor pequeño en algunos niños, pero no es un tratamiento aprobado. Lo que dicen los ensayos, las alertas sobre clínicas y las terapias con evidencia.

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La sangre de cordón mostró un beneficio motor pequeño en algunos niños, pero no es un tratamiento aprobado. Lo que dicen los ensayos, las alertas sobre clínicas y las terapias con evidencia.

Hoy las células madre no son un tratamiento aprobado para la parálisis cerebral: siguen siendo experimentales y solo deberían recibirse dentro de un ensayo clínico autorizado, que por regla general no cobra a las familias. El análisis más completo hasta ahora (Pediatrics, 2025, con datos de 341 niños de 11 estudios) encontró que la sangre de cordón umbilical mejoró la función motora gruesa en unos 1,4 puntos de una escala de 100 al año, sobre todo en menores de 5 años con parálisis cerebral leve, un beneficio real pero pequeño. Los tratamientos con evidencia sólida siguen siendo la rehabilitación intensiva orientada a metas y el manejo de la espasticidad, por ejemplo con toxina botulínica.

Este artículo reemplaza una nota de 2018 que presentaba estos resultados como una gran mejora y que incluía publicidad de un banco privado de células madre. Lo actualizamos porque la investigación avanzó y porque, como madres, merecemos información sin promesas.

¿Qué es la parálisis cerebral?

Es un grupo de trastornos que afectan la capacidad de moverse y de mantener el equilibrio y la postura, causados por un desarrollo anormal del cerebro o por una lesión del cerebro en desarrollo. No es progresiva: la lesión no avanza, aunque sus efectos cambian a medida que el niño crece. Es la discapacidad física más frecuente de la infancia y afecta a cerca de 1 de cada 500 nacidos vivos.

Entre el 85% y el 90% de los casos es congénita: la lesión ocurre antes o durante el nacimiento. Entre los factores de riesgo están el parto prematuro, el bajo peso al nacer, los embarazos múltiples, las infecciones durante el embarazo, la ictericia grave no tratada y complicaciones del parto como el desprendimiento de placenta o problemas con el cordón (al nacer, la primera evaluación de la guagua incluye el test de Apgar). El resto es adquirida después del nacimiento, por ejemplo tras una meningitis o un golpe grave en la cabeza.

¿Qué mostró el estudio de la Universidad de Duke?

La nota original se basaba en un ensayo de la Universidad de Duke publicado en 2017. Participaron 63 niños de 1 a 6 años con parálisis cerebral, que recibieron una infusión de su propia sangre de cordón umbilical o un placebo, y después lo contrario un año más tarde.

El resultado principal fue negativo: al año no hubo diferencia en la función motora entre los niños tratados y los que recibieron placebo. Solo en un análisis por subgrupos, los niños que recibieron una dosis mayor de células mejoraron más de lo esperado para su edad y gravedad. Eso es una pista para seguir investigando, no la demostración de que el tratamiento funciona.

¿Qué dicen las revisiones más recientes?

Desde entonces se han publicado varios ensayos y revisiones. Esto es lo que muestran, en conjunto:

Tipo de célulasQué muestra la evidenciaEstado
Sangre de cordón umbilical (células mononucleares)Mejora pequeña de la función motora gruesa (1,4 puntos de 100 al año), mayor con dosis altas y en menores de 5 años con parálisis leveExperimental; una revisión de 2020 la calificó como algo más eficaz que la rehabilitación sola (evidencia de calidad moderada)
Células mesenquimales (de tejido de cordón u otras fuentes)Mejoras en la función motora en metaanálisis de 2025 y 2026, con estudios muy distintos entre síExperimental; sin ensayos de fase 3 publicados
Células de médula ósea y otrasResultados variablesExperimental

Las revisiones coinciden en tres límites: los estudios son pequeños y muy distintos en tipo de célula, dosis y vía, el seguimiento es corto, y no hay ensayos grandes de fase 3, que son los que permiten aprobar un tratamiento. En los ensayos controlados, los efectos adversos graves no fueron más frecuentes que en los grupos control, pero los datos de seguridad a largo plazo son escasos.

¿Por qué las células madre solo deberían usarse en ensayos clínicos?

Porque todavía no sabemos qué células, qué dosis, qué vía ni cuáles de nuestros hijos se benefician, y esas respuestas solo salen de ensayos bien diseñados. Las guías de la Sociedad Internacional para la Investigación con Células Madre (ISSCR, actualizadas en 2025) piden que estos productos demuestren seguridad y eficacia antes de ofrecerse a pacientes, y señalan que, como regla general, a los participantes de un ensayo no se les debe cobrar por recibir el producto en investigación.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recuerda que los únicos productos de células madre aprobados en ese país son las células formadoras de sangre del cordón umbilical, y solo para enfermedades que afectan la producción de la sangre; ningún producto de este tipo está aprobado para tratar enfermedades neurológicas.

Riesgos de las clínicas que venden células madre

Hay clínicas, dentro y fuera de Chile, que nos ofrecen “terapias con células madre” para la parálisis cerebral a cambio de mucho dinero. La FDA ha recibido reportes de ceguera, formación de tumores e infecciones graves (algunas en la sangre) tras productos no aprobados, y advierte que si a una familia le cobran o se los ofrecen fuera de un ensayo clínico, lo más probable es que la estén engañando.

Señales de alerta que conviene mirar con cuidado:

  • Prometen mejoras grandes o “curas” y muestran testimonios en vez de estudios publicados.
  • Dicen tratar muchas enfermedades distintas con el mismo producto.
  • Cobran por el tratamiento o por “participar” en un estudio.
  • No pueden mostrar la aprobación de un comité de ética ni de la autoridad sanitaria.

Si nos ofrecen algo así, lo primero es llevar la información al neurólogo o al fisiatra de nuestro hijo antes de decidir.

¿Sirve guardar la sangre del cordón de mi guagua?

La Academia Americana de Pediatría (2017) explica que la sangre de cordón es una excelente fuente de células para trasplantes en enfermedades de la sangre, el sistema inmune y algunas metabólicas. Pero la guarda en bancos privados tiene un costo importante para la familia, la muestra puede no usarse nunca, y esos bancos se usan poco para tratamientos y están menos regulados que los bancos públicos, donde donar es gratis y la muestra queda disponible para quien la necesite. Guardarla “por si acaso” para tratar una parálisis cerebral en el futuro no tiene hoy respaldo.

¿Qué tratamientos tienen evidencia en la parálisis cerebral?

La revisión de referencia sobre el tema (Novak y colaboradores, 2020, con metodología GRADE) clasifica como eficaces, entre otras:

  • Rehabilitación motora activa: entrenamiento orientado a metas, entrenamiento de tareas específicas, terapia de movimiento inducido por restricción y entrenamiento bimanual (para el brazo más afectado), entrenamiento de fuerza, entrenamiento en trotadora y programas en el hogar.
  • Manejo de la espasticidad: toxina botulínica (con mejores resultados si se combina con yesos o terapia ocupacional), diazepam, baclofeno intratecal y rizotomía dorsal selectiva en casos seleccionados.
  • Prevención de complicaciones: vigilancia de caderas con controles periódicos, corrección de escoliosis, cuidado dental y tratamiento de la epilepsia cuando la hay.

Las dosis y la elección de cada medida las define, junto a nosotras, el equipo tratante (neurólogo, fisiatra, kinesiólogo, terapeuta ocupacional, fonoaudiólogo), según las metas de cada niño. Empezar pronto importa: hoy la parálisis cerebral puede diagnosticarse antes de los 6 meses de edad corregida combinando una resonancia magnética con evaluaciones estandarizadas del movimiento, lo que permite derivar a intervención temprana cuando el cerebro está más plástico (en por qué estimular el desarrollo de los niños pequeños hablamos de esa etapa).

Sobre el autismo circulan promesas parecidas con las células madre; las revisamos en células madre y autismo: qué dice la evidencia.

Cuándo consultar

La señal principal es un retraso en los hitos del movimiento. Consultemos con el pediatra, o en el control sano del CESFAM, si nuestro hijo:

  • Antes de los 6 meses: la cabeza se le va hacia atrás cuando lo levantamos estando acostado de espaldas, se siente muy rígido o muy blando, o al tomarlo las piernas se le ponen tiesas y se cruzan como tijera.
  • Después de los 6 meses: no se da vuelta hacia ningún lado.
  • Después de los 10 meses: gatea de forma dispareja, empujando con una mano y una pierna y arrastrando las del otro lado.

En un niño con parálisis cerebral, vamos de inmediato a urgencia si de repente está muy somnoliento, confundido o cuesta despertarlo, si pierde de golpe la capacidad de hablar, ver o moverse, o si se desmaya.

Ante una urgencia, ve al servicio de urgencia más cercano o llama a Salud Responde, 600 360 7777.

Preguntas frecuentes

¿La parálisis cerebral tiene cura?

No tiene cura, pero el tratamiento mejora mucho la vida de los niños y sus familias. En países de altos ingresos, 2 de cada 3 personas con parálisis cerebral caminan, 3 de cada 4 hablan y la mitad tiene inteligencia normal.

¿Las células madre del propio cordón funcionan mejor que las donadas?

No hay evidencia de que las propias sean mejores. Los ensayos han usado ambas, y en la revisión de 2026 ocho de los diez estudios usaron células de donantes.

¿Cómo sé si un ensayo clínico es serio?

Debe tener aprobación de un comité de ética y de la autoridad sanitaria y, por regla general, no cobrar por el producto en investigación. Estar inscrito en un registro como ClinicalTrials.gov no basta por sí solo: la FDA advierte que aparecer ahí no significa que el producto sea legal. Conviene revisarlo con el neurólogo tratante.

Fuentes

Cómo elaboramos y revisamos nuestros artículos de salud: política editorial de Supermadre.

Varinia Signorelli
Varinia Signorelli

Fundadora y CEO de Supermadre. Psicóloga Infanto/Juvenil y de la Mujer. Magíster en psicología clínica. Terapeuta certificada en ESDM (Modelo de Denver de inicio temprano)

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