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Educar desde el amor

Educación

Educar desde el amor

Por Eva González

¿Cuál es la emoción que más te agrada? Probablemente pienses en una de aquellas que te hacen sentir bien ¿verdad?, a mí me pasa lo mismo y durante mucho tiempo busqué y estudié sobre cuál era la emoción más importante, hasta que lo leí del gran Humberto Maturana, quien dice que la emoción más importante es el amor, por tanto, todo lo malo que ocurre no es más que producto del des – amor.

Yo educo, y como deseo que mis estudiantes, además de aprender, sepan que siempre seré un “lugar seguro” para ellos, decidí que siempre lo haría desde el amor. ¿Cómo? Lo primero es lo que después llamamos “el lazo de amor” con los niños/as; pienso que, si tus estudiantes te quieren, aprenden mejor, y ¡es verdad!, el trato, respeto a sus diferencias, validar lo que sienten, sus tiempos, y tanto más. Todo esto se construye desde la primera impresión que les dé a los niños/as. Luego de presentarme, inmediatamente, no expongo la metodología de trabajo o las normas de la clase, más bien les cuento quien soy yo y por qué estoy ahí (por amor a mis alumnos), les cuento que no trabajo con castigos, y les explico lo que son las consecuencias lógicas, que no doy premios, y les cuento por qué (yo no sería capaz de matar su altruismo)  no me gusta anotar en su hoja de vida, pues si logramos querernos no veo necesidad de escribir algo sobre ellos un libro, y que todo nuestro trabajo estará siempre centrado en el respeto y el amor. ¡Listo! A esa altura, comienzo a ver unos ojitos brillantes de emoción por algo diferente. Una vez una niña me dijo, “profe, ¿y que va a hacer cuando alguien se porte mal?” Me tomé la cara y con expresión de asombro le dije: “¿qué es portarse mal?” Y dijo, “no sé, profe, hablar, pararse, esas cosas”. “Claro, entiendo”, respondí;” lo que pasa es que eso para mí es natural, lo que no quiere decir que van a hablar o pararse durante toda la clase, porque yo necesito enseñarles muchas cosas. Sobre qué haría, yo conversaría con ese/a niño/a, para que podamos trabajar respetando los tiempos, ¡es más!, creo que podemos tener tiempos de descanso, en el que se pueden parar, descansar, hablar, y todos nos relajamos un poquito.  Por ejemplo: la atención dura aproximadamente 30 minutos, y la clase 90, eso quiere decir que, si la hacemos de corrido, a esos 30 minutos ustedes dejarían de prestarme atención, por lo tanto, estaríamos perdiendo tiempo muy valioso y no sería bueno para lograr nuestras metas”.

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“¡Tengo una propuesta! para evitar perder nuestros tiempos ¿les parece si organizamos nuestra clase con descansos?” Se escucha a coro un ¡sí! “muy bien, entonces cada 30 minutos daremos 5 de descanso, puedes conversar, descansar, ir a hablar con un amigo a otro puesto, etc. Eso si nos comprometemos a que cuando terminen los 5 minutos volveremos a nuestra actividad con una buena disposición”. Ahí están de nuevo esos ojitos brillantes mirándote con entusiasmo, ganas, curiosidad y sobre todo con AMOR.

Y así comienza el viaje con desafíos hermosos, intentando derribar estructuras que creo nada aportan, formando seres integrales, empáticos, dando espacios para enseñar nuevas palabras para que las practiquen con sus familias y las apliquen la mayor cantidad de veces que puedan. Palabras como mentalización (base de la empatía), apego, inclusión, son sus tareas en su quehacer diario, hasta que finalmente son parte de nuestra cotidianeidad, las vamos aprendiendo de a una.

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Por último, antes de despedirnos, día a día recordamos: ¡Siempre soy una buena persona, incluso en mis peores momentos!

¿Sabes qué pasa con ellos? Aprenden, porque nos queremos, nos respetamos, nos escuchamos, ¡claro! No es inmediato, pero el proceso es hermoso, porque ves su cambio. Diferente en cada uno, pero ninguno más bello que otro. El malvado des – amor desaparece y solo nos educamos (porque ellos cada día me enseñan algo), NOS EDUCAMOS DESDE EL AMOR.

Eva Inés González Salas es madre y profesora y pertenece al espectro autista. Cree en la educación sin premios ni castigos, basada en el amor y en el respeto por los demás.
Puedes encontrarla en Instagram: @profeeva29 @mujer.enelespectro

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