Estimulación en el Primer año de vida
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Estimulación en el Primer año de vida

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Estimulación en el Primer año de vida

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No hay duda de que como mamá o papá, uno de nuestras principales preocupaciones es entregarles a nuestros hijos todas las herramientas que estén a nuestro alcance para que ellos puedan llegar a su máximo potencial.

Por lo anterior, no sería raro que ya hayas comenzado esta tarea, poniéndole música cuando aún estaba en su proceso de gestación. Bueno, ahora que ya ha nacido, también puedes comenzar su estimulación temprana, especialmente si consideramos que las neuronas presentan un crecimiento explosivo hasta los 3 años. Entonces, entre cuanto antes empieces, ¡mejor!

Además, no te tomará más de 20 minutos diarios, en los cuales -además de estar aportándole herramientas para su futuro- podrán compartir tiempo juntos, potenciando el apego que es tan necesario.

De 0 a 3 meses

Acabas de transformarte en padre o madre y como podrás haber observado, tu guagua experimenta avances asombrosos a nivel físico, como levantar cabeza, fijar vista, entre otros, pero también a nivel cerebral hay una gran estimulación, pues sus neuronas están conectándose entre sí. Para ayudar a que esto ocurra, la leche materna es un excelente estimulador.

El hecho de que tu hijo se prenda a tu pecho, le da satisfacción a 3 necesidades de acuerdo a estudios del psicoanalista René Spitz, estudioso de la teoría del apego: hambre, sensación de saciedad y contacto con el mundo externo, representando por la piel de la mamá.

Otro beneficio de la lactancia es que al estar obligada a cambiar de pecho, se potencia la simetría corporal. En el caso de que uses mamadera, también se te sugiere que alternes los lados al momento de la toma para conseguir el efecto que te comentamos.

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Pero también pueden ejercitarse. ¿Cómo? ¡Con unos ricos masajes! También basta con 15 a 20 minutos diarios (idealmente que los practiques después del baño, porque así quedará relajado). Éstos estimulan tanto sus músculos -ya que al ser tan chiquitito aún no puede hacerlo por sí mismo- y también sus terminales nerviosas, favoreciendo su desarrollo.

Antes de los 4 meses los expertos recomiendan no recurrir a centros de estimulación temprana, pues con simples ejercicios y principalmente a través del contacto permanente contigo, piel a piel, tu hijo estará recibiendo todo lo que necesita en sus primeros 90 días.

De 3 a 6 meses

Ya está más grande y responde a tus estímulos con sonrisas y balbuceos que de seguro te tienen feliz. Hay que aprovechar su mayor contacto con el mundo para realizar diversas actividades acordes a su edad como jugar con sonajeros, ya que le ayudará a diferenciar sonidos, lo que será muy importante cuando comience a desarrollar el lenguaje.

Otro ejercicio puede ser el ubicarlo frente a un espejo y describirle lo que están viendo como: “ahí está la mamá y ahí está Andrecito”, esto le ayudará a ir entendiendo que es un ser independiente a su persona de apego.

También hay menores que ya cerca de los 5 o 6 meses comienzan a probar frutas (siempre con la aprobación previa del pediatra). Si éste es tu caso, entonces aprovecha que comienza a haber cada vez mayor variedad de éstas y dale todas las aconsejadas para su edad. Así estarás apoyando el desarrollo del sentido del gusto.

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Puedes jugar a diferenciar las partes de su cuerpo. Mientras le haces masajes o simplemente a través de canciones, anda contándole cómo se llaman y verás que a corto plazo será capaz de tocarlas cuando tú las nombres.

Los libros son una excelente herramienta para que lo ayudes a descubrir colores, objetos y animales, estimulando principalmente la vista.

Para fortalecer los músculos y ayudarlo a sentarse, puedes hacer un ejercicio muy simple y en el que él lo pasará muy bien. Acuéstalo en la cama boca arriba, toma sus manitos y suavemente ayúdalo a sentarse. Luego, de a poquito, ayúdalo a volver a su posición. Esto lo puedes repetir tantas veces quiera tu hijo, pues podría cansarse o aburrirse. Repetir tantas veces el niño quiera, pero hay que considerar que esto los cansa.

De 6 a 9 meses

Este es el tramo del gateo, el cuál no debiese ser muy difícil de conseguir, ya que el ejercicio que te enseñamos en el tramo anterior, lo ayudará a fortalecer los músculos. Sin embargo, puede estar tardando más de lo esperado o simplemente quieres tratar de que lo haga cuanto antes, y para eso existen diversos consejos como gatear junto a él para que te vea y quiera imitarte. Puedes hacerlo entretenido, imitando sonidos de diversos animales.

Jugar a la escondida a esta edad será muy beneficioso para él, pues le estarás ayudando a entender que las cosas cuando no están a la vista no significa que desaparezcan para siempre. Así, poco a poco, podrá ir adquiriendo independencia, que necesitará una vez que sea mayor.

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Por último, ya habrás notado que tu hijo trata de conversar cada vez más seguir. Pues síguele la corriente, y responde a sus llamados tal como si fuera una charla real, procurando emplear palabras fáciles para que te entienda y a la larga pueda pronunciarlas.

De 9 a 12 meses

Ya casi cumple 1 año y de seguro está intentando caminar (o los más avanzados ya comenzaron hace poquito) y se mete a la boca todo lo que encuentra en su camino. En esta etapa, en la que ves cómo se transforma lentamente en un niño, necesitan saber hacer giros laterales, sentarse y ponerse de rodillas. Para ayudarlo, ponle obstáculos o aléjale el juguete para obligarlo a trasladarse.

Si ya da pasos, déjalo que camine por las zonas de la casa que no representen un peligro. Ideal por piezas y pasillos, evitando la cocina y balcones. Además, créale momentos cortos de juego en los que esté sentado por un rato, especialmente con juguetes que sean de encajar, revolver y tirar.

Todo un desafío muy entretenido. recordemos que además del ejercicio, los niños necesitan jugar y qué mejor que jugar con su mamá. Generará un lazo imborrable y te ayudar´a mejorar la comunicación con tu hijo hasta que sea grande.

 

Equipo Supermadre

 

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