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Maltrato infantil: las consecuencias de criar con golpes, tirones de orejas y castigos

Psicología

Maltrato infantil: las consecuencias de criar con golpes, tirones de orejas y castigos

Lamentablemente, los correctivos a los niños representan el pensamiento de un alto porcentaje de las madres y padres en nuestro país.

Y claro, es alarmante, porque los psicólogos no nos cansamos en repetir una y otra vez lo que genera en los niños este tipo de prácticas. Porque Chile Crece Contigo difunde un mensaje de respeto en la crianza hace ya varios años, y porque la salud mental de los chilenos no tiene nada de bueno como para jactarse.

Quienes trabajamos con el área emocional de las personas, sabemos muy bien cómo es que los vínculos tempranos y la relación con nuestro cuidador nos marca para toda la vida y nos configura como el adulto que somos.

Ser castigados por nuestros padres, golpeados con “coscachos”, tirones de oreja, palmadas o patadas en el “poto”, entre otras. O agredidos emocionalmente con gritos, insultos, amenazas, burlas e ironía, nos deja propensos a una peor salud mental en la adultez. Y por favor, no me diga que a usted le pegaron y está súper bien, porque es la primera señal de normalización del maltrato y es lo primero que demuestra que usted está dañado.

No soy yo la primera en alzar la voz por este tema. Es toda una ola de organizaciones, psicólogos, psiquiatras y educadoras quiénes manejan esta información y que comprenden el daño que se genera al normalizar el maltrato infantil.

El castigo genera dolor, genera rabia y ambas son emociones que no podemos matabolizar solos en la infancia, necesitamos de nuestros padres que nos ayuden.

¿Qué es maltrato Infantil?

Según detallan en el Cuarto Estudio de Maltrato Infantil en Chile de la UNICEF, son cuatro los principales tipos de maltrato infantil que se repiten en el ámbito familiar: maltrato físico, abuso sexual, maltrato emocional y negligencia.

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1. Maltrato físico

Se relaciona a los actos infligidos por un cuidador que causan un daño físico real o tienen el potencial de provocarlo. A su vez, la violencia física fue dividida en dos categorías:

Violencia física leve, que tiene que ver con arrinconar, palmadas, tirar objetos que puedan herir, empujar, tirar el pelo o las orejas.

Violencia física grave, que apunta a golpes de puño o con otra cosa que pueda herir, golpizas, arrastrar por el suelo, quemaduras y/o amenazas con pistola o armas blancas.

2. Abuso sexual

Actos en que una persona usa a un niño para su gratificación sexual.

3. Abuso emocional

Se produce cuando un cuidador no brinda las condiciones apropiadas y propicias e incluye actos que tienen efectos adversos sobre la salud emocional y el desarrollo del niño. Tales actos incluyen la restricción de los movimientos del niño o niña, la denigración, la ridiculización, las amenazas e intimidación, la discriminación, el rechazo y otras formas no físicas de tratamiento hostil.

4. Descuido o negligencia

Es ocasionado cuando uno de los padres no toma medidas para promover el desarrollo de un niño o niña (estando en condiciones de hacerlo) en una o varias de las siguientes áreas: salud, educación, desarrollo emocional, nutrición, amparo y condiciones de vida segura. Por lo tanto, el descuido se distingue de la situación de pobreza ya que puede ocurrir solo en los casos en que las familias u otras personas a cargo disponen de recursos razonables.

Consecuencias de criar con golpes y castigos

Según esta misma investigación realizada por la Unicef en nuestro país, las consecuencias del maltrato y la violencia en los niños, niñas y adolescentes:

  • Peores relaciones con los padres
  • Menor rendimiento escolar
  • Mayor consumo de medicamentos para mejorar rendimiento o comportamiento
  • Malas relaciones con los compañeros de colegio
  • Mayor consumo de alcohol y droga
  • Peores relaciones con los profesores
  • Mayor victimización de agresiones de parte de compañeros de colegio
  • Mayor nivel de justificación de la violencia en la formación de los hijos/as
  • Lesiones corporales (en los casos de la violencia física)
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Pero, ¿cómo se hace cuando son mis padres los que me generan esa rabia o ese estrés? No hay mucha salida ahí, más que un círculo vicioso de más miedo, inseguridad y rabia que no ayuda a un buen desarrollo infantil. El castigo produce efectos colaterales problemáticos y no enseña conductas nuevas. Produce que los niños nos tengan miedo, nos mientan, nos oculten sus problemas y se sientan solos.

¿Qué se hace entonces? ¿Qué se hace si no tenemos estrategias?¿Qué hacemos si nos sentimos solas y muchas veces la rabia hacia la conducta de nuestros hijos, nos hace tomar el camino del castigo y la violencia como método de crianza?

Entender que no es culpa nuestra, pero que si es nuestra responsabilidad. Una responsabilidad tiene que ver con hacernos cargo. En este caso, hacernos cargo de algo que no estamos haciendo bien, que es un delito y que daña a nuestros pequeños. Estamos obligadas a informarnos y a entender que nuestra relación con los hijos está mediada por varias cosas.

Una de ellas es el temperamento, el nuestro y el de nuestros hijos, que muchas veces son diferentes. Existen técnicas que enseñan y que propician el que ambos temperamentos convivan en mejor relación, produciéndose un ajuste que es beneficioso para ambos. Para relacionarnos bien, debemos conocernos y comprendernos.

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Otra de las variables importantes es cómo es que estamos mirando a nuestros hijos y si somos capaces de leer su conducta con la real intención del niño, empatizar, poder comprender el por qué, el qué hay debajo de una conducta nos ayuda a poder actuar de una manera más atingente.

Otra de las variables que me gustaría mencionar, porque me parece de gran valor, es lo que genera la acción, la conducta o la protesta de nuestro hijo. Eso que nos produce va a condicionar la manera que tengo para responder. Lo que gatilla su conducta pueden ser muchas cosas, pero cuando entiendo que eso que gatilla no soy yo como madre sino que soy “yo niño”, tal vez con mis propias frustraciones, nos libera de tomar decisiones que afectarán al niño, que será el futuro adulto que queremos evitar venga a incrementar el porcentaje de problemas y enfermedades mentales de nuestro país.

No es fácil, pero si pedimos ayuda, cualquier psicólogo puede ayudarte. Infórmate sobre el tema, y te aseguro traerá más efectos positivos que una tirón de pelo o palmazo, que nos llevará a estar parados en este mismo punto 100 años después.

 

Varinia Signorelli

Psicóloga infanto-juvenil

Directora Supermadre.net

 

Columna publicada en Biut.cl de La Tercera. 

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