Regulación emocional infantil

  
“Vicente, ¿qué es la pena, qué es la alegría o la rabia?”, Vicente de 5 años responde: “Ay no sé, esas cosas, a las que les dan importancia…ehh como que se llaman mmmm sentimientos ¿parece?”
Así me comenta un pequeño en sesión el pasado sábado de noviembre y no dejo de pensar que para los niños y niñas sí sigue siendo un misterio el mundo emocional y que para ello, es clave la guía de un adulto. La emoción en sí es una herramienta biológicamente programada, para construir y transmitir significados a las experiencias que van teniendo los pequeños, de ahí el enojo, la rabia, la pena, la alegría.
La regulación de las emociones es el mecanismo para cambian el significado que la emoción le dio a la experiencia. Me explico, cuando usted está frente a un niño, que apenas sabe que es una emoción, que no sabe cómo reconocerla ni cómo manejarla (cosa que a veces ni los adultos manejamos a la perfección sobre todo cuando juega chile, pierde y queda un desastre en las calles) usted como guía ofrézcale ayuda:

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1ero) Ayúdelo a reconocer la emoción que está sintiendo
2do) Sea su regulador externo, es decir, otórguele calma y contención (volcándose en el lugar del niño y desde cómo está sintiendo el niño, no ud. como adulto)
3ero) De esta forma usted le va enseñando al pequeño a generar desde una regulación externa: una regulación interna. Ya que el pequeño irá entendiendo qué emoción es la que va sintiendo de acuerdo a diferentes contextos y qué hacer con ello (sin explotar de forma sorpresiva)
4to) Ofrézcale opciones de qué puede hacer el niño para una próxima vez cuando algo le ocurra: Por ejemplo si debe enfrentar a un perro y este le da miedo.
5to) Que el niño o niña sepa que el cuidador está disponible al cuidado para él y que está en un ambiente seguro.
6to) El time in, es decir, quedarse al lado junto a sus hijos, mostrando disponibilidad y diciendo frases como: “Sé que tienes rabia, pena y que encuentras injusto lo que te dije pero aquí estaré para ti” implica un dialogo, entendimiento y regulación que llevan a un adulto seguro.
7mo) El time out entonces, se utiliza, cuando como adultos, nos damos cuenta con total humildad, de que estamos cansados y a punto de colapsar. Miramos a quien esté al lado (persona adulta) pedimos ayuda, y vamos a tranquilizarnos (time out: por ejemplo mojándonos la cara, dando una vuelta y volviendo para calmarnos) para luego y después de respirar, retomar nuestro rol de cuidador regulador.

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Isabel Lopez Turner

Psicóloga 

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One Response

  1. Carolina
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