¿Cuál es la importancia de vivenciar nuestras emociones?
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¿Cuál es la importancia de vivenciar nuestras emociones?

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¿Cuál es la importancia de vivenciar nuestras emociones?

No sé si a ustedes les pasa; hay días en que la rutina me hace sentir que funciono en piloto automático.

El trabajo, los hijos, los estudios, las compras, las cuentas y un sinfín de responsabilidades que asumimos son parte de nuestro día a día y se transforman en nuestra ajetreada rutina. Y cuando en algún momento paramos, sólo vemos que hemos estado en modo automático, como robots haciendo tareas. ¿Te suena familiar?

Definamos el “modo automático”. Para mí es vivir sin vivenciar. Es acostumbrarse a dar respuesta a nuestras necesidades sin darnos cuenta de que cada acción, cada momento, que cada interacción impacta en mí, en mi cuerpo y en mis sensaciones. Sumado a ello, el mundo actual se confabula para boicotear nuestro sentir, pareciera que no importaran las emociones.

Pero ¿qué sentido tiene centrar la mirada en las emociones? En este artículo quiero mostrar que tiene total sentido. Al menos a mí, me cambió la vida.

Para partir debemos entender que nuestras emociones están directamente relacionadas con nuestra corporalidad, es información genuina que nos reporta de todo lo que nos ocurre. Para saber lo que nos pasa no sólo debemos buscar las respuestas en el intelecto, la información que entrega nuestro cuerpo es demasiado valiosa como para ignorarla. Si nuestro objetivo es volcar la mirada hacia las emociones, hacia hacer consciente nuestra experiencia vital es primordial poder restablecer nuestra conexión con el cuerpo. Es muy común ver en mis pacientes que muestran una notable dificultad en reconocer una emoción, les cuesta identificar una sensación, por alguna razón, en sus vidas comenzaron a ignorar esa información que las desconectó de sus reales necesidades.

Una emoción es el enfoque de nuestra excitación de tal manera que tenga significado. Las emociones son el significado de nuestras experiencias. El estimular las experiencias y la expresión de las emociones hacen que nuestra existencia sea comprensible y satisfactoria.

En mi caso, aún recuerdo la presión en mi pecho y las ganas de llorar que sentía todas las mañanas antes de ir al trabajo, duró meses. Ignoré mi cuerpo, sus mensajes, todo por hacer lo políticamente correcto, aferrarme a un “compromiso” y cumplir mi responsabilidad. Hasta que en cierto minuto todo fue más intenso y me di cuenta de que esto era angustia y no era feliz, debía salir de ahí. Fue una de las mejores decisiones de mi vida. Para tomar esa decisión tuve que poner atención a mis sensaciones, a mis emociones, era demasiado evidente y no lo quería ver.  No es mi idea que mañana te levantes pensando en renunciar en tu trabajo. Lo que quiero mostrar es la importancia de escucharnos. Nuestro cuerpo esta dando información muy importante, incluso durante mucho tiempo y simplemente ignoramos y aplicamos modo automático.

Vivir las emociones es estar atenta a esas pequeñas o grandes señales que nos da el cuerpo. Una presión en el pecho, mis manos sudorosas, pesadez en los hombros, el nudo en la garganta, el cosquilleo en el estómago o tantas otras, vital información para saber lo que nos pasa. La emoción debemos vivirla, quedarnos con ella por más incómoda que sea. Es increíble la cantidad de veces que las pasamos por alto o identificando que son emociones “negativas” las reprimimos y evitamos.

Ahora, la pregunta que nos debemos plantear es, ¿Cuál es la importancia de vivenciar nuestras emociones?

Sentir para avanzar

El vivir mis emociones es el primer paso para avanzar en la vida y no quedarme “pegada”. Sobretodo cuando nos toca pasarlo mal. Al igual que un proceso de duelo, debemos llorar, sentir, sufrir; es imposible saltarnos el dolor, si ignoramos, reprimimos o evitamos, no cerraremos esa etapa. Lo mismo ocurre con cada una de nuestras emociones, debemos acostumbrarnos a vivirlas, no ignorarlas. Poner atención a lo que nos pasa es un afrontar nuestra vida en vez de evitarla. El poder sentir las emociones no es sinónimo de debilidad, es el inicio para poder salir adelante.

Cuanto mas consientes estamos de nosotras mismas, de lo que nos pasa, más conectadas podemos estar con el mundo que nos rodea, el descubrirnos nos abre a nuevas experiencias. Esto es avanzar.

Sentir para cambiar

Al prestar atención a nosotras mismas, llegamos a conocer cuál es nuestra verdadera experiencia. El permitirse vivir las emociones y ser conscientes de lo que me pasa, adoptándolo como una forma de vida, nos da paso a vivir con mayor intensidad, nos permite darnos cuenta y poder tomar la decisión de un cambio. Salir de lo que me hace daño o perpetuar lo que me hace feliz. Para esto, es vital el estar muy atentas y ser curiosas con nuestra experiencia. El estar atentas a nuestra experiencia nos puede llevar a tomar importantes decisiones de cambio, desde modificar la forma de actuar frente a una persona que me hace daño o hasta decidir iniciar terapia con apoyo profesional.

Cabe mencionar al Dr. Joel Latner (2007) que plantea “… el resultado de estar atentos es abrirse a emociones, que sean valiosas e irremplazables. Si las reducimos al mínimo (o a cualquier otro componente de nuestra experiencia) empobrecemos nuestras vidas. Si al buscar solución a nuestros conflictos, apartamos algunas dificultades inherentes (vergüenza, miedo, angustia o ira) disminuimos el conflicto, pero también la utilidad y satisfacción de la solución. Aunque nos parezcan amenazadores, el contacto con los elementos de nuestra experiencia actúa para fortalecer el yo y no para destruirlo”.

Sentimientos como la angustia, el sufrimiento o el miedo nos alientan a promover cambios, a avanzar, siempre y cuando les permitamos que sean parte de nuestra experiencia, el contacto con nuestras emociones es parte del funcionamiento como seres humanos.

Sentir para hacerme responsable

Una vida centrada en el presente, conectada con mis experiencias nos lleva a ser responsables de nuestros actos. Todas somos responsables de lo que hacemos. Nuestras acciones, nuestros pensamientos y sentimientos son parte de lo que somos. Somos una persona que siente, piensa y es en este mismo momento. No podemos traspasar a los otros, o a nuestro entorno la responsabilidad de nuestras vidas.

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Sentir es vivir

A mi parecer, lo central de estar atentas al sentir es la verdadera experiencia de estar vivas. Conectarme con lo bueno y con lo malo, con lo simple y lo complejo, con los detalles, es lo que hace que la vida cobre sentido. Lo que me moviliza. La conexión con mis emociones hace que la vida sea más intensa.

Tener conciencia de lo que me va ocurriendo es una forma de vivir en el presente, en el aquí y el ahora.

Enfocarse en la conciencia significa que nuestra experiencia es central para tomar decisiones en la vida. Nuestra tarea es prestar atención a cómo funciono y ayudarnos a descubrir formas de aumentar nuestra conciencia, a partir de esto sin duda aparecerán nuevas necesidades a las cuales debemos dar respuesta.

¡Empecemos a vivir las emociones!

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En un principio sin duda requerirá de poner mucha energía para estar atentas, para estar consientes, para ser cada vez mas curiosas. Pero esto, el estar conectadas a nuestras experiencias y emociones, es algo que se entrena, se mejora, se perfecciona. Luego de un tiempo ya verás que será un mecanismo aprendido, será espontáneo, te permitirá escuchar tu cuerpo y crecer en conocerte a ti misma.

Aquí les dejo un listado de preguntas para ayudar a conectarte con tus emociones.

Cada vez que identifiques que tu cuerpo, tu sistema nervioso, tus sentidos, tu corazón ha reaccionado a algún evento, a alguna interacción con alguien, te invito a tomar ese cúmulo de emociones, de experiencias, no las elimines, te invito a curiosear, a analizar, a masticar.

¿Qué me pasa con lo que acaba de ocurrir?

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¿Qué siento?

¿Dónde lo siento?

¿Cómo es esto que siento?

¿Qué es esta presión en el pecho, esta incomodidad?

¿Logro identificar alguna emoción?

¿Puede ser rabia, angustia, frustración, pena, nostalgia u otra?

¿Qué hago con esto que me pasa?

Este es el primer paso para comenzar el darse cuenta, el dejar de ignorar lo que nos pasa. Esto te permite crecer en el autoconocimiento, en reconocer quiénes somos y dar respuesta efectiva a nuestras propias necesidades, tomar mejores decisiones, dejar de ver al resto y verte a ti.

A modo de conclusión, te puedo decir que la tarea que debemos asumir es estar siempre examinando nuestra experiencia, nuestra misión es descubrir lo que experimentamos y cómo lo hacemos. Te invito a dejar de ser robot, sacar el modo automático, en nuestras vidas suceden eventos demasiado hermosos que no podemos ignorar. Una excesiva racionalización no nos deja ver las cosas con claridad, el dar rienda suelta al sentir es aire fresco para nuestro vivir.

Nuestras experiencias sin duda nos harán pasar eventos muy felices, pero también episodios desagradables, que no nos gustan recordar, lo importante es que, si mantenemos esta conexión con nuestro cuerpo, con nuestro sentir, seremos capaces de aprender de cada experiencia. Luego de eso ya no volveremos a ser las mismas.

Todo esto cambió el sentido de mi vida, ahora me permito sentir, disfrutar de lo simple, así como disfruto del olor a tierra mojada luego de la lluvia, el sol de invierno pegando en mi cara, el olor del café, el tejer. Ese disfrute que todas de alguna manera logramos con lo que nos gusta, es el que debemos alcanzar también al sentir las experiencias, las emociones, al sentir que estamos vivos y no solo somos robots haciendo tareas.

 

Carla Zapata Gómez

Psicóloga Clínica Adulto – Terapeuta Gestáltica

Puerto Montt

Correo: carlazapatagomez@gmail.com

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