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Colecho: mitos y verdades de dormir con los hij@s

Estilo de vida

Colecho: mitos y verdades de dormir con los hij@s

Cuando estamos esperando a nuestro primer hijo y no hay bebés en nuestro entorno cercano, empezamos a entrar a un mundo desconocido, donde no solo tenemos que familiarizarnos con los objetos que necesita tener en casa un recién nacido, sino que también aparecen una serie de palabras que probablemente no habíamos escuchado antes, una de ellas es el “colecho”.

La traducción textual de colecho sería compartir el lecho. Pero ¿sabían que colecho no aparece en la RAE?, esta palabra es un neologismo proveniente del inglés “co-sleeping” (dormir juntos) y “bed-sharing” (compartir la cama).

Por esta razón no existe una sola definición de colecho y los estudios que existen al respecto hacen sus propias distinciones. Donde la más importante sería cómo se lleva cabo el colecho, algunos autores señalan que el colecho es compartir la cama de los padres y otros señalan que también es compartir la pieza con el bebé sin necesidad de dormir en la misma cama, ya que el bebé podría estar en una cuna adosada a la cama matrimonial o cerca de esta.

 

¿Qué es el colecho?

El colecho ocurre cuando los padres e hijos duermen en una proximidad tal, donde es posible intercambiar distintos estímulos sensoriales como miradas, movimientos, sonidos y contacto piel con piel. De este modo puede ser al compartir la cama de los padres o adosar una cuna a la cama. Otras definiciones incluyen que esta práctica para ser llamada colecho debe darse todas las noches por al menos 4 hrs.

Si el colecho se lleva a cabo, o no, está determinado básicamente por dos razones: cuando lo desea la familia (colecho intencional) y cuando los padres no lo desean, pero el bebé o el niño tiene dificultades para dormir solo o está inhabilitado para hacerlo (colecho reactivo).

Cuando la familia decide practicar el colecho hay varios factores que influyen, como lo son la cultura, los modelos de crianza que tienen los padres y los estudios científicos que existen al respecto entre otros.

Los padres mencionan las siguientes razones de porque colechar con sus hijos: se facilita la lactancia materna, pueden proteger a sus hijos, pueden monitorearlos, pueden dormir más horas, de esta forma los bebés lloran menos durante la noche y pueden estar más cerca de los hijos y disfrutarlos. También hay que mencionar que muchos padres no tienen la posibilidad de estar con sus hijos durante el día, por distintos motivos y la hora de dormir se convierte en un momento de encuentro. Cuando las madres vuelven al trabajo el colecho es una buena alternativa para poder pasar más tiempo con los hijos pequeños.

Evolución del colecho

Si vemos la historia evolutiva del ser humano, podríamos decir que hace miles de años cuando no tenían casas y mucho menos cunas, las madres dormían con sus bebes y en cercanía de su tribu. No sabemos cómo dormían con exactitud, pero sí sabemos cómo lo hacen los chimpancés en la actualidad.  Cuando está por llegar la noche, cada adulto prepara su “cama” con hojas y otros artículos que encuentran. Las madres duermen con sus bebes hasta los 5 años y toda la tribu duerme en un lugar cercano.

Con relación a la cultura, se puede decir que el colecho es una práctica ancestral de la humanidad, que fue prácticamente universal y está muy extendida en la mayoría de las comunidades del mundo hasta el día de hoy a excepción de los países occidentales.

En este lado del mundo era común que los campesinos durante el siglo XIX tuvieran una cama única toda la familia y así el colecho se mantuvo mientras las viviendas eran pequeñas. Desde el punto de vista antropológico, el sueño en solitario del bebé humano es una excepción evolutiva, ya que los mamíferos al nacer y mientras son alimentados por su madre, duermen en contacto con su cuerpo. Sin embargo, es importante mencionar que gracias a la evolución de las neurociencias y el auge de la crianza respetuosa y de la mal llamada “crianza con apego”, la práctica del colecho se está haciendo cada vez más común.

Y digo, “mal llamada crianza con apego”, porque es importante aclarar que  todos los tipos de crianza son con apego, la diferencia está en la calidad del apego que mantienen los cuidadores con los bebés o niños.

Mitos y verdades sobre el colecho

Existen distintas posturas en cuanto a si es conveniente practicarlo o no. Sin embargo, muchos argumentos están basados en mitos que ya han sido aclarados por la ciencia.

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“Disminuye el riesgo de muerte súbita”

VERDADERO. Uno de los principales argumentos a favor del colecho es que este disminuye el riesgo de muerte súbita en los bebés. Esto se debe entre algunas cosas, porque al estar en contacto el recién nacido y su madre, mejora su estabilidad respiratoria, la oxigenación y la termorregulación. Además, esta cercanía provoca despertares sincronizados con la madre, disminuyendo las fases profundas del sueño.

“El colecho se relaciona con una mayor prevalencia de trastornos del sueño”

FALSO. Lo primero que hay que destacar acá es que es absolutamente normal y esperable que un bebé despierte varias veces en la noche. En un recién nacido es incluso un tema de sobrevivencia, ya que los bebés deben alimentarse cada máximo de 3 a 4 horas. Por lo tanto, no podemos hablar de trastornos del sueño en esas condiciones.

Si bien es cierto que varios estudios señalan que los bebés que duermen lejos de su madre podrían llegar a dormir más horas seguidas, no hay que perder de vista que los bebés no tienen el mismo sueño que un adulto y se demoran alrededor de 6 años en regular el sueño como lo hacemos nosotros. La gran diferencia está en que los adultos nos despertamos durante la noche y nos volvemos a dormir solos y un bebé necesitará ayuda para lograrlo.

No es mi intención echarle a perder el día a nadie, pero la verdad es que el descanso que conocíamos antes de ser madres se altera desde que estamos embarazadas. Y con un bebé pequeño durmamos junto a él o no, nuestro descanso se verá alterado igual.

“Facilita la lactancia materna”

VERDADERO. Otro beneficio importante tiene que ver con la lactancia materna, al estar en la misma cama que el bebé o tenerlo en una cuna al lado, la lactancia se hace más fácil y de este modo podría durar más tiempo.  Podríamos decir que el colecho puede favorecer la lactancia extendida, porque como dijimos anteriormente la lactancia es más cómoda de esta forma y la cercanía de la madre con el bebé durante la noche aumentaría la producción de leche dado que el lactante succiona con mayor frecuencia al tener libre acceso al pecho de su madre. Y durante la noche se da el peack de prolactina que es la hormona encargada de producir la leche.

“El colecho promueve una asociación entre despertar y ser alimentado”.

FALSO. Cuando dormimos junto a nuestro bebé lo primero que vamos a hacer si llora al despertar es ofrecerle leche porque deben alimentarse varias veces durante la noche y esto nos ayuda a producir más leche entonces yo me pregunto ¿Por qué es un problema que un bebé sea alimentado durante la noche cada vez que se despierta? ¿acaso los adultos no tomamos desayuno en la mañana cuando nos despertamos?

“El colecho beneficia el descanso materno”

Los bebés, al estar cerca de la madre se tranquilizan más rápido y a veces pueden volver a dormirse solos. Algunos estudios señalan que las madres tienen más horas de sueño cuando practican colecho. Aunque con este tema hay posturas opuestas porque existen investigaciones que señalan que un bebé que duerme lejos de su madre dormiría más horas y por ende tomaría menos leche.

“El colecho generaría un vínculo indiferenciado entre la madre y el bebé. Dificultando la independencia del niño”.

FALSO. Los bebés al nacer tienen un vínculo indiferenciado con la madre, es quien los alimenta y quien los regula ante cualquier necesidad que tengan, ya que ellos no pueden hacerlo por sí mismos. Los bebés tienen más necesidades que alimentarse, cambio de pañal y sueño. Tienen otro tipo de necesidades, como el contacto físico con la madre y necesitan estar en brazos. Además, tienen necesidades psicológicas y requieren ser regulados, por ejemplo, cuando han sido sobre estimulados o cuando se asustan.  Los bebés alrededor de los 9 meses pasan por la angustia de separación, que en palabras muy simples se dan cuenta que son distintos a la madre y se angustian cuando se separan de ella. Por ejemplo, la mamá iba al baño sin problema mientras el bebé se quedaba en la mecedora tranquilo y ahora llora desconsoladamente cuando la mamá sale de la habitación. Durante este periodo además se asustan ante la presencia de extraños, porque eso también les confirma que no es la madre quien tienen al frente.

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Por lo tanto, un bebé que colecha y uno que no lo hace, tendrá de igual manera un vínculo indiferenciado con la madre los primeros meses. La diferencia es que el que colecha a los 9 meses cuando se despierte de noche y se dé cuenta que su madre está a su lado se calmara rápidamente.

En cuanto a la independencia del niño, hay que aclarar que los bebés nacen con una necesidad de contacto físico con la madre, por eso se habla tanto hoy de la exterogestación o crianza en brazos, esta duraría 9 meses desde que nacen. Los bebés y niños pequeños son absolutamente dependientes, necesitan ser alimentados, necesitan contacto y necesitan ser regulados emocionalmente por un adulto, todo esto moldea su cerebro que se encuentra en desarrollo. Por lo tanto, dejar a un niño con menos brazos, con menos contacto para evitar que sea dependiente de nosotros no lo ayuda en nada, sino que, todo lo contrario.

Para lograr la independencia, necesitamos en primer lugar que satisfagan nuestras necesidades de modo oportuno y que esto ocurra muchas veces para que tengamos la seguridad de que esto va a ocurrir, que hay un otro que me protege, me cuida y me ama. De esta manera crezco con seguridad y cuando empiezo a gatear y caminar puedo explorar el ambiente sin miedo, porque tengo la seguridad de que mi cuidador estará disponible para mi si lo requiero. Por lo tanto, la independencia del niño no está determinada por dormir en la misma habitación que los padres, sino que con la capacidad que tenemos los adultos que somos responsable de su cuidado de satisfacer sus necesidades de manera oportuna.

“Interferiría en la relación de pareja y produciría sobreestimulación sexual”

FALSO. La verdad es que tener hijos interfiere en la relación de pareja, porque es imposible que sea exactamente igual, porque la familia ya no son 2 y pasan a ser 3 o 4 o más. Cuando nace un bebé y ya tenemos más hijos, los miembros de la pareja tienen que preocuparse de la crianza de todos los hijos y de las necesidades del nuevo bebé. Por lo tanto la interferencia no pasa por dormir en la misma cama o en la misma pieza con el bebé. La interferencia tiene que ver con la falta de tiempo a solas, con la falta de conversación sobre temas distinto a los hijos, etc. Esta interferencia entonces tiene que ver 100% con los miembros de la pareja, su creatividad y capacidad de crear instancias solo para los dos.

En cuanto a la sobrestimulación sexual en el bebé, ocurriría si la pareja tuviera relaciones al lado del niño. Es un error asociar la intimidad solamente a la cama. La verdad es que el colecho da pie a la creatividad para buscar otros lugares, ya que la cama de los padres no es el único lugar de una casa donde se puede tener sexo.

Entonces si debemos o no colechar con nuestros hijos, depende de cada pareja, pero debe ser una decisión consciente e informada.

Guía para llevar a cabo el colecho de modo seguro

  • Una opción es tener a tu bebé en una cuna adosada a la cama, tomando todas las precauciones para que no vaya a caer ni quedar atrapado entre la cama y la cuna.
  • Si te da miedo dormir en la misma cama con tu bebé ¡NO LO HAGAS!
  • Si compartes la cama con tu recién nacido, es conveniente que la madre duerma entre el padre y el bebé y este último en la orilla de la cama con una baranda, donde no corra riesgo de caer o dejar la cama contra la muralla

Si decides compartir la cama con tu bebé, existen varios puntos que debes conocer y tomar en cuenta para llevar a cabo esta práctica de modo seguro y que tu bebé no corra ningún peligro.

Estos puntos tienen que ver con la seguridad del ambiente y ciertas características que deben cumplir quienes duerman con el bebé.

LA CAMA:

–        Esta debe ser firme y el colchón debe ser plano, no sirven colchones de agua o que estén viejos y se hundan. Nunca dormir con el bebé en un sofá o en una superficie blanda. Tampoco que duerma en tu regazo cuando tu tienes sueño.

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–        Evitar las almohadas, cojines, peluches o cualquier objeto que pueda llegar a tapar la cara del bebé

–        Las mantas o el cobertor que uses para tapar a tu bebé nunca deben pasar por sobre sus hombros.

SEGURIDAD:

–        Tomar todas las precauciones para que el bebé no se vaya a caer de la cama o no quede entre la muralla y la cama.

–        Si duerme un hermano mayor en la cama es preferible que duerma un adulto entre el niño y el bebé.

–        No es aconsejable dejar al bebé durmiendo solo en la cama de adultos.

–        Evitar que las mascotas se acuesten en la cama con el bebé.

–        El bebé no se debe acalorar y hay que evitar sobre abrigarlo. Lo ideal es que esté vestido con las mismas capas de ropa que el adulto.

 

SITUACIONES QUE HACEN PELIGROSA LA PRACTICA DEL COLECHO

–      Estar enfermo y tomando medicamentos que impidan despertar o que se vea alterado el nivel de conciencia.

–      Haber bebido alcohol o haber consumido drogas

–      Fumar, aunque no sea en la cama

–      Estar con un cansancio mayor al de costumbre (esto puede impedir despertar cuando el bebé lo requiere)

–      Si tienes el pelo largo es mejor recogerlo con un pinche

–      Si el pijama tiene algún lazo o algo con lo que el bebé se pueda enredar es mejor usar otro pijama.

*estas características son tanto para la madre como el padre u otro adulto que duerma en la misma cama que el bebé.

Un dato extra es que muchas de las madres en periodo de lactancia que duermen en la misma cama con sus bebés lo hacen de lado mirando a su hijo y en una posición que no deja que este se deslice hacia bajo de las mantas ni que esté en contacto con la almohada. Esta posición es segura y favorece la lactancia. Al terminar de amamantar es importante cambiar de posición al lactante para que quede boca arriba.

¿Como influye el colecho en el apego?

Lo primero que debemos aclarar y recalcar es que el colecho NO nos asegura tener un apego seguro con nuestros hijos.

El colecho nos puede ayudar en la medida que conocemos mejor a nuestro hijo y nos ayuda a desarrollar la sensibilidad materna y desde ahí el tipo de apego tiene que ver en como yo como madre o cuidador principal del infante soy capaz de satisfacer sus necesidades de modo adecuado y en un corto periodo de tiempo.

El colecho tiene algunos efectos positivos en la relación madre-bebé: esta práctica permite pasar más tiempo juntos y los despertares nocturnos del bebé son una oportunidad para compartir con él, ayudarlo a calmarse y a regularlo. Además, durante esta práctica ocurren una serie de encuentros sensoriales, como olerse, tocarse y coordinarse mutuamente. Esta instancia permite a la madre conocer mejor a su hijo y ayuda a desarrollar la sensibilidad materna, la cual tiene que ver con la habilidad de la madre para percibir e interpretar correctamente las señales y necesidades del bebé y de acuerdo a ese entendimiento responder a ellas de un modo apropiado y sin demora. Y si estas necesidades son cubiertas en al menos un 65%de las veces el bebé de tendrá un apego seguro con su madre.

Referencias:

–        Blanco, M., Cebrián, García, M., García,J.,  Roldan, T., & Vera, A. (2009) Intención de colecho en el puerperio según características sociodemográficas de las madres. ¿Qué podemos recomendar los profesionales de enfermería?.  http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1132-12962009000100002&script=sci_arttext

–        Goldberg, W., Keller, M. (2007) Co-Sleeping: during infancy and early childhood: key findings and future directions. www.interscience.wiley.com

–        Goldberg, W., Keller, M. (2007) Parent-Infant Co-Sleeping: Why the Interest and Concern?  www.interscience.wiley.com

–        González C., Bésame mucho: como criar a tus hijos con amor, 2013

–        Mackenna J., https://cosleeping.nd.edu/

Psicóloga Carolina Musso

IG: @ps.carolina.musso

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