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¿Pedro, Juan o Diego? Estudio explica por qué confundimos los nombres de familiares

Psicología

¿Pedro, Juan o Diego? Estudio explica por qué confundimos los nombres de familiares

Si creías que tu abuela o tu madre confundían tu nombre con el de tu hermana por algún grado de preferencia o favoritismo, ya puedes sentirte tranquila. Esta confusión no tiene nada que ver con eso.

La razón que explicaría el por qué tendemos a nombrar a toda la descendencia antes de poder decir el nombre correcto de uno de nuestros hijos, por ejemplo, tiene que ver con la forma que nuestro cerebro almacena esta información. 

Según un estudio, esto suele pasar entre los más cercanos y se debe a que el cerebro almacena por categorías: familia, amigos, trabajo, etc. Para que así sea más sencillo recordar, el problema es que es  ahí cuando confundimos.

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En el sitio online de diario Elpais.com, cuentan que el estudio publicado en 2017 y realizado en la Universidad de Duke, intentó determinar por qué un familiar se confunde con el nombre de sus parientes. Y su conclusión fue que “a pesar de que conozcamos mucho a una persona (como puede ser una hija), la evidencia sugiere que este error se da con más frecuencia entre los más allegados. Y que esto se debe a cómo se almacena los nombres de las personas que conocemos en la memoria”.

Además indican que para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron cinco estudios que incluyeron a unos 1.700 sujetos en los que se midió la prevalencia de equivocarse con los nombres, se identificó qué factores llevaban a errar y que mecanismos cerebrales y de memoria actuaban para que esto ocurriera. Lo primero que descartaron fue que la edad del que comete la equivocación tuviera algo que ver con la confusión entre los nombres de personas allegadas.

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Tras estos estudios, los investigadores encontraron que muchos familiares confundían los nombres de unos parientes con otros y que también ocurría entre amigos. Y que esto se debía a que cuando memorizamos los nombres, lo hacemos en una misma categoría “especial” en la que se almacena el nombre de personas que tienen algo en común. Exactamente, lo hacemos por grupos: familia, amigos, conocidos. Ósea, que la confusión entre nombres dentro de un mismo núcleo familiar se debe a la relación entre el que se equivoca, la persona a la que se le llama de forma distinta y el propio dueño del nombre.

“Por último, a pesar de lo que se pueda pensar”, continúan los autores, “la similitud fonética, que lleva en ocasiones también al error entre nombres, está presente, pero su efecto es menor que la categorización semántica —memorizar en una misma categoría a varias personas—”.

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Por: Equipo Super Madre

 

 

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