[Opinión] Dormir con mellizas: ¿mejor juntas o separadas?

Creo que una de las dudas que primero nos invade al saber que vienen dos en camino es ¿cómo dormirán? ¿Necesito dos cunas?

Recuerdo que soñaba con una cuna colecho, en el mercado existen unas alemanas que son especiales para eso y yo simplemente las amaba. Cuando hubo una feria de productos para bebés aproveché de ir a verla en persona y terminar de decidir si me sería útil o no, porque además ¡había salido una versión más grande para mellizos! Grande fue mi desilusión al ver que eran realmente pequeñas, y en ese instante me di cuenta que quería que durmieran juntas porque era incapaz de separarlas.

La vendedora me dijo que debía comprar dos cunas, y ponerlas a cada lado de la cama, ya que al ser dos el papá debía hacerse cargo de una de las guaguas si despertaba en la noche. Sinceramente me descolocó su respuesta, porque ¿cómo iba el papá a darle de mamar? Claro, en ese momento yo estaba segura que tomarían leche directo de la fuente y no me parecía para nada práctico que una de las niñas estuviera al otro lado de la cama.

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Finalmente optamos por comprar dos cunas cujas, bien grandes, pero que permitían quitar una de las barandas para poder utilizarla pegada a mi cama los primeros meses. Fue hecha a medida para tener la misma altura de mi colchón, y una vez instalada se veía como extensión de la cama pero sin posibilidad de que yo me pasara y las aplastara.

Cuando las niñas nacieron, una quedó en la NEO y otra fue conmigo a casa a estrenar la gran cuna. Era lo más delicioso del mundo tenerla pegadita a mi, pero sin ese miedo a que algo pasara, ni a despertarla si nos movíamos.

Dormir con dos bebés

A las dos semanas llegó su hermana y con ella el momento de la verdad: ¿dormirían juntas? Mi corazón contestó: Por supuesto que sí. Así que las acomodé paralelas a mi cama, y ellas tan pequeñitas se reencontraron con algo más de espacio para dormir, pero nuevamente una al lado de la otra, como en la panza.

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Dormían súper bien, durante la noche cuando sentía movimiento era sólo cuestión de darles su leche y seguía la calma.

Cuando crecieron al punto de ya quedar incómodas de forma paralela a mi cama, las cambié y dejé perpendicular, seguían durmiendo juntas pero con más espacio. A los seis meses la más grande fue a estrenar su cuna en su habitación, ya que dormía toda la noche y la más pequeña la despertaba con sus quejas nocturnas. Fue genial porque sentí que podía dormir profundamente y nada la molestaría, además tenía un monitor con cámara y podía mirar y escuchar si me necesitaba.

Finalmente a los nueve meses abandonó mi habitación para ir a acompañar a su hermana en la pieza que comparten hasta el día de hoy.

Desde el fondo de mi corazón creo que lo mejor que pude hacer fue tenerlas juntas, especialmente al ser tan pequeñitas. Respeto su individualidad siempre, y creo que eso no se vio afectado por haberlas juntado los primeros meses. Verlas acurrucadas entre ellas me llenaba el alma, pero además creo que si estuvieron tantos meses juntitas, sin duda no era necesario separarlas.

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Por: Alessandra Riveros, madre de mellizas y dueña del blog de recetas saludables Manitosquecomen.com

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